En la degradada Plaza México

Ante lo predecible de la próxima temporada grande, tenedores de derechos de apartado anuncian la venta de éstos junto a las taquillas de la PLaza México. Foto: Leonardo Páez Ante lo predecible de la próxima temporada grande, tenedores de derechos de apartado anuncian la venta de éstos junto a las taquillas de la PLaza México. Foto: Leonardo Páez

Se avecina la Temporada Grande 2018-19 en la Ciudad de México y en los carteles se refleja más exclusión y discriminación, así como el aumento de la dependencia taurina respecto a España. Ello demuestra que la fiesta brava en el país se ha reducido a unos cuantos toreros-marca importados. Ya lo dijo alguna vez Rodolfo Rodríguez “El Pana”: “Me voy hastiado y asqueado de cómo se ha llevado la fiesta de los toros en México…”

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En México, los toreros jóvenes con alternativa y cualidades, pero sin padrino o apoderado influyente, hacen acopio de paciencia por tiempo indefinido o anuncian su retiro, porque empresas y diestros que figuran, no los dejan pasar, o… se quitan la vida. 

Como dijo el desperdiciado Rodolfo Rodríguez El Pana en una ocasión: “Me voy hastiado y asqueado de cómo se ha llevado la fiesta de los toros en México… Me acuerdo de que en mis inicios los aficionados y los toreros esperaban con ansiedad la Temporada Grande, era una gran fiesta. Ahora no pasa nada. 

“Anteriormente la Plaza México era un gran mercado nacional e internacional y ahora lamentablemente se presentan carteles sin atractivo alguno. Siempre (son) las mismas combinaciones con los mismos toreros y las mismas ganaderías.” 

Han pasado los años. El Pana está muerto y una predecible oferta de espectáculo taurino avala su indignación y la de miles de aficionados a lo largo y ancho del país.

Con diferente razón social aunque similares criterios de la empresa que la precedió, es decir, hacer las cosas de espaldas a la afición pero a conveniencia de los voraces despachos de ambos países, al gusto de los que figuran y dejando fuera –una vez más– ganaderías y a toreros con sobrados merecimientos, la actual empresa de la Plaza México, encabezada por Alberto Bailleres y Xavier Sordo, luego de tres años de deslavada gestión, se hizo acreedora al sobrenombre de La Clonada. 

Sólo resultó un clon ideológico y empresarialmente idéntico a su lamentable antecesora que en 23 largos años de autorregulada e ineficaz gestión no le interesó hacer repuntar el espectáculo. Redujo la fiesta de México a unos cuantos toreros-marca importados y aumentó la dependencia taurina con España.

Vicios heredados

Tauroplaza México S.A. de C.V., denominación de la “nueva” empresa, también ha incurrido en otras omisiones similares a la de su antecesora: nula mercadotecnia, poca e imaginativa publicidad, temporada de novilladas con reducida asistencia al coso a lo largo de los 12 festejos que aún exige el reglamento taurino, para autorizar la venta del derecho de apartado, y escaso sello y competitividad en los alternantes desperdiciando una vez más la ocasión de animar el ambiente para una mayor expectativa del público de cara a la Temporada Grande. 

También mantuvo la costumbre de adelantar –después de presentar a los toros y al elenco de los toreros contratados– los primeros 11 carteles de la temporada 2018-2019, cancelando la posibilidad de que repita para el siguiente domingo el o los triunfadores del festejo anterior, reduciendo el estímulo de los actuantes y el interés de los asistentes. 

Pese a todo, para este serial dos cosas aumentaron visiblemente: el costo del derecho de apartado, un 15% más en promedio, y las legiones de tenedores de esos derechos no para renovarlos, sino para intentar venderlos luego de décadas de conservarlos bajo la esperanza de tener un modesto patrimonio si la fiesta de los toros hubiese mantenido su línea en ascenso. 

Falta que otros aficionados o los revendedores quieran adquirir esos derechos de apartado. Si no es así, la empresa se queda con ellos.

Carteles redondos y cuadrados

Si bien los jilgueros del monopolio más adinerado en la historia de la tauromaquia calificaron de “gran elenco” el ofrecido por la empresa, la realidad es que se trata de pan con lo mismo, salvo el debut de dos ganaderías: Boquilla del Carmen y Arturo Gilio. 

Por el contrario, vuelven a ser excluidas Piedras Negras, Huichapan, Jaral de Peñas, De Haro, Zacatepec, La Joya, Cerro Viejo, Arroyo Zarco, Gonzalo Yturbe y Santa María de Xalpa, entre otros hierros comprometidos con la bravura.   

Salvo la presentación del mexicano Ernesto Javier Calita, luego de nueve años de alternativa, y del veterano diestro español Antonio Farrera, la otra desalmada novedad es la contratación de ocho rejoneadores: tres mexicanos, un colombiano y cuatro españoles que desde luego no alternarán con los naturales.  

Los carteles son: el 11 de noviembre habrá dos astados de Villa Carmela para el rejoneador Diego Ventura y seis de Barralva para Enrique Ponce, El Payo y Luis David. Para el 18 de noviembre, ejemplares de La Estancia para Ignacio Garibay –que se despide–, Sebastián Castella y Diego Silveti. El domingo 25, Reyes Huerta ofrecerá dos toros para Andy Cartagena, quien andará a caballo, y la ganadería de Arturo Gilio presentará cuatro más para Arturo Macías y Leo Valadez. 

En la corrida del 2 de diciembre la casa de Santa Bárbara pondrá ejemplares para Jerónimo, Antonio Ferrera y Juan Pablo ­Sánchez. El día 9, de la ganadería de Xajay para Diego Urdiales, El Payo y Sergio Flores. El miércoles 12, la Corrida Guadalupana, aún no están designados los toros –como si se tratara de un festejo de trancas–, para Morante de la Puebla, Joselito Adame, Sergio Flores y Andrés Roca Rey. 

El 16 de diciembre Juan José Padilla –que se despide–, Arturo Saldívar y Armillita IV lidiarán los de Boquilla del Carmen. El 23, otra vez de Barralva para la despedida de El Conde, El Zapata y José Luis Angelino. El día 30 habrá toros de Enrique Fraga para los rejoneadores Jorge Hernández Gárate, Emiliano Gamero y Andrés Rozo. 

El 6 de enero de 2019 Rancho Seco presentará ejemplares ante Fabián Barba, El Calita y Diego Sánchez. El 13 de enero la ganadería de San Mateo ofrecerá astados para Federico Pizarro –que se despide–, Fermín Rivera y Gerardo Adame. 

En todo caso, un público desinformado, poco formado y apenas motivado demostrará con su asistencia lo atractivo de las combinaciones y el interés por esta “nueva” oferta, muy diferente a las estrategias que Bailleres y Sordo suelen aplicar en sus exitosas empresas.  

Este texto se publicó el 4 de noviembre de 2018 en la edición 2192 de la revista Proceso.

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