Los Beatles 1968, en la biografía sobre McCartney de Malpaso

Paul McCartney. La biografía, del británico Philip Norman. Foto: Twitter @frisuerin Paul McCartney. La biografía, del británico Philip Norman. Foto: Twitter @frisuerin

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “1968 fue el año en que John (Lennon) y Paul (McCartney) se juntaron con dos mujeres que, de maneras por completo diferentes, romperían el vínculo entre ellos y harían inevitable la separación de los Beatles”.

Así comienza el capítulo 21 “Un lugar hermoso donde la gente hermosa pueda comprar cosas hermosas” en Paul McCartney. La biografía, del británico Philip Norman (Londres, 1943), libro de 794 páginas traducido del inglés por Eduardo Hojman y de reciente aparición en Malpaso Ediciones, con 57 fotografías, epílogo e índice onomástico.

“Paradójicamente, ello ocurrió en un contexto de consolidación y diversificación, cuya intención era proporcionarles una longevidad mayor que la que suponían podía otorgarles su música por sí misma”, escribe Norman, quien realizó sus memorias sobre Los Beatles, Shout! (John Lennon), que le hacían magro favor al talento de Paul.

Dividida en 55 capítulos por cuatro gruesos apartados (“Escalera al Paraíso”, “El beatle de Barnum & Bailey”, “Hogar, familia, amor” y “De regreso en el mundo”), Paul McCartney. La biografía sirve para reparar su mea culpa, glosando alrededor de medio centenar de páginas al año 1968, cuando Los Beatles viajaron a la India para tomar un curso de meditación trascendental con Maharishi Mahesh Yogi; fundaron la disquera Apple con una boutique del mismo nombre (que acabaría en la ruina), y publicaron el llamado Álbum Blanco, LP doble, encabezando la lista de éxitos con el disco de 45 RPM “Oye Jude” y “Revolución”.

1968 comenzó mal para Los Beatles: su película Viaje mágico y misterioso, estrenada por la BBC el 27 de diciembre de 1967, había sido un rotundo fracaso (el primero en su carrera), y meses atrás se habían quedado sin su manager, Brian Epstein (fallecido por sobredosis en su bañera, si bien Norman da acceso a rumores de juegos sexuales “que salieron mal” y recoge un breve testimonio de relaciones sexuales entre él y John Lennon).

Acerca de aquel viaje en febrero a la India, al cual Los Fabulosos Cuatro llevaron a sus respectivas parejas (la actriz Jane Asher, novia de Paul, y la modelo Pattie Boyd de George Harrison; Cynthia, la esposa de John, y Maureen, la de Ringo Starr), Philip Norman redacta:

“Lennon y McCartney utilizaron el tiempo para componer canciones destinadas al álbum que los Beatles tenían que grabar cuando regresaran a casa y que sería el primero en salir en el sello Apple. George (Harrison), el alumno más serio del Maharishi, protestó sosteniendo que no habían ido allí a pensar en hacer álbumes. Pero Paul no podía dejar de componer, por mucho que se esforzara en concentrarse en asuntos más elevados. Una noche, el grupo entró en una aldea cercana para asistir junto con toda la población a una proyección cinematográfica al aire libre sobre una sábana blanca de una película épica de cuatro horas en hindi y Paul, como era habitual en él, llevaba su guitarra: en el camino de regreso a través de la jungla, entre cantos de aves exóticas y parloteaos de monos, de pronto se le ocurrió la frase ‘Desmond tiene un puesto en el mercado’, la primera línea de lo que se convertiría en ‘Ob-La-Di, Ob-La-Da” (del Álbum Blanco).”

Buena parte de estas historias ya había salido con lujo de detalles en biografías como la de Paul con Barry Miles Many Years From Now, por ejemplo. Pero Norman siempre intentará ofrecer algo más sustancioso a una historia plena de mitos interminables en esta edición de Ediciones Malpaso.

 

“El señor de los anillos”

Algo prácticamente desconocido de aquellos días corresponde a la idea sugerida por un miembro del equipo de Apple, Denis O’Dell, para el siguiente largometraje que protagonizarían Los Beatles.

Era rodar bajo la dirección de Stanley Kubrick (2001: una odisea en el espacio), o del mismísimo Jean-Luc Godard, figura reverenciada por John y Paul cuando estudiaban en Liverpool y quien se interesó en dar vida al guion de Joe Orton con los cuatro músicos actuando en papeles hechiceros:

“Se trataba de la trilogía fantástica de J.R.R. Tolkien El señor de los anillos, que ya era un éxito en los campus universitarios estadunidenses, pero todavía era relativamente desconocida en Gran Bretaña… John leería La hermandad del anillo, el primero de la secuencia; Paul leería Las dos torres, el segundo; y George el último, El regreso del rey.”

