A Monsiváis le hubiera gustado retratar la transición política que vive México: amigos del escritor

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Sin lugar a dudas, al escritor Carlos Monsiváis le hubiera gustado retratar y ser parte de la transición política que vive México con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República.

Así lo dejaron ver amigos del cronista fallecido en junio de 2010, quienes le rindieron un homenaje en el contexto de la conmemoración por el 50 aniversario de la masacre en Tlatelolco.

En la casa de la Fundación Elena Poniatowska, en la colonia Escandón –fundada a finales del porfiriato–, se reunieron las personas más entrañables y cercanas al autor de ‘Amor Perdido’.

“¿Qué hubiera pensado Carlos Monsiváis de lo sucedido el pasado primero de julio? Para empezar, se hubiera sentido parte de ese triunfo, porque no fue solamente el triunfo de un personaje o de un partido, es el triunfo de varias generaciones, pero sobre todo de esa generación del 68 que logró además vencer la matanza, el miedo, la represión, el autoritarismo”, soltó el periodista Jenaro Villamil.

Añadió: “En lo personal, para él hubiera sido un gran triunfo, porque me acuerdo que en 2006, después del fraude, Monsiváis dijo: ‘esto no es a corto plazo, es a mediano plazo’, y el 2018 significó ese mediano plazo que resultó de la maduración de un movimiento que viene de muy lejos y que es liderado por AMLO, que logró de manera tan contundente y legítima”.

Y sobre Andrés Manuel López Obrador, el presidente electo, destacó: “Por eso mismo es necesario defenderlo, criticarlo, cuestionarlo e interpelarlo, porque lo peor que le puede pasar a un movimiento que tiene esa fuerza y a la sociedad que también ganó, es el silencio. Y Carlos tenía muchas cosas, menos el silencio”.

En el mismo tono se pronunció Jesús Ramírez Cuevas, quien fungirá como vocero del futuro gobierno:

“A Monsiváis le hubiera gustado mucho vivir este momento. Él fue un convencido de la lucha pacífica hasta la ignominia, un convencido de los derechos humanos y por los desprotegidos. También se preocupó de que la izquierda, los activistas, documentaran, argumentaran y sostuvieran con buenos análisis sus propias causas”.

En el patio de la casa, los asistentes recordaron muchas de esas causas que Monsiváis plasmó en su obra: decenas de libros, artículos y columnas, entre ellas “Por mi madre, bohemios”, publicada en Proceso de 2004 a 2010.

La última columna fue escrita desde la cama de un hospital. Y no dejó de lado la ironía al revisar los discursos políticos, y tampoco la crítica sobre el acontecer diario.

La feminista Martha Lamas recordó que Carlos Monsiváis era un misógino-feminista, ya que era crítico del movimiento, pero abonaba al mismo acompañándolo con ensayos que vieron la luz en un compendio llamado “Misógino-feminista”, en 2013, cuando el cronista de la Ciudad de México ya había muerto.

“A Monsiváis nunca le gustó el internet, pero él era nuestro Google, nuestro Wikipedia, nuestro megadata”, dijo Javier Aranda, quien compartió algo de las tardes de sábado junto al maestro, amante de los gatos y defensor de los animales, que hasta se volvió vegano.

Jesús Ramírez profundizó: “Hablar con Carlos era una exigencia y una tensión permanente. Era un arqueólogo de las realidades. Avizoraba las tendencias del pensamiento, siempre estaba actualizado sobre el último disco de moda, del último libro. Se jactaba de leer 200 páginas al día de libros, eso sin contar las revistas y periódicos. Era un totalizador de la cultura”.

–Para que quieres saber tanto? –le preguntó un día Ramírez a Monsiváis.

–La cultura es para disfrutarla y ser mejor persona –contestó el escritor.

En la obra de Monsiváis se plasman relatos de moda, de artistas, de política, del círculo cultural y de las formas como se organiza y resuelve sus problemas la misma sociedad.

La matanza de Tlatelolco siempre estuvo presente en las letras del autor. Elena Poniatowska lo dijo así: “Octubre es triste, porque es el mes de la matanza de estudiantes. Para Monsiváis, el 68 era un clavo en la frente, no se le olvidaba. Siempre estaba indagando sobre ese acontecimiento”.

Y sobre ese tema escribió: “El 68, la tradición de la resistencia”, “Democracia, primera llamada. Movimiento estudiantil de 1968”, y “Parte de guerra”, en coautoría con Julio Scherer, fundador de Proceso.

Entre anécdotas, historias y recuerdos se fue la tarde-noche en la colonia Escandón, en memoria de quien vivió en otra colonia popular, la San Simón, en una casa donde un día, entre tantos gatos, Monsiváis despertó asustado.

“Seguramente él estaba en otro mundo superior al nuestro… Carlos es como una rosa con espinas, pero todas las rosas con espinas valen mucho la pena”, remató Poniatowska.

 

Acerca del autor

Comunicólogo hecho por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; reportero labrado en Proceso.

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