“Motivos para el canto y la danza. Poesía del 68”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A medio siglo de la masacre del 2 de octubre, aparece Motivos para el canto y la danza. Poesía del 68 (UNAM/Centro Cultural Universitario Tlatelolco, 126 páginas), compilación poética de José Alberto Damián (D. F., agosto 7 de 1953) y Alejandro Centeno Chávez (D. F, 1955).

El libro contiene poemas de los siguientes autores:

María Teresa Irazaba (CDMX, octubre 2 de 1968), Carmen de la Fuente (D. F., abril 10 de 1918-octubre 13 de 2013), Margarita Paz Paredes (San Felipe Torres Mochas, Guanajuato, marzo 30 de 1922-1980), Horacio Espinosa Altamirano (CDMX, diciembre 3 1931-2004), José Revueltas (Santiago Papasquiaro, Durango, 194-1976), Saúl Álvarez Mosqueda (1938-2006), José Piñeiro Guzmán (San Andrés Tuxtla, Chiapas, febrero 4 de 1937), Jaime Goded (CDMX, 1954).

Enrique González Rojo Arthur (CDMX, octubre 5 de 1928), Marco Antonio Montes de Oca (CDMX, agosto 3 de 1932-febrero 7 de 2009), Juan Bañuelos (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, octubre 6 de 1932-marzo 29 de 2017), Óscar Oliva (Tuxtla Gutiérrez, enero 5 de 1937), Carlos Montemayor (junio 13 de 1947-febrero 27 de 2010), David Roura (CDMX, 1953), Benito Balam (CDMX, mayo 28 de 1956), Mario Ramírez (D. F., febrero 11 de 1965), Cristina Gómez (Guadalajara, Jalisco, 1954), Leticia Luna (CDMX, 1965), José Hernández Delgadillo (Tepeapulco, Hidalgo, 1928-2000), y de ambos compiladores.

Asimismo, se incluye al poeta y docente Leopoldo Anaya, nacido en la capital el 14 de enero de 1939 y fallecido el pasado 7 de junio de 2018. Su obra literaria rebasa una veintena de volúmenes y ha sido incluida en antologías varias. En el año de 2003, el Instituto Politécnico Nacional reunió lo más relevante de su poesía en el tomo Yo acuso. Los poemas para ser seleccionados en esta antología, fueron tomados de los libros Lienzo Tlatelolco (Organización Editorial Nuevo Siglo; 1998) y Vivirás América (Siglo XXI Editores; México, 1975).

De éste último libro ofrecemos el poema de Ayala que aparece en Motivos para el canto y la danza. Poesía del 68 para nuestros lectores.

“Cantos por el hombre nuevo”

Había cólera en el vientre del que yo nací, no era de noche.

Era el pleno día cabalgando el nuevo concepto de la aurora.

Yo no nací un día que Dios estuvo enfermo,

Cuando nací Dios ya se había ido desde antes

se fue humillado, perseguido, secuestrado, torturado.

Se retractó transformándose en rostros innumerables de compañeros.

Dios dejó su imagen etérea y recupero su verdadera forma de masas

(populares.

No supo que yo nacía

estaba preocupado por su seguridad personal

las descargas eléctricas que le aplicaron a su cerebración

a su espalda y su sexo.

 

Yo nací en América en 1966 ó 68 ó 71 y en Cuba en 54.

Nací con inducción, no respiraba a tiempo

al tiempo de la dictadura y la opresión

no nací moderado porque no tuve miedo ni forma alguna de traición

nací dolientemente alegre por todos

porque una multitud bloqueaba y conducía mi cerebro.

Antes de nacer grité y me puse a respirar desde mucho antes.

Me colocaron a voces, a ideales, y a tumbos adelante.

 

Nací de punta como una espada zurda que arroja su muerte al vacío

mi cabeza apareció nerviosa como el fondo de los seres

mis manos azules, ciegas, forzosas, rectilíneas se arrojaron

una con forma de palabra y la otra cerrada como el hambre.

Sin desayuno en las mañanas, mi cuello se desanudó a la libertad del viento

mi tronco irguió a su vez la fuerza de mis acciones posteriores

y estiró los músculos del pueblo.

Mi cuota de sacrificio en habla y sangre

se redobló en toda la superficie del globo.

Es un golpe repetido como odio creciente por amor.

 

La hemorragia metió mi corazón en un puño guerrillero,

brotó como cuando cayó la madre España

planearon el oficial asesinato de mi Patria

e institucionalizaron a trechos la traición de América.

De ahí mi circulación prematura y hasta siempre

de ahí ese tiempo atollado en mi garganta

de ahí mi lenguaje atrapado entre dos guerras

en millones de cuerpos desbarrancados en el desfiladero de mi primer diente

el arrojo de mi lenguaje atrapado entre dos guerras

y mi estatura llena de rebeldía y de metralla.

He venido al mundo con el aliento de los mártires muertos de una sola muerte

y el latir de la vida en cada vena humanizada y más completa.

La penumbra de mi casa fue la rural revolución con su calor humano que

(extenderé al futuro.

Algunos que nacieron a medias

de un vientre indolentemente angosto a medias

dicen que decididamente nací de frente equivocado por destrabar la lengua

y hablar que seremos libres accionando.

 

Nací por inducción, grave

me negué y me seguiré negando a respirar a tiempo

al tiempo de la dictadura y la opresión.

 

Mi ritmo de respiración es diferente

de multitud de hombres con destino propio

un ritmo único, determinante, un ritmo nuevo de hombre nuevo.

Halló origen en cómo era el Che y se hizo estrella,

fue mi ritmo de todos que somos la humanidad que viene.

 

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