Como sabemos, este proyecto nunca cristalizó (Norman culpa de esto a Harrison quien “no quería participar”). A diferencia de Lennon, la biografía le dedicará pocas páginas a Harrison y menos a Ringo Starr:

“La expedición (a la India) marcó de manera más profunda a George, que volvió a casa convencido de que el Maharishi le había enseñado a levitar y que siguió siendo un leal practicante e impulsor de la Meditación Trascendental durante toda su vida, un proceso en el acabó perdiendo la mayor parte de su sentido del humor”.

 

Capítulo 22

Según Philip Norman, cuando Paul McCartney anunció su boda con la actriz Jane Asher a fines de 1967, comenzó la separación de ambos, de acuerdo al capítulo “Fue ese flechazo que los franceses hablan entre susurros”:

“…Por muy sofisticado y civilizado que Paul se hubiera vuelto en su trayecto desde Liverpool, su actitud hacia las mujeres seguía teniendo más que una pátina del tradicional machismo norteño (…) En los primeros tiempos de la relación, él llegaba a tratarla a veces con una brusquedad de macho más adecuada para los salones de baile de la zona del Mersey: la sincera –pero ligeramente preocupante– expresión que el mismo Paul utilizó en una de las escasas entrevistas conjuntas que concedieron fue que estaba ‘tratando de domarla’. A pesar de su aspecto de inocencia casi infantil, a Jane no podía domársela…”

Siendo Jane Asher su novia, Paul mantuvo escapadas sensuales con la modelo y actriz Maggie McGivern.

“Más tarde, mientras todavía continuaba viendo a Maggie, Paul empezó otro romance del que tampoco Jane se enteró. Pero, en contraste con la discreción que ejercitó con Maggie, todos sus nuevos colegas y los empleados de Apple conocían su relación con Francis Schwartz (…) ‘Las chicas judías de Nueva York siempre le gustaron –explica Barry Miles–. Y siempre lo harían…’ (…)

“El 11 de mayo, viajó con John a Nueva York para lanzar Apple Corps en Estados Unidos (…) En una época en que los titulares en Estados Unidos eran sistemáticamente nefastos –disturbios raciales, revueltas estudiantiles contra la Guerra de Vietnam, el asesinato del doctor Martin Luther King apenas un mes antes, destino que Bobby Kennedy sufriría un mes después–, Paul esperaba que el nuevo enfoque empresarial de Apple al menos tuviera un toque de algo positivo, incluso que esparciera un poco de felicidad. Alguien le preguntó si él mismo era feliz. Aquella inesperada pregunta recibió una respuesta por completo deprimente: ‘No soy del todo feliz, no. Sería un necio si afirmara lo contrario’.”

Entonces, luego de pintar su raya con la rubia neoyorkina y guapa actriz Peggy Lipton, Paul se encariñó de su amiga la fotógrafa Linda Louise Eastman (Nueva York, 24 de septiembre de 1941-Tucson, Arizona, abril 17 de 1998) con quien casaría el 12 de marzo de 1969.

“Después de que un encuentro casual se convirtiera en un romance, Apple hizo que fructificara un mes más tarde. El 20 de junio (1968), Paul voló a Los Ángeles para la convención de ventas del sello discográfico Capitol que, al igual que EMI en Gran Bretaña, manufacturaría y distribuiría los discos Apple. Durante una breve escala en el JFK, llamó al número que Linda le había dado para preguntarle si quería encontrarse con él en Los Ángeles.”

En julio de 1968, Apple Corps trasladó su sede principal al número 3 de Saville Row, la selecta Mayfair Street tradicionalmente dedicada a las sastrerías de ropa a la medida de Londres.

“Paul, sin embargo, cumplía el papel de director ejecutivo residente, además de cazatalentos, productor y músico de sesión. Seguía un horario de oficina: llegaba cada día a las diez y media de la mañana y se quedaba hasta las seis de la tarde o incluso después. Con frecuencia, en lugar de molestarse en coger la limusina con chofer o el plantel de vehículos, a prueba de agentes de tránsito, se limitaba a subirse a un autobús en St. John’s Wood.”

 

Capítulo 23         

“La has encontrado, ahora ve y consíguela” se intitula el capítulo final del segundo bloque de Paul McCartney. La biografía, relativo al año 1968, título tomado de la canción que Paul le dedicó a Julian Lennon, el hijo de John y Cynthia Powell, “Oye Jude”. Dice el autor del libro:

“En realidad, la experiencia de John con Yoko había sido exactamente igual que la de Paul con Linda. Después de años con una compañera que jamás había sido del todo satisfactoria o comprensiva, por fin había hecho ‘clic’. Una década más tarde, recordaría aquella epifanía con nitidez: ‘Dios mío –pensé–, esto diferente a cualquier cosa que me haya pasado antes. Esto es más que un disco de éxito. Es más que el oro. Es más que cualquier cosa’.

