Las 24 horas que sacudieron a San Juan Ixhuatepec

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La incursión violenta de la policía de esta capital contra ciudadanos del municipio de San Juan Ixhuatepec, en Tlalnepantla, Estado de México, derivó en un bloqueo de 19 horas en la autopista México-Pachuca, además de saqueos, patrullas quemadas, caos vial y afectación a miles de habitantes y trabajadores de la zona metropolitana.

Alrededor de las 19 horas, casi un día después de los hechos, elementos de la Policía Federal –respaldados por policías de la Ciudad de México– retiraron el cerco que mantenía un reducido grupo de personas, algunas encapuchadas. Los uniformados lanzaron gas lacrimógeno, mientras que los manifestantes realizaron detonaciones, presuntamente de armas de fuego, y lanzaron piedras, palos y botellas de vidrio.

Alfonso Navarrete, secretario de Gobernación, informó en su cuenta de Twitter: “Después de agotar todas las opciones de diálogo, la @PoliciaFedMx liberó la Autopista México-Pachuca, sin incidentes. A partir de este momento, tocará a las autoridades del @GobCDMX atender las peticiones de los habitantes de las colonias aledañas”.

Horas antes, el jefe de gobierno José Ramón Amieva justificó la actuación de la policía capitalina al decir que fue una persecución en flagrancia de un presunto delincuente. Y el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Raymundo Collins, acusó que hubo vandalismo.

Por la noche, el gobierno del Estado de México informó que vecinos de San Juan Ixhuatepec levantaron 51 denuncias por delitos como daños en bienes y lesiones contra quien resulte responsable. La Comisión de Derechos Humanos mexiquense (Codhem) inició una queja por presunta vulneración de garantías individuales de la ciudadanía.

Hacia las 20 horas comenzó a normalizarse la circulación vial, después del retiro de la patrulla que los manifestantes quemaron ayer y del tráiler que atravesaron a lo ancho de los carriles de la carretera, además de otros obstáculos a los que les prendieron fuego.

La “persecución”

Todo comenzó la noche del domingo 11 alrededor de las 19:30 horas en San Juan Ixhuatepec, también conocido como San Juanico. Según explicó en conferencia el mismo Collins Flores, un empleado de una gasolinera ubicada en Periférico y Acueducto, colonia Laguna Ticomán, en la alcaldía Gustavo A. Madero, reportó a policías que minutos antes un sujeto lo amenazó con una pistola, lo obligó a cargar combustible en el auto Nissan Tiida gris que manejaba y le robó mil 500 pesos en efectivo.

La policía comenzó la persecución del presunto asaltante, a quien interceptó en el cruce de las avenidas Acueducto y Ticomán. De acuerdo con el jefe de la policía, “varios taxis” del Estado de México rodearon la patrulla y sus conductores intentaron rescatar al conductor “agrediendo a los elementos y causando destrozos a las unidades de la policía”.

Así comenzó la riña en la que el primer Inspector, Ricardo Romero Espino, con indicativo “Maya”, tuvo fractura de mandíbula. Los ánimos subieron de tono. Los uniformados pidieron refuerzos y llegaron más unidades para “preservar la integridad física de los primeros respondientes”.

Collins aseguró que el presunto delincuente llevaba una pistola con cinco cartuchos útiles y el dinero hurtado; además, el empleado de la gasolinera lo reconoció como el asaltante y éste fue puesto a disposición de la autoridad ministerial en GAM-2.

Sin embargo, aseguró que “varios sujetos” intentaron rescatar al implicado y los agredieron. Los policías repelieron la agresión y sometieron a varias personas.

Remató: “Lo ocurrido en San Juanico fue vandalismo. Esto no lo podemos permitir. Tenemos elementos heridos, patrullas destrozadas y un delincuente detenido”.

En las primeras horas de la madrugada, pobladores enojados por los destrozos que causaron los policías capitalinos en su comunidad iniciaron el bloqueo de la carretera México-Pachuca.

La violencia

En los noticieros matutinos se transmitieron las imágenes del bloqueo y del caos generado en avenidas alternas. Miles de personas llegaron tarde a sus trabajos y escuelas. Otros automovilistas se quedaron varados varias horas en la carretera.

Para entonces, en las redes sociales comenzaron a difundirse videos en los que policías capitalinos jalaban y golpeaban a una mujer y a varios hombres. A uno de ellos, incluso ya en el piso, lo patearon varias veces. También se observó cómo un uniformado pateó la puerta de una casa hasta abrirla y entrar de manera violenta y con gritos.

En las mismas redes, habitantes de la zona denunciaron que la policía de la Ciudad de México entró al pueblo con patrullas, tanquetas y motos. Dijeron que hubo balazos. Los habitantes se alarmaron. Muchos estaban en misa.

Atrás de las patrullas, subrayaron, llegaron granaderos, quienes presuntamente entraron con violencia sobre la avenida Morelos. Agredieron a personas, tiraron puestos de comercio ambulante, golperon taxis y autos particulares. Por la refriega, al menos nueve personas resultaron heridas y fueron atendidas por paramédicos hacia las 23 horas.

Pero pasada la media noche sonaron las campanas de la iglesia del Pueblo, señal de que la gente debía reunirse en el lugar. Fue cuando decidieron cerrar la carretera al cruce con el Periférico.

