Titanick, Mlandisko y Macramé

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El teatro dentro del FIC estuvo presente con 34 puestas en escena dentro de los 120 espectáculos, tanto nacionales como internacionales. Si bien es apenas un tercio de la programación –ya que la prioridad ha sido la música desde emisiones anteriores–, hubo 10 propuestas internacionales y 20 obras mexicanas.

En el primer caso, cabe resaltar la pieza de gran formato Alice on the run de la compañía alemana Theater Titanick, y Maldito sea el traidor a su patria de la eslovena Teatro Mlandisko.

Alice on the run es una puesta para espacios públicos donde los personajes se mueven en módulos cuya altura permite que los asistentes no los pierdan de vista. Resultan increíbles las imágenes que generan y la movilidad y posibilidades escénicas de los dispositivos para incitar a la imaginación y el disfrute.

Theater Titanick desarrolla un paralelismo entre el cuento clásico de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll y la situación que viven los migrantes expulsados de su lugar de origen y van de un lado a otro en busca de refugio. A Alicia y su amigo el conejo les derrumban su casa, y ella, montada en una bañera, deambula entre los espectadores buscando dónde atracar. Alicia salta de un módulo a otro y en cada uno se relaciona con personajes que nos remiten al universo de Carroll, así como a  personajes imaginarios asociados con las oficinas de migración o con los encargados del equipaje de un puerto aéreo o terrestre.

El público es como el mar sobre el que transitan, y los módulos a los que llegan los personajes se transforman a través de elevadores que suben y bajan los niveles, separan o juntan los cubos. En el tablero de ajedrez gigante, con el que cierra la propuesta, los protagonistas intentan detener el tiempo, y las jugadas de ajedrez se ven reflejadas en personajes que simulan una lucha. A través de un lenguaje lúdico y sin palabras, se va contando una historia con un contenido político y social.

Teatro Mlandisko y el director Oliver Frljic proponen un espectáculo completamente político y arriesgado en el que tratan la guerra interétnica a raíz de la disolución de la antigua Yugoslavia. No hay declaraciones sino experiencias donde se observa el conflicto entre etnias, razas y lugares de origen, convirtiendo a los actores en sus protagonistas. La agresión permea las relaciones, y los actores se lanzan con violencia hacia los espectadores de manera abierta y provocadora. Una obra teatral de gran fuerza y cuestionamiento.

El teatro nacional estuvo distribuido entre el Proyecto Ruelas, que año con año trabaja con comunidades de la entidad, #Visiones OFF, obras invitadas ex profeso y las tradicionales obras de Teatro Universitario de la Universidad de Guanajuato –que desgraciadamente son casi las mismas de años anteriores. Las obras del Proyecto Ruelas, caracterizado por su solidez y capacidad creativa en comunidad, estuvieron dirigidas por mujeres como Raquel Araujo, Juliana Faesler y Sara Pinedo. El Colectivo Macramé, encabezado por Marina Gándara, y Conchi León con su obra Sa’ as Tun –integrado a #Visiones OFF–, consiguió que la presencia de mujeres creadoras en el Cervantino fuera significativa, aunque todavía muy restringida. 

Este texto se publicó el 28 de octubre de 2018 en la edición 2191 de la revista proceso.

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