“John dejó de inmediato a Cynthia y a su hijo de cinco años, Julian, mientras que Yoko abandonó a su marido Tony Cox, y a su hija Kyoko (…) Lo que implicaba nuevamente la nueva relación no estuvo claro hasta que los Beatles por fin se pusieron a trabajar en su siguiente álbum. Había pasado más de un año desde el lanzamiento de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y se había acumulado una inmensa cantidad de material de Lennon y McCartney, en gran medida gracias a su estancia en la India…

“Cuando se reunieron en el estudio 2 de Abbey Road, John se presentó con Yoko. Una mujer que ingresara en un monasterio o en alguna antediluviana facultad de Oxford o Cambridge no habría causado un impacto mayor. ‘Los tipos del norte no llevaban a sus esposas o novias al trabajo –explica Tony Bramwell–. Desde un primer momento, la regla había sido: Nada de mujeres en el estudio’ (…)

“La historia ha recogido de que ninguna otra persona podría ya tener un momento a solas con él como el ejemplo definitivo de la prepotencia y la determinación de Yoko. Según ella misma, no hacía más que satisfacer los celos y la posesividad casi patológica de John. ‘Él me obligaba a acompañarlo al baño. Temía que, si yo me quedaba sola en el estudio, aunque fuera durante tan sólo unos minutos, Paul o alguno de los demás Beatles intentara ligar conmigo’ (…) A medida que pasaba el tiempo, (el productor George) Martin había empezado a notar cada vez más que ya no trabajaba con una mente grupal, sino con tres solistas, cada uno con un plan diferente y competitivo. Una vez que Yoko irrumpió en el círculo mágico, otras personas no tardarían en seguir su ejemplo (…).

“Irónicamente, quien precipitó el peor malestar fue el miembro menos exigente de la banda: ese baterista tan resignado a su eterno segundo plano que había aprovechado las horas de las sesiones de Sgt Pepper en las que él no participaba para aprender a jugar ajedrez. Mientras se encontraban trabajando en ‘Back in the USSR’, Ringo cometió una pifia durante un redoble de toms y recibió uno de los pequeños rapapolvos de Paul, seguido de una demostración de cómo debería haberlo hecho en realidad. Su respuesta consistió en arrojar las baquetas y marcharse con un enojo que no tenía precedentes en él, diciendo que estaba claro que su manera de tocar ya no estaba a la altura de lo que se precisaba y que se sentía excluido.”

Ringo regresaría pronto a la grabación del Álbum Blanco; pero el romance de Yoko con John la transformó de excéntrica artista marginal a la mujer más odiada de la Gran Bretaña.

“John y Yoko no fueron la causa de todos los titulares negativos sobre los Beatles que aparecieron aquel verano. El 3 de julio, la boutique Apple de Baker Street cerró después de apenas seis meses de actividad. Las prendas fabricadas por el grupo holandés de diseñadores los Fool habían resultado demasiado raras y extremadamente caras para la clientela convencional a la que estaban destinadas, mientras que la combinación fatal de semioscuridad y un personal en su mayor parte aficionado había creado un paraíso para los ladrones (…)

“El 17 de julio, John volvió a exhibir a Yoko –que ya no iba vestida de ropa negra informe, sino con trajes blancos a medida—en el estreno londinense de El submarino amarillo. Esa misma noche, en un hecho que llamó bastante la atención, Paul se presentó sin Jane a su lado cumpliendo con su papel habitual de acompañante de la realeza…”

Para el 30 de agosto, el sello Apple lanzó simultáneamente los sus primeros cuatro títulos en el Reino Unido, la tremenda “Oye Jude”, de Los Beatles, canción que Paul había compuesto para Julian Lennon; “Esos fueron los días”, de la bella galesa Mary Hopkin (melodía rusa arreglada por Paul); “Mar de leche agria”, rola de George Harrison cantada por el estupendo Jackie Lomax, y “Thingumybob”, por la Black Dyke Mills Band.

