México debe replantear sus objetivos en política exterior: Bernardo Sepúlveda

Bernardo Sepúlveda durante un conversatorio realizado en Madrid. Foto: Tomada de Twitter @EmbaMexEsp Bernardo Sepúlveda durante un conversatorio realizado en Madrid. Foto: Tomada de Twitter @EmbaMexEsp

MADRID, España.- El Embajador emérito de México, Bernardo Sepúlveda Amor, se pronunció por “observar con gran cuidado” el estilo de gobierno que impulse Andrés Manuel López Obrador a partir del 1 de diciembre, porque arriba al “territorio del poder” con un respaldo de 30 millones de votos y el 53% de la votación, “la cuestión es cómo administrar ese elemento político tan importante” que representa “una responsabilidad excepcional”.

“Tenemos la esperanza que ese mandato formidable redunde en un beneficio para México”, señaló el actual juez de la Corte Internacional de Justicia (ICJ, por sus siglas en inglés), durante un conversatorio celebrado en la Casa de México en España, el miércoles 7.

Aunque en el caso de la polémica provocada por la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), se mostró en desacuerdo con esa decisión por considerar que la de Texcoco es la mejor opción.

Al respecto se refirió a la consulta ciudadana que permitió a López Obrador basar su decisión de cancelar el proyecto, al considerar que “resulta insuficiente este sondeo para tomar una decisión definitiva y drástica con relación a lo que es una inversión extraordinariamente cuantiosa, en donde ya el 33% (de la obra) está presente, donde resultaría muy penoso que se terminara como producto de ese sondeo”.

Consideró que la “trilogía aeroportuaria” que propuso como alternativa el próximo presidente, “veo que no son buenas opciones”, por lo cual, recalcó, “yo tendría la esperanza de que se opte por lo que el sentido común aconseja”.

En el conversatorio que dirigió el periodista Vicente Jiménez, director de Contenidos de Prisa-Radio, el que fuera secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Miguel de la Madrid, señaló como un “imperativo categórico que se diluyó pero debe ser recuperado, el replanteamiento de los objetivos de México en el ámbito internacional”.

En este sentido, consideró que el gobierno de López Obrador deberá recuperar el vínculo con América Latina, “volcarse” en Centroamérica y buscar alianzas con otros países de la región para combatir a los carteles de la droga que operan en esa zona y que provocan graves problemas de inseguridad y de pobreza en la región. También buscar el tono político adecuado para la relación con Estados Unidos y tener mayor protagonismo en la recuperación de los espacios multilaterales.

El México que recibe AMLO

Bernardo Sepúlveda destacó que el nuevo gobierno recibe un país pujante, pero que enfrenta enormes retos; el principal: la seguridad ciudadana.

“Es una cuestión muy delicada que se ha prolongado y que asedia la seguridad de los ciudadanos, y aún no logramos encontrar las fórmulas idóneas para combatir esa inseguridad generalizada en el territorio nacional”, dijo.

Recordó que él ha sugerido que se establezcan “alianzas con aquellos países que han tenido una experiencia equivalente, y que pueden ser coadyuvantes importantes para atacar esta epidemia gravísima que padecemos”, como el caso de España en su lucha contra ETA, “un ejemplo coronado por el éxito”.

El otro caso, explicó, sería Italia, que ha vivido una situación muy delicada en materia de crimen organizado y seguridad pública.

Un segundo reto que enfrenta Andrés Manuel López Obrador es el combate a la corrupción. “Es una cuestión que tiene que ser abordada seriamente con el ánimo de eliminar a ese cáncer que le hace tanto daño al país”, expresó.

Como un elemento favorable, señaló que México es “el único país que tiene un número significativo de acuerdos de protección y de promoción, acabamos de concluir una negociación muy difícil con Estados Unidos, a veces áspera, pero que finalmente ha sido consagrada con el éxito; hemos suscrito también un Tratado Transpacífico, con once países del área que parece ser la más promisoria en el futuro. Y la tercera vertiente que hemos concluido con los europeos, que es un acuerdo, que al igual que el Transpacífico, es un esquema de modernización formidable en la relación económica internacional para los países participantes”.

Explicó que esa trilogía de acuerdos colocan al país en una posición privilegiada en lo económico y comercial, que también ayuda a la vertiente política, “porque no nos engañemos: comercio, inversión y política están íntimamente ligados”. Esto, añadió, es importante, porque en el futuro –previó— “vamos a atravesar en el mundo, en los sistemas financiero y político, épocas de turbulencias”.

