“Nancy Spero: Paper Mirror”/ Museo Tamayo

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Por primera vez se puede ver en México, en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, una exposición de la artista norteamericana Nancy Spero, nacida en Cleveland, Ohio (1926), y fallecida a los 83 años en Nueva York (2009).

La obra de Spero, vinculada al arte feminista –claramente representado en sus discursos y sus propuestas–, crea un lenguaje en ese mismo sentido, capaz de trascender por su potencia y su claridad artística.

Su trabajo inicial de corte figurativo, Black Paintings, realizado en París en los años 60 –radicada ahí con su esposo el pintor Leon Golub (1922-2004) y sus tres hijos–, se transforma de manera contundente frente a su indignación por la guerra de Estados Unidos en Vietnam, donde empieza a elaborar su lenguaje gráfico. Es a través del dibujo y la gráfica sobre papel que la artista encuentra la posibilidad de manifestar sus ideas con una voz propia.

La conciencia de la marginación femenina en el mundo masculino, tanto en la vida política como en el arte, la llevaron a abordar de manera valiente y combativa un discurso de empoderamiento y manifestación activa. Es por ello que su atracción por el poeta Antonin Artaud fue un detonante sustancial para la evolución de su discurso. Ella manifestó en una entrevista que Artaud “repartía golpes a diestra y siniestra contra todo y contra todos”, y eso fue lo que la atrajo. Sus escritos muchas veces utilizados en sus propios dibujos del poeta francés pudieron enriquecer a través de largos pergaminos que no abandona en su carrera, lo que llamo “Monumentos efímeros”. Ejemplo de ello se pudo ver en la exposición que este mismo museo presentó hace algunos meses del poeta. Un políptico realizado en pergamino que se unía a las diferentes voces alrededor de Artaud.

Su iconografía se fue enriqueciendo con imágenes de mujeres, como víctimas, diosas mitológicas y personajes de diferentes épocas y culturas, desde la prehistoria y el antiguo Egipto hasta la época contemporánea; de tal manera que su obra empezó a comprometerse en ofrecer una mirada femenina del mundo como agente activo, vital y poderoso.

El manejo del espacio en sus dibujos es libre, impregnado de una fuerza, capaz de transformar el espacio. A partir de 1975 realizó trabajo a base de placas que le daban la posibilidad de reciclar y repetir así como de imprimir en espacios públicos.

Realmente es admirable cómo su obra transgrede los espacios convencionales a través de su poder ideológico.

Su posición como mujer en un mundo masculino va creando una fuerza que decide explorar y manifestar de tal manera que los temas que aborda son directos y brutales: Cabezas sin cuerpos, lenguas fálicas, figuras andróginas…

Su actividad política estuvo vinculada a partir de 1969 a Women Artist in Revolution (WAR, es decir, Mujeres Artistas en la Revolución), que luchaban por los derechos de las mujeres en el mundo del arte; fue además integrante activa del Artist Cominttee Ad Hoc (Comité de Mujeres Artistas Ad Hoc), cuyas militantes se manifestaron frente al Whitney Museum para exigir igualdad de género en exposiciones y colecciones. También fue fundadora del Women´s Art Registry (Registro de Mujeres) para proporcionar información acerca del arte realizado por mujeres.

En 1974 decide tomar a la mujer como sujeto de todos sus proyectos creativos, manifestando lo siguiente: “Decidí observar a los hombres y a las mujeres a través de la representación de mujeres, no sólo para para revertir la historia, sino para ver lo que significa observar el mundo a través de la representación de las mujeres”.

Es por ello que todas sus imágenes tienen que ver sobre mitologías e historias de tortura y sometimiento de las mujeres, mismas al alcance de sus pergaminos algunos de gran tamaño (38 metros).

La curaduría de la exposición estuvo a cargo de Julie Ault, quien ha realizado una propuesta acertada y contundente, ya lleva más de cincuenta años encargada de darle una visión bastante coherente a los modos de producción de la artista de manera conceptual, formal y temática.

La museografía realizada en el recinto es realmente sorprendente, logrando que los visitantes transiten de manera óptima para sumergirse en sus propuestas. Desde la pieza que está al entrar al museo, Maypole;Take no prisioner (“Árbol de mayo: sin tomar prisioneros”, realizada en 2007 para la Bienal de Venecia, que consiste en cabezas decapitadas impresas a mano sobre aluminio atadas a listones de satín), así como el montaje dinámico con obras colgadas a la altura del techo.

Esta muestra estará abierta al público hasta el mes de febrero del 2019 en el museo, ubicado en Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec.

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