“…Paul se volvió hacia una persona con la que siempre se había sentido cómodo y que jamás le pedía nada. ‘Me llamó inesperadamente –recuerda Maggie McGivern–. Me dijo que hiciera las maletas porque al día siguiente nos iríamos al sol…’

“Volaron hasta Cerdeña, pasaron cinco días en un hotel junto a la playa, siempre vestidos con trajes de baño, camisetas y chancletas. Al recordar sus ilícitos viajes en su Aston Martin con Maggie, Paul empezó una canción llamada ‘In the Back Seat of My Car’, demasiado tarde para el que ya era en esos momentos un álbum doble… y de hecho, destinada a que jamás fuera lanzada como material de los Beatles.”

McCartney incluiría esa pieza (que dice “podríamos terminar en la Ciudad de México”) para el último track del disco LP Ram (Apple, 1971).

“Cuando Paul por fin regresó, trajo consigo una cinta de la canción que los Beatles habían grabado esa noche. No era suya, sino de John. Se llamaba ‘Happiness Is a Warm Gun’, un título espantosamente profético si es que alguno lo haya sido. De todas maneras, él insistió en hacérsela escuchar a Linda antes de que cayeran en la cama.”

 

“Hogar, familia, amor”

Las primeras páginas del capítulo 24 “Has vuelto a tocar en la azotea y a tu mami no le gusta”, se refieren al final de aquel año 1968.

“La llegada del álbum doble de los Beatles, el 22 de noviembre de 1968, fue un acontecimiento sin precedentes en la música pop… En el Reino Unido, el Álbum Blanco pasó siete semanas en el número uno y un total de veinticuatro en el Top 20. En Estados Unidos vendió tres millones trescientos mil ejemplares en cuatro días y fue número uno durante nueve semanas (…)

“El talento de la pareja (Lennon y McCartney) para intercambiar sus identidades nunca fue más notable. ‘Good Night’, de John, parecía puro Paul en su evocación… ‘Helter Skelter’, de Paul (un esfuerzo consciente de que la banda fuera más estruendosa que los Who en ‘I Can See for Miles’) era una arremetida heavy metal que hacía que ‘Revolution’ pareciera casi decorosa.

“A esas alturas, John seguía siendo indulgente con aquellos que buscan mensajes ocultos y profecías en sus letras. En ‘Glass Onion’ había una referencia a ‘Strawberry Fields Forever’ y después a ‘I Am the Walrus’, que ofrecía supuestamente una clave de la más impenetrable de sus estrofas absurdas: ‘Well, here’s another clue for you all / The Walrus was Paul’ (Y bien, aquí hay otra pista para todos vosotros / La Morsa era Paul)…”

Linda les cayó bien desde el principio a todos los miembros del séquito personal de Paul en Apple, quienes reconocieron el efecto benéfico que ella ejercía sobre él.

“Como los demás Beatles ya conocían a Linda, su introducción en el círculo íntimo de la banda no provocó ninguna de las ondas de choque que sufrió John con respecto a Yoko… De todas maneras, su presencia causó una nueva tensión en la sede de directores del número 3 de Saville Row. A pesar de que ambas provenían de Nueva York y tenían una hija pequeña, ella y Yoko encontraron poco terreno en común. Y aunque en los encuentros previos había dado la impresión de que a John le caía bien, luego la trató con una frialdad visible, puesto que confundió sus modales discretos con falta de cortesía, incluso de hostilidad hacia Yoko (…) Linda, en cambio, era la amabilidad personificada para los empleados de Paul y parecía avergonzada su tenía que pedirles el más mínimo favor. ‘Jamás habría enviado al mensajero de la oficina a comprarle Tampax, como la japonesa’, dice Tony Bramwell…

“John ya había entregado a Apple Records un álbum de ellos dos, con instrucciones de que se presentara y promocionara con la misma fastuosidad que el Álbum Blanco. Titulado Unfinished Music No. 1: Two Virgins, consistía en las grabaciones que habían hecho en mayo anterior, durante la primera noche que habían pasado juntos, y que había sido un proyecto tan absorbente que, según John, no había habido sexo hasta el amanecer. También suministró una imagen para la portada lo más diferente posible del casto blanco total de Richard Hamilton (para el Álbum Blanco)… mostraba a los dos supuestos vírgenes de frente, totalmente desnudos y cada uno con un brazo alrededor del otro.”

Con su vida personal reactivada y estabilizada gracias a su amor por Linda, Paul se volcó en revivir a Los Beatles, después de la dura prueba que había supuesto el Álbum Blanco. Finalmente, escribe Norman:

“El 2 de enero de 1969, apenas once semanas después de la finalización del Álbum Blanco, los Beatles se reunieron para el documental de los ensayos que o bien acompañaría o bien sería el tráiler de la película del concierto.”

Filmaron la película Let It Be, que con el disco Abbey Road serían sus últimas grabaciones como el Cuarteto de Liverpool, para separarse en 1970.

 

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