La novena mexicana sub 23: la hazaña de sortear las adversidades

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La selección mexicana de beisbol regresó a México después de haber vencido a Japón, resultado que les dio el título de la Copa Mundial Sub 23 en el torneo de la Confederación Mundial de Beisbol y Softbol (WBSC), que les otorgó 690 para ascender del sexto al quinto lugar mundial.

El triunfo del seleccionado nacional no fue fácil. Las complicaciones comenzaron desde que la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) no pudo prestar a 15 jugadores que fueron solicitados por la Federación Mexicana de Beisbol (Femebe). Finalmente, el equipo se formó con peloteros principalmente de los clubes Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca.

Tuvieron apenas unos días para entrenar juntos en el estadio Fray Nano, casa de los Diablos Rojos, equipo que prestó los bats a la Femebe para que los jugadores viajaran a Barranquilla, sede del torneo.

En una clara violación a la Ley General de Cultura Física y Deporte, la selección nacional de beisbol no fue sometida a controles antidopaje como lo marca la Ley para los preselecciones y selecciones nacionales que compiten en torneos internacionales, y por la falta de tiempo los jugadores viajaron con un solo uniforme.

El manager del equipo campeón que obtuvo un resultado histórico, Enrique “Che” Reyes, dijo que, a pesar de las adversidades y los malos momentos, el equipo se mentalizó para obtener la medalla de primer lugar ante Japón, el segundo rankeado a nivel mundial.

“Somos todos. Afortunadamente tenemos en México muchas ligas y los equipos no quieren prestar a los jugadores para ir a ganar como selección nacional que es lo más importante. Cuando se pongan de acuerdo, México va a ser potencia en cada torneo de cada categoría en la que participemos. No sé qué pasó con los antidoping, pero allá nos hicieron como seis controles y no va a pasar que luego nos van a decir que nos quitan la medalla por eso. Se habían mandado a hacer los uniformes para ciertos jugadores y luego nos avisaron que algunos nos venían”, declaró el entrenador.

Reyes aseguró que desde que se conformó la selección estaban ciertos de que a pesar de las dificultades podrían sortearlas y regresar con un buen resultado.

“Fuimos a dar el 100, y tuvimos mejor hospedaje, transporte y comida que en los Juegos Centroamericanos. No me corresponde a mí decirlo aquí, en su momento lo hablaré con ellos (Femebe) para ajustar las cosas que hay que cambiar para ser mejores”, añadió.

De igual manera, señaló que parte de la clave para que México cosechara el campeonato en la segunda edición de la Copa Mundial Sub 23 de la WBSC fue que conquistaron cinco triunfos –ante China Taipei (2-1), Holanda (14-7), Colombia (7-6), Sudáfrica (13-3), Venezuela (10-4), República Dominicana (3-1)–, a pesar de que cayeron en fase de grupos ante Japón 7-2.

“Nos dio mucha confianza ganar, ganar y ganar”, asegura Reyes.

–¿Llegar a la final con Japón les generó dudas? ¿Ya habían perdido con ellos y enfrentarlos otra vez era la posibilidad de demostrar que no son invencibles?

–Claro. Nos ganaron porque nosotros cometimos errores, jugamos mal. En la final fue dramático, saqué a Rafa Ordaz y metí a Erick Casillas. Le dije: ‘tú sabes lo que tienes que hacer, tú sabes lo que vas a pitchar, te tengo confianza. No podíamos perder un juego en donde sólo nos dieron un hit. Todo estaba a nuestro favor. Carlos Morales pitchó dos juegazos ante Japón (ocho entradas sin aceptar carrera), dominando con el sinker que es su mejor pitchada y contra Colombia. Tuvo un gran control de su recta también.

El pitcher Francisco Haro lanzó un juego completo ante República Dominicana por la falta de lanzadores, pues sólo fueron 11 pitchers y 13 jugadores de posición. De los 11, había dos novatos de 18 años, Víctor Buelna y Esteban Bloch, ambos de Diablos Rojos, que “no podíamos usarlos en juegos cerrados”, sostuvo.

Para Enrique Reyes, el triunfo de la Selección nacional es el resultado más importante que ha obtenido en su carrera como manejador. La continuidad que le dieron a pesar del resultado complicado que obtuvo en los Juegos Centroamericanos en Barranquilla, dijo, también fue importante.

“Necesitamos ser más analíticos cuando no nos va bien. En Grandes Ligas hay managers que se quedan 15 años en una organización con un título o sin ninguno. Nos deben juzgar más allá de los resultados. Ahorita tenemos este título y qué bueno que me dejaron, a pesar de lo que pasó en Centroamericanos, donde al final quedamos en cuarto lugar”, remató.

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