¿Nuevo Estado de derecho?

También expresó su desacuerdo con las expresiones que ha tenido Olga Sánchez Cordero, futura secretaria de Gobernación, en el sentido de que el gobierno de López Obrador pondrá en funcionamiento un “nuevo Estado de derecho”, por considerar que pese al grave problema de seguridad e impunidad que vive México, el país vive bajo el principio de legalidad y de Estado de derecho.

“No es cierto que se vaya a instaurar un nuevo Estado de derecho, eso es totalmente falso. Parte de la tarea que va a tener que cumplir el presidente López Obrador, a partir del 1 de diciembre, es continuar con la aplicación del Estado de derecho que existe, con sus propios métodos, que pueden ser más o menos eficaces”, explicó.

“No estamos seguros que puede suceder”, y recordó la experiencia de Felipe Calderón con su estrategia de guerra contra las drogas, que el presidente (Enrique) Peña Nieto, “porque resultaba muy difícil cambiar los planteamientos sobre la base de algo que se postuló como retirar al ejército”.

En este sentido, recordó que ya el presidente electo rectificó sobre el tema del retiro del ejército de las calles, “simplemente porque no lo podemos hacer, porque las consecuencias serían gravísimas”.

Sepúlveda también se refirió al plan para la pacificación, “me parece un planteamiento muy interesante, muy ambicioso, pero poco práctico”, en particular el demarcar 300 regiones en el país y destinar contingentes militares y policiales a cada uno, dependiente del grado de problemática, “yo en eso prendería los faros rojos”, porque se requeriría a “todo el Ejército, a toda la Secretaría de la Marina, todas las policías y quizá el doble de todo ese personal, para cumplir con ese objetivo”.

Nuevo aeropuerto

El embajador emérito fue crítico con el tema de la cancelación del proyecto del NAIM basándose en un sondeo en el que participó “menos del 1% de la población, si se toma en cuenta que la población de México oscila en los 120 y 125 millones de habitantes”.

Llamó a estar atentos a la negociación que tienen los empresarios del consorcio aeroportuario con López Obrador. “Yo pensaría que hay una negociación en donde una opción posible podría ser, y especulo, que se concesione a la iniciativa privada ese aeropuerto de Texcoco, si se toma en consideración que una de las preocupaciones del próximo presidente mexicano tiene que ver con los recursos que se requerirían para completar ese aeropuerto”.

Opinó que esa situación se salvaría si el consorcio de empresas recluta algunos otros intereses para tomar como base el actual avance de la construcción, y recordó las experiencias exitosas de empresas españoles que tienen en concesión aeropuertos internacionales, como el británico de Heathrow.

La otra opción de cancelación del proyecto, echaría por tierra una “inversión extraordinariamente cuantiosa, pero en donde las opciones no necesariamente son las buenas opciones”.

El político y jurista se dijo esperanzado en que “se opte por lo que el sentido común aconseja, todos los estudios que se han hecho aconsejan que se continúe con las obras que se realizan en el nuevo aeropuerto de la ciudad de México, que permitiría a México colocarse como un centro internacional extraordinariamente importante con conexiones con América Latina, Estados Unidos y con Europa, de suerte tal que si me pregunta, yo optaría por el aeropuerto de Texcoco”.

La agenda internacional

Uno de los primeros puntos que, en opinión del juez del ICJ, el nuevo gobierno tendrá que abordar, es el de replantear los objetivos de México en el ámbito internacional.

“Qué es lo que queremos y qué podemos hacer en un escenario internacional tan complejo como el que vivimos en estos momentos. Y yo como primera cuestión recuperaría el vínculo con América Latina, porque somos un país evidentemente latinoamericano; entonces, es reafirmar su vocación latinoamericanista y lo tiene que hacer de manera urgente”.

Por los problemas serios que México enfrenta en materia de crimen organizado y de inseguridad, “México se tiene que volcar hacia Centroamérica, por su propio interés nacional”.

“En la medida que México se involucre en los temas centroamericanos, tratando de resolver los delicadísimos problemas que enfrenta Centroamérica, podrá asegurar su propia garantía de sobrevivencia con los problemas que se enfrentan, que tiene que ver no sólo con la caravana, sino con el crimen organizado trasnacional, donde infortunadamente, en un buen número de países centroamericanos es muy importante”.

