CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Cuando existe actitud rockera se puede conquistar cualquier escenario y la cantante escocesa Shirley Manson fue sello de garantía, tal como lo plasmó anoche en la Arena Ciudad de México junto a su banda Garbage como parte de la gira “20 Years Paranoid” (“20 años paranoica”).

Un ambiente especial se vivió en la fiesta de Día de Muertos, con algunos de sus fans disfrazados con maquillajes de calaveras y catrinas en el recinto que deslució a poco menos de la mitad de su capacidad.

Sin embargo, la energía, carisma y seducción de Manson brillaron a más no poder para transformar el show en un explosivo viaje íntimo con sus verdaderos seguidores en el coloso de Azcapotzalco. A esos enloquecidos y concisos adeptos se entregó Garbage (7 mil 462 espectadores, de acuerdo a cifras de los promotores del espectáculo), en una velada que celebró el 20 aniversario de su disco Version 2.0, lanzado hacia 1998.

Shirley Manson. Foto: Carlos Enciso

Shirley Manson. Foto: Carlos Enciso

Shirley Manson apareció a eso de las 21:33 horas portando un velo oscuro que le cubría todo el cuerpo para hacerla ver como toda una vampiresa dispuesta a enamorar y encajar sus colmillos a los reunidos con su enigmática e hipnotizante mirada, tez pálida e inconfundible cabellera rojiza.

A la vocalista se le escuchó de apertura “Afterglow”, logrando conexión inmediata con su público, quien gracias a la pantalla gigantesca y elevada al centro del foro consiguió distinguir cada reacción de la agrupación que se integra también por Butch Vig, Duke Erikson y Steve Marker.

Duke Erikson. Foto: Carlos Enciso

Duke Erikson. Foto: Carlos Enciso

Steve Marker. Foto: Carlos Enciso

Steve Marker. Foto: Carlos Enciso

Rock en su más puro sonido, con guitarras ásperas, bajeos profundos y batacazos acelerados se fundieron con el muy clásico y particular sonido fresco de Garbage, en un recorrido por algunas nostalgias y éxitos. El inicio de algunas rolas era como un paseo espacial al estilo de la película de Stanley Kubrick 2001: A Space Odyssey (2001: Una odisea del espacio), rezumbando las voces del robot HAL 9000, con una producción chispeante de luces neón sobre el entablado y un montaje de tintes tecnológicos y de arte digital, como si se tratara de una nave cósmica.

Shirley interactuó en distintas oportunidades, se acercó constantemente a su gente y bajó para saludarla de cerca, rozando las manos de los afortunados frente al escenario. Correspondió a todos por igual, mostró su actitud contestataria proclamando un mundo igualitario en la diversidad sexual y en algún momento hasta reprochó las políticas del presidente estadunidense Donald Trump contra México.

“¡Tanto dinero y no tiene idea lo que significa ser humano!”, gritó la escocesa, declarándose encantada por la cultura mexicana. Entre agradecimientos tanto en inglés y en español se escucharon “Deadwood”, “Temptation Waits” y “Wicked Ways”, en la cual insertó fragmentos de “Personal Jesus”, honrando el synth pop de Depeche Mode.

“Special” arrancó los alaridos para seguirle “13x Forever”, “Get Busy With the Fizzy” y “Hammering in My Head”, en un repertorio de casi dos horas. Se le vio a la vocalista de 52 años corriendo de un lado a otro con un conjunto en short negro, mostrando su estilizada figura que desprendió suspiros sin importar géneros tras sentirse “Medication”, “Thirteen” y “I Think I’m Paranoid”, de la cual emanó un frenesí que cubrió a los cuerpos embelesados a los que se aproximaba a ella y permanecían de pie, aunque había butacas en la plancha principal.

Shirley Manson de Garbage durante la presentación en la Arena de la Ciudad de México. Foto: Carlos Enciso

Shirley Manson de Garbage durante la presentación en la Arena de la Ciudad de México. Foto: Carlos Enciso

La magia de la originaria de Edimburgo continuaba con “Sleep Together” cuando dio paso a sus críticas al discurso “trumpiano”. Con “Push It”, “When I Grow Up” y “You Look So Fine”, en premonición final pasando ya las 23:00 horas.

Pero todavía había un poquito más para disfrute de los asistentes: “Only Happy When It Rains” y “Cherry Lips (Go Baby Go!)”, cierre vehemente y apasionado para los amantes de Garbage. Los músicos saltaron adelante a despedirse, al unísono de Shirley Manson, congraciada ella entre clamores y aplausos. Llegaba la huida definitiva, mientras la media noche se asomó en las oscuras y hallowenescas calles de Azcapo.