Caravana se dirige a Pijijiapan y se apresta a recorrer 72 km sin poblados donde recibir apoyo

PIJIJIAPAN, Chis. (apro).- En su quinto día de caravana, miles de migrantes hondureños dejaron este jueves la plaza central de Mapastepec, y emprendieron su caminata en este corredor migratorio hasta Pijijiapan, en la región costera.

A lo largo de 30 kilómetros, los migrantes hondureños caminaron hasta este poblado ganadero, uno de los tramos más cortos que hayan caminado desde que partieron desde el primer pueblo fronterizo mexicano, Suchiate.

El avance, desde la madrugada. Foto: Eduardo Miranda

El avance, desde la madrugada. Foto: Eduardo Miranda

El viernes por la madrugada, emprenderán el tramo más largo pues son 72 kilómetros desde Pijijiapan hasta Tonalá. En ese tramo carretero no hay poblados intermedios que puedan prestar ayuda a los migrantes como hasta ahora lo ha habido.

Sin embargo, muchos migrantes han decidido avanzar en su caminar y dirigirse hasta ese punto costero de Chiapas, donde la temperatura oscila entre los 35 y los 38 grados centígrados en esta temporada del año. Con un alto grado de humedad.

Aunque algunos más osados, ya van rumbo a Arriaga, la última parada en territorio chiapaneco antes de ingresar al estado de Oaxaca.

Desde ayer, en Pijijiapan, donde está el grueso de la población ahora, el alcalde Héctor Meneses, acondicionó escuelas, el parque, y auditorios para darle cabida a los hombres, mujeres y niños que van en este éxodo.

Entre el grupo de migrantes van cientos de niños y niñas, con sus padres y madres. A quienes se les prioriza la ayuda y atención en cuanto a servicios médicos y lugares para pasar la noche.

Grupos religiosos y civiles, se han movilizado en este pueblo, al igual que los anteriores, para darles de comer y beber a los migrantes. Un módulo de medicina y servicios médicos. Se instaló un área donde la población local llega a dar ropa para donarles a los migrantes.

El éxodo de migrantes hondureños sigue este corredor migratorio que normalmente usan los centroamericanos para llegar a Estados Unidos, muchos usan transporte público y particular, pero muchos más caminan en las vías del tren donde se arriesgan al flagelo de la delincuencia: asaltos, violaciones y asesinatos.

Algunos afortunados continúan su avance en remolques de tráileres o camiones de redilas. Foto: Eduardo Miranda

Algunos afortunados continúan su avance en remolques de tráileres o camiones de redilas. Foto: Eduardo Miranda

 

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