“Derechos culturales y políticas públicas”, el balance de Vázquez Martín

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Secretario de Cultura de esta ciudad hasta el próximo 4 de diciembre, cuando asuma como jefa de gobierno Claudia Sheinbaum y como nuevo secretario Alfonso Suárez del Real, Eduardo Vázquez Martín presenta un informe de su gestión a través del libro Derechos culturales y políticas públicas.

Un grueso volumen (471 páginas) en donde desglosa su quehacer de acuerdo con siete ejes: Educación y formación artística. Desarrollo cultural comunitario. Sostenibilidad de la actividad cultural. Participación y acceso a bienes y servicios culturales. Preservación y difusión del patrimonio cultural. Cooperación cultural y gobernanza democrática. E Información y comunicación cultural.

Hace primero un recuento histórico del origen de las políticas culturales en México, con José Vasconcelos, Jaime Torres Bodet, o en el ámbito internacional con personajes como André Malraux, ministro de Cultura del gobierno francés de Charles de Gaulle, para llegar al momento en el cual comenzó el mandato de Carlos Salinas de Gortari y afianzó el proyecto neoliberal.

Éste, dice Vázquez Martín, se expresó en materia cultural en el proyecto impulsado por Rafael Tovar y de Teresa, al cual sintetiza como “la democratización cultural del elitismo” (citando al fallecido escritor Carlos Monsiváis), en el cual se dio un apoyo a los creadores y la difusión de sus obras, tanto en México como en el extranjero, una revaloración de las culturas prehispánicas y virreinales, pero en contraste “un desarrollo muy limitado, marginal y subordinado de las políticas destinadas al desarrollo de las culturas indígenas, comunitarias y populares”.

En el capítulo correspondiente a este tema, el balance de la gestión del secretario habla de una “larga historia de discriminación” hacia los pueblos originarios y menciona entonces la creación del Departamento de Asuntos Indígenas y el Programa Capital Indígena, entre otras acciones vinculadas también a los derechos económicos, sociales y culturales, como el reordenamiento en 2007 de comerciantes indígenas del Centro Histórico.

En materia de patrimonio cultural se destacan las declaraciones de patrimonio cultural intangible de la Orquesta Típica de la Ciudad de México, el conjunto urbano arquitectónico de Chimalistac, el dulce de amaranto (alegría) de Tulyehualco, el Centro Histórico de Tlalpan, entre otras.

Imposible hacer aquí un recuento o resumen de lo que el volumen recoge. Pero es importante aclarar que sólo se remite a lo desarrollado en la gestión de Vázquez Martín, en el gobierno de Miguel Ángel Mancera y su sucesor José Ramón Amieva Gálvez.

A manera de epílogo, Martín Alejandro Levenson, asesor de la secretaría, escribe el texto “Pasar la estafeta”, donde expresa los porqués de la memoria. Dice en un párrafo:

“Como funcionarios públicos, consideramos una obligación documentar nuestra experiencia, contar cómo concebimos una estructura programática basada en derechos culturales y cómo la alineamos a la nueva Constitución Política de la Ciudad de México, reseñar sus logros más importantes y por supuesto, señalar las carencias y las áreas de oportunidad que a partir de la experiencia de estos años, hemos detectado como posibles pasos a seguir en la constitución de un apolítica que, ya lo hemos dicho, no es patrimonio de nadie y lo es de todos, basada en ideas que desde hace muchos años se discuten y se desarrollan en nuestra ciudad”.

Y casi al final agrega que “la mejor manera de que las propuestas exitosas tengan continuidad pasa por tomarse el trabajo de documentar las experiencias…”. Lo que no hicieron cabalmente en el volumen, pues parte de 2014, cuando el gobierno de Mancera inició dos años antes, en 2012, y tuvo como primera titular de la Secretaría de Cultura a Lucía García Noriega.

El libro está ilustrado con múltiples imágenes. Llama la atención un fotomontaje de Lola Álvarez Bravo de 1950, que pareciera haber sido premonitorio, pues se ve el Centro Histórico rodeado de edificios construidos sin ton ni son, donde se distinguen los entonces “rascacielos” de La Nacional, la Torre Latinoamericana y el Hotel Plaza.

Abre una de la Plaza de la Constitución llena de carpas durante la Feria Internacional del Libro del Zócalo 2014. Ambas contrastan con la idea de “continuidad” que propone Levenson, pues el futuro secretario de Cultura, Alfonso Suárez del Real, se comprometió en entrevista con Proceso a revisar el problema de la gentrificación para frenar la desmedida construcción de centros comerciales y a recuperar el Zócalo, no para prohibir todo tipo de actividades, pero sí considera que algunas pueden realizarse en otros espacios.

Ya se verá.

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