“Nace una estrella”: Nacer, morir y resucitar

"Nace una estrella" se exhibe en varias salas del país. Foto: Especial "Nace una estrella" se exhibe en varias salas del país. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Nace una estrella (A Star is Born, EU-2018) es una de las mejores cintas de Hollywood del 2018: es entretenida, tiene grandes actuaciones, canciones geniales y es profundamente conmovedora.

Dirigida por Bradley Cooper y estelarizada por el mismo Cooper y Lady Gaga, esta cinta es el cuarto remake de la película homónima de 1937, dirigida por William A Wellman con por Janet Gaynor y Fredrich March, producida por David O. Selznick.

Posteriormente se harían dos versiones más, una en 1954 con Judy Garland y James Mason, y otra en 1976 de Frank Pierson, con Barbra Streisand y Kris Kristofferson, siendo la versión de Cooper el último remake.

Nace una estrella tiene como antecedente el filme de 1932 What Price Hollywood?, también producido por Selznick bajo la dirección de George Cukor, quien posteriormente dirigiría la versión de 1954.

La historia gira en torno a una talentosa mujer llamada Ally (Gaga), quien trabaja como mesera y canta por las madrugadas en un bar trans. Una noche, Ally conoce a la estrella de rock Jackson Maine, quien luego de uno de sus conciertos llega al bar. Y es que Jackson quería seguir bebiendo luego de su presentación, así que llega por casualidad donde ve el número musical de la talentosa chica.

De inmediato ve el potencial de Ally, además de que hay buena química entre los dos, lo cual los anima a pasar la noche juntos bebiendo y cantando, incluso Ally le muestra una canción de su autoría.

Al principio, todo parece ser una ocurrencia de Jackson, quien está muy tomado, incluso podría pensarse que sólo desea acostarse con Ally, pero al final de esa noche de copas vemos que Jackson no hace ningún tipo de avance. Él se despide no sin antes invitar a su nueva amiga a uno de sus conciertos ese mismo día por la noche.

Ally no acepta porque tiene que trabajar; sin embargo, la insistencia de Jackson, unas horas después, terminará por convencerla. Una vez en el concierto, Jackson la invita a cantar la tonada que le había mostrado la noche anterior, y la sorprende al mostrarle una versión ya con arreglos.

Ally sube al escenario luego de un poco de resistencia y es a partir de ese momento que comenzará su carrera, que posteriormente llevará en solitario cambiando su imagen sencilla por una más prefabricada mientras la de Jackson y su mundo interior comienzan a desmoronarse, a pesar del amor que ambos se profesan.

Cooper consigue crear una atmósfera de intimidad que nos hace sentir que somos parte de esta aventura de éxito y tragedia; nos preocupamos por su futuro y por sus heridas del pasado, sin mencionar que, al final de cada número musical, podríamos pararnos a aplaudir; Cooper canta fenomenal mientras Lady Gaga es sublime, mientras que, como histriones, ambas interpretaciones resultan conmovedoras.

Nace una estrella nos muestra la fragilidad de un artista y el terrible peso de la fama, que es capaz de enmascarar las heridas mientras éstas nos carcomen por dentro, al tiempo que nos ensordece y dejamos de escuchar nuestra voz en donde muchas veces se encuentra la clave de nuestra sanación.

 

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