Alejandro Brito y el Conapred

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Desde 2006 el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) entrega anualmente cuatro categorías de reconocimientos a personas nacionales, extranjeras y fallecidas, así como a organizaciones e instituciones dedicadas a luchar por la igualdad y la no discriminación. De 2011 a la fecha la Asamblea Consultiva –el órgano ciudadano del Conapred–, se encarga de elegir a las personas, organizaciones e instituciones acreedoras de los reconocimientos.

Comprometidos en la lucha contra la discriminación, los integrantes de la asamblea designan con rigor a los prospectos; revisan sus trayectorias y méritos. No es una tarea fácil, pues son numerosas las propuestas de personas y organizaciones que han incidido de manera positiva y relevante en la vida y/o el entorno de grupos históricamente discriminados: mujeres, migrantes, personas trans, niños y niñas, indígenas o afromexicanxs, personas con alguna discapacidad, enfermedad o con VIH.

El miércoles 17, en una conmovedora ceremonia en el Museo Interactivo de Economía, se entregaron los cuatro reconocimientos: 1) En la categoría institucional se le dio a la asociación ciudadana Piña Palmera Centro de Atención Infantil; 2) El reconocimiento internacional fue para el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos de Guatemala; 3) El reconocimiento póstumo le tocó a Asma Jahangir, una abogada pakistana y activista social que murió en abril pasado, y 4) Alejandro Brito se llevó el reconocimiento nacional. Difícil transmitir la emoción que sobrevoló el homenaje a los premiados.

Hace tiempo que Alejandro Brito, un activista gay, decidió que era imperativo incidir políticamente, y a lo largo de 40 años de activismo lo ha venido haciendo de diversas formas. Una, principalísima, fue la creación en 1994 de un suplemento periodístico mensual titulado Letra S, Salud, Sexualidad y Sociedad, que apareció en La Jornada –primero en papel y ahora en el sitio web del diario– y que en 2001 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo e Información.

Brito se dio cuenta de que, además de desarrollar un instrumento de comunicación para introducir en el debate político los temas vinculados a la salud sexual, era necesario contar con una organización ciudadana que se convirtiera en interlocutora –y azote crítico– de los funcionarios públicos y los actores políticos. Así, fundó con otros activistas la ONG que lleva el nombre de Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, AC, y se convirtió en su dirigente. Desde esa ONG se incide cívicamente en los temas de la diversidad sexual, el género, el VIH, infecciones de transmisión sexual y los derechos sexuales y reproductivos.

Las actividades básicas de Letra S están concentradas en tres áreas de trabajo –comunicación y edición; derechos humanos, documentación e investigación–; además de la publicación mensual del suplemento periodístico, incluyen desde la labor de una agencia de noticias especializada que elabora y envía noticias diarias a diferentes medios (NotieSe), así como la edición y diseño de libros, guías, manuales y folletos, hasta la coordinación de módulos de atención en derechos humanos instalados dentro de centros de salud especializados en la atención del VIH.

Brito detectó muy pronto la necesidad de brindar servicios de orientación, apoyo y asesoría a personas que, por padecer VIH o sida o por su orientación sexual o identidad de género, son discriminadas, por lo que se planteó desarrollar una plataforma en internet que brinda apoyo y asesoría legal a través de una red de abogados/as.

Las actividades de sensibilización a servidores públicos y de formación de promotores y promotoras en derechos humanos que Brito ha desarrollado desde Letra S son admirables.

Al conjuntar su formación como historiador con su cabeza política, Brito ha generado una línea de activismo muy sólida e innovadora. Ha sido uno de los principales impulsores de la creación de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes de Odio por Homofobia, que realiza el Informe anual de crímenes de odio por homofobia, a partir de una cuidadosa labor de recopilación de información de medios impresos y digitales del país.

Más recientemente se ha hecho cargo de dos nuevos proyectos: uno que ejemplifica la alianza entre las organizaciones ciudadanas y el gobierno (el Módulo de Atención en Derechos Humanos, dentro de la Clínica Condesa) y otro que muestra la posibilidad del apoyo solidario con profesionistas del derecho (el Consultorio Virtual en Derechos Humanos).

Las luchas sociales requieren que personas extraordinariamente lúcidas y comprometidas impulsen iniciativas y acciones clave. Alejandro Brito encarna la figura de un luchador social congruente y persistente; él ha logrado que la denuncia pública relativa a la discriminación de las personas con VIH y de la comunidad de la diversidad sexual sea tomada en serio.

El reconocimiento que el Conapred le acaba de otorgar es más que merecido, y Brito lo hizo extensivo al grupo de compañeros que, junto con él, han logrado incidir con eficacia y valentía en el combate a la discriminación y la homofobia.

Este análisis se publicó el 21 de octubre de 2018 en la edición 2190 de la revista Proceso.

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