“El primer hombre en la Luna”: Un cambio de perspectiva

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El primer hombre en la luna (First Man, EU-2018), de Damien Chazelle, es una cinta fascinante, obsesiva…y cargada de cierto misticismo que nos confronta con nuestra propia mortalidad y lo insignificante del ser humano en relación al universo.

La historia gira en torno al astronauta Neil Armstrong (Ryan Gosling) y los esfuerzos de la NASA para hacer llegar al primer hombre a la luna; intentos que costaron la vida de varios astronautas y millones de dólares que quizá pudieron haber servido para llevar bienestar a los estadunidenses necesitados.

Cuando comienza la cinta, Neil es un piloto de pruebas que trabaja para la NASA, y está felizmente casado con Janet (Claire Foy). Enseguida nos encontramos con Armstrong probando un avión-cohete X15, el cual de manera inesperada se sale de la atmósfera terrestre, pero lo logra aterrizar. Sus compañeros temen que ese incidente tenga que ver con el problema de su hija; dicen que Neil ha estado distraído últimamente.

La situación no mejora para el protagonista, ya que su hija muere poco después. En medio de este pesar, Neil aplica para el programa espacial Géminis que busca mandar al primer hombre a la luna.

“¿Para qué el vuelo espacial es importante?”, le preguntan a Neil, a lo que responde que estar en una posición de observación ventajosa (vantange point) cambia nuestra perspectiva.

Por un lado, podemos pensar que es la forma de Neil de lidiar con la muerte de su hija, y por otro, puede constituir la oportunidad de brindarle a la humanidad una perspectiva diferente de historia, filosofía y concepción.

Armstrong es aceptado en el programa. Pondrá su vida en riesgo al igual que su estabilidad familiar, pero en la mente de Neil es un riesgo que vale la pena tomar. Claro, todo esto mientras Janet está angustiada.

La cinta de Chazelle nos abduce en esta aventura con un movimiento de cámara que brinca casi todo el tiempo, pues busca imitar la sensación que experimentan los pilotos cuando están saliendo de la atmósfera. Y poco a poco sentimos que nada vale más que llegar a la Luna. En medio de desvelos, muertes y cohetes que parecen trampas mortales, lo menos que uno puede hacer es morir en el intento.

No hay un objetivo práctico a simple vista o de manera inmediata, ni de manera tangible; podríamos pensar que es sólo ego para poder demostrar al mundo que Estados Unidos es mejor que todos… pero también, como dice Neil, desde allá podremos tener un cambio en nuestra perspectiva… quizá es la idea de poder aspirar a un mundo mejor o procesar el hecho de que somos insignificantes con respecto a lo que hay en el universo lo que mueve a los protagonistas, y a todos los que el 20 de julio de 1969 estuvieron atentos al alunizaje.

En fin, todo un misterio del cual nuestra mente parece no poder escapar.

Excelente actuación de Gosling, quien nos presenta a un Neil obsesivo, brillante, prágmatico, sin capacidad para lidiar con las emociones, y lleno de ambición.

El primer hombre en la luna es una cinta estupenda que muestra la versatilidad de Chazelle como creador, lo cual le brinda la posibilidad de hacerse de un lugar en las nominaciones a los premios Oscar 2019.

 

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