Personas que dijeron ser familiares de los lesionados acusaron que los policías causaron destrozos en las casas, sin importar la presencia de niños, mujeres y adultos mayores. Incluso, mencionaron que hubo mujeres agredidas sexualmente.

Los pobladores “retuvieron” a un mando policíaco capitalino identificado con el indicativo Marte, quien acudió al pueblo para tratar de dialogar con los manifestantes y persuadirlos para retirar el bloqueo.

Hacia las 14 horas se reportó que sujetos ajenos a la comunidad saquearon una tienda de autoservicio de donde robaron aparatos electrodomésticos, juguetes y hasta bicicletas. Más tarde se dio a conocer que habitantes del pueblo acudieron a la tienda a devolverlos. “San Juanico no es ratero”, decían.

Dos policías de la Ciudad de México que iban en una motocicleta fueron apedreados y perseguidos por los manifestantes. Otro más fue agredido y despojado de su vehículo al que le prendieron fuego. Lo mismo ocurrió con una patrulla de la policía capitalina y otra de la municipal. También quemaron llantas que usaron como barricadas.

Con transporte pesado, piedras y barricadas, los vecinos de San Juanico mantuvieron cerrada la vialidad. Foto: David Deolarte

La justificación y el pliego petitorio

Luego de que el titular de la SSP capitalina, Raymundo Collins, negó que la actuación de la policía fuera un operativo, sino que se trató de “una incursión policiaca en flagrancia”, y dijo que el área de Asuntos Internos de la dependencia ya tenía abierta una investigación contra los policías agresores, el jefe de gobierno José Ramón Amieva salió en su defensa.

En entrevista con la prensa, dijo que los uniformados actuaron con legalidad, pues se trataba de la persecución de presuntos delincuentes en flagrancia. Incluso mencionó que las autoridades locales avisaron a las mexiquenses sobre dicha incursión.

Amieva agregó que la SSP abrió una investigación por el presunto uso excesivo de la fuerza de los policías que se vio en los videos difundidos.

En tanto, los pobladores afectados exigieron la renuncia del secretario de Seguridad Pública capitalino, Raymundo Collins, y la reparación del daño por la violencia y los destrozos que los uniformados provocaron en el poblado.

Pasaban las horas y el bloqueo en la carretera seguía. Autoridades mexiquenses y capitalinas acudieron al pueblo para tratar de negociar con los habitantes enfurecidos.

Entonces se difundió un pliego petitorio de 11 puntos, entre los que destacó la renuncia de Raymundo Collins. Además, pidieron la presencia de los mandos que ordenaron la incursión violenta en la zona, así como sus argumentos para realizar el despliegue policíaco.

También demandaron no “estigmatizar y criminalizar” al pueblo de San Juan Ixhuatepec y desmintieron las versiones de que fueron los habitantes quienes agredieron a la policía. A la vez se deslindaron de “los actos vandálicos de personas ajenas” a la situación e “infiltrados”.

Los habitantes demandaron la reparación de los daños materiales, físicos y psicológicos contra los agraviados, y el respeto a los derechos humanos de la comunidad. Incluso, pidieron el seguimiento de las comisiones de derechos humanos en el caso.

Durante la manifestación, algunos ciudadanos resultaron heridos presuntamente tras enfrentar a cuerpos policiales. Foto: David Deolarte

La Codhem inicia queja

El gobierno del Estado de México informó que hasta esta noche vecinos de la colonia San Juan Ixhuatepec, municipio de Tlalnepantla, han levantado 51 carpetas de investigación por la presunción de varios delitos –como daños en bienes y lesiones– contra quien resulte responsable tras la irrupción de la policía capitalina.

En tanto, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem) inició la queja CODHEM/TLAL/434/2018 ante la posibilidad de que los elementos policíacos hayan vulnerado garantías individuales de la ciudadanía.

El presidente del organismo, Jorge Olvera García, giró instrucciones a la Visitaduría General de Tlalnepantla para realizar una investigación detallada que coadyuve en la resolución del conflicto. Las indagatorias, dijo, no deben descartar la presunta comisión de delitos contra mexiquenses.

El propósito del expediente, precisó, es permitir la restitución de garantías, reparación de daños y la correspondiente sanción a quienes resulten responsables.

La Secretaría de Seguridad (SS) del Estado de México informó que estableció comunicación con su homóloga de la Ciudad de México, a quien solicitó detalles sobre el ingreso de sus elementos a territorio mexiquense, y dijo que ésta se comprometió a iniciar una investigación interna para conocer el proceder de sus uniformados.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) inició una carpeta de investigación de oficio por los daños registrados e informó que propiciará un acercamiento con los habitantes de la zona para recabar las posibles denuncias a las que haya lugar.

Las manecillas del reloj pasaban ya las 17 horas y en las arterias cercanas a la autopista México-Pachuca ya se presentaba de nuevo el caos vial, pues los automovilistas buscaban otro camino para regresar a sus casas.

Una hora después, con sus escudos, cascos y demás equipo de protección, los federales comenzaron a caminar por la carretera hacia el punto del bloqueo. Con un megáfono alertaban a la gente que era una movilización policíaca, que no se resistieran y que se les respetarían sus derechos humanos.

Y aunque fueron agredidos con palos, piedras, botellas y detonaciones –incluso algunos reporteros que cubrían el hecho fueron lesionados–, lograron despejar la vía para que, minutos después, fuera reabierta la circulación vehicular.

(Con información de Veneranda Mendoza)

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