Consideró que en esta tarea México deberá encabezar una alianza con otros países, como Estados Unidos, Canadá, Colombia, Perú y Ecuador, que padecen problemas equivalentes derivados del crimen organizado en la región.

“Una estrategia, que obligadamente será de varios capítulos, es establecer medidas para coadyuvar juntos en aliviar las cosas en Centroamérica, y un primer tema tiene que ver con el lavado de dinero”, expuso.

Recordó, en este sentido, que Joaquín El Chapo Guzmán fue incluido por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo, y pese a estar siendo juzgado, de su fortuna no se sabe nada. “Es decir, que el dinero que produjo en su momento El Chapo es una fábrica de delincuencia, no sólo en México”.

Otro capítulo de esa estrategia en Centroamérica, opinó, es crear los mecanismos de colaboración regional en materia de servicios de inteligencia, “donde haya cooperación y coordinación de los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Canadá, México, Colombia y los países centroamericanos, porque es urgente un proceso de pacificación, que de alguna manera aliviemos un problema gravísimo”.

La dignidad de México ante Estados Unidos

Sobre la relación con Estados Unidos, Sepúlveda en todo momento se refirió al presidente Donald Trump como “el habitante de la Casa Blanca”, y en ese sentido señaló que “la relación se convirtió en algo muy delicado por el personaje que se hospeda en la Casa Blanca, que tiene unos prejuicios muy acentuados en lo que hace a los mexicanos, a los latinoamericanos y a los extranjeros en general”

Consideró que el nuevo gobierno deberá encontrar “el lenguaje político que permita una relación ordenada y armónica con este personaje de la Casa Blanca, con su administración y con la sociedad estadounidense, ese será uno de los temas capitales que deberá enfrentar”.

Añadió que el nuevo gobierno deberá “hilar muy fino para asegurar que la relación sea respetuosa y digna, (porque) para el caso mexicano el principio de dignidad es absolutamente fundamental, en la medida que se afecte este principio, la relación no podrá ser armónica”.

Por eso se tendrá que buscar el “lenguaje adecuado para que la fiesta se lleve en paz, cada uno defendiendo sus propios intereses, México tiene que definir con toda claridad cuáles son los intereses esenciales que tiene que defender, esa es una tarea importante como objetivos de definición del interés nacional”.

Para el excanciller mexicano, Donald Trump es “el efecto, no es la causa” del tono que ha tenido su gobierno. “La causa nos debe preocupar a todos, porque en la sociedad estadounidense desde hace unas generaciones se ha ido radicalizando el sentimiento anti-extranjero. De acuerdo con una reciente encuesta de instituciones respetables, dos terceras partes de la sociedad estadounidense es antiinmigrante, y lo que hizo el `habitante de la Casa Blanca´ es captar ese sentimiento para exacerbar esa idea”.

Consideró que como consecuencia de ese “nacionalismo extremo”, como en Estados Unidos o en distintos países de la Unión Europea, se están vulnerando gravemente instituciones como Naciones Unidas.

En este sentido, así como México debe encabezar esfuerzos internacionales en materia de cambio climático, por su papel en el Acuerdo de París, el nuevo gobierno debería enfocar al fortalecimiento de las instituciones multilaterales.

“Naciones Unidas necesita urgentemente fortalecerse, cobrar la vida como cuando se creó en San Francisco en 1945 y que ha jugado un papel trascendente en el papel internacional. Sin la ONU es probable que el desorden mundial sería infinitamente más complicado, pero con consecuencias de las malas influencias, Naciones Unidas se ha debilitado, ha perdido presencia, capacidad de liderazgo y el proyecto original”.

“Me parece que México, que tiene una vocación multilateralista formidable, debería hacer un esfuerzo real por recuperar la vigencia de Naciones Unidas, creo que es donde encontraríamos aliados importantes, porque es del interés común garantizar el buen funcionamiento de esta institución”.

Igual debe suceder con la Organización de Estados Americanos (OEA), que “es una institución regional que necesita una capacidad de actuación mayor para abordar los problemas que afectan a América Latina, y que sin embargo, no hemos tenido la capacidad de asegurar que esta institución viva de manera activa. Ahí yo invertiría recursos para garantizar que esa actuación latinoamericanista de México se vea en el fortalecimiento de la OEA”, expresó.

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