Con Carlos Monsiváis en el cine

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La subdirección de Publicaciones de la Cineteca Nacional lanza en tiraje de mil ejemplares el volumen de 285 páginas Carlos Monsiváis: Reflexiones acerca del cine mexicano, del profesor emérito de la Universidad de Nuevo México y experto de la cultura chicana y fronteriza, David R. Maciel. En entrevista, destaca la pasión del cronista por la época de oro y describe cómo consiguió reunir una obra tan dispersa.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El historiador y académico chicano David R. Maciel ideó el libro antológico Carlos Monsiváis: Reflexiones acerca del cine mexicano, donde recopila textos sobre la época de oro del cine mexicano que escribió el cronista y periodista mexicano, quien destacó por su humor ácido e irónico.

El autor de los volúmenes Escenas de pudor y liviandad, Días de guardar y Por mi madre, bohemios no sólo analizó el cine mexicano; también lo impulsó y actúo en varias películas:

“Siempre estaba al día en cuanto a la producción cinematográfica nacional, pero su pasión era la época de oro”, destaca el profesor emérito de la Universidad de Nuevo México y experto de la cultura chicana y fronteriza.    

Carlos Monsiváis: Reflexiones acerca del cine mexicano, de 285 páginas, estuvo a cargo de la subdirección de Publicaciones de la Cineteca Nacional y se encuentra ya en la librería de esta institución. Su tiraje fue de mil ejemplares.

Con doctorado en historia por la Universidad de California, una maestría en estudios latinoamericanos por la Universidad de Arizona y una licenciatura en antropología por la Universidad Estatal de California en San Diego, Maciel recuerda que hace unos años, al rastrear en la enorme biografía en torno a Monsiváis para charlar acerca de él en un ciclo de conferencias sobre escritores mexicanos que organizó la Universidad de Harvard, se dio cuenta que existían dos grandes áreas que los investigadores habían olvidado: sus ensayos del cine mexicano, y los temas respecto al pueblo chicano y la frontera.

Maciel (quien publicó los volúmenes El bandolero, el pocho y la raza: imágenes cinematograficas del chicano; Mexico’s cinema: A century of films and filmmakers; El cine mexicano a través de la crítica y El norte: The United States–México border in the contemporary cinema) recapitula que gracias a Monsiváis se inició en el gusto por el cine mexicano y empezó a investigar a fondo.

Se conocieron en el otoño de 1972 durante un congreso acerca de México en Santa Mónica, California. Maciel se acercó a él y le comentó su interés de explorar tópicos de sociedad y cultura del México contemporáneo Monsiváis le dio un consejo:

“Si vas a ser un estudioso e investigador de México y su cultura, es indispensable que empieces a conocer muy bien el cine mexicano.” 

Le recomendó películas de la época silente; pero la mayoría eran de la época de oro. Recuerda que acudió a Alejandro Pelayo (actual titular de la Cineteca Nacional), y le contó que se había dado cuenta que faltaba abordar con más detalle los textos de Monsiváis en relación al cine mexicano.

“Me preguntó: ‘¿Qué sugieres?’, le externé: ‘Hagamos un libro, una compilación’, y me señaló: ‘Adelante, hazlo y lo publicamos’.” Además, confiesa, era una deuda que tenía con Monsiváis. 

“Pelayo me facilitó dos ayudantes de investigación, porque el primer problema de trabajar un libro sobre Monsiváis es que Carlos publicaba como si no hubiera un mañana y en todas partes, no únicamente en México, también en Argentina, España y Perú; entonces, recopilar todo el material fue el primer reto. Aparte, publicaba a veces como cinco ensayos sobre el mismo tema. El cinematógrafo Gabriel Figueroa era uno de sus grandes tópicos.

“Después de juntar los escritos que pudimos, realizamos una selección de lo que nos pareció lo más representativo y lo más manejable para este libro. Son textos que creó desde que era colaborador en las escuelas pioneras de cine, en la radio, y en el suplemento México en la cultura de Novedades que dirigía Fernando Benítez, y La cultura en México de la revista Siempre!, hasta sus ensayos más acabados a través del tiempo.”

Maciel ha sido profesor en diversas instancias de México y Estados Unidos, por ejemplo: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), el Colegio de la Frontera Norte, la Universidad de Nuevo México, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la Universidad de Arizona. En 2013 organizó el Primer Festival de Cine Chicano/Latino en México, y La Emigración Mexicana en el Imaginario Cinematográfico, ambos en la UNAM.

Talentos “monsivarianos”

Carlos Monsiváis: Reflexiones acerca del cine mexicano contiene una  introducción, donde David R. Maciel ofrece su significado personal de dicho libro, continuando con algunas ideas que permiten reflexionar acerca de los enfoques “monsivarianos” y sus métodos multidisciplinarios.

Sigue una síntesis de la trayectoria de Monsiváis como crítico cultural y cinéfilo de la época de oro del cine mexicano, y termina al destacar al cronista (nacido el 4 de mayo de 1938 en la Ciudad de México y fallecido el 19 de junio del 2010), como actor en diez películas de los años setenta hasta los ochenta más su participación en algunos documentales.

Luego, continúa la compilación de textos de Monsiváis acerca de la época de oro del cine mexicano, dividida en tres secciones: 

–Ensayos de cine, sobre las estrellas más populares de ese tiempo y directores como Alejandro Galindo, Fernando de Fuentes, Emilio El Indio Fernández, Juan Bustillo Oro y Luis Buñuel.

–Presencias (íconos) de la época de oro, en torno a aspectos poco conocidos de Pedro Infante, María Félix, El Indio Fernández, Dolores del Río, Germán Valdés Tin Tan, Mario Moreno Cantinflas, Fernando Soler, Fernando Soto Mantequilla y Gabriel Figueroa. 

–Apuntes de cine, donde se lee de las películas El automóvil gris (1919), de Enrique Rosas; Santa (1918, 1931 y 1942), dirigidas por Ramón Peredo, Antonio Moreno, y Norman Foster, respectivamente, y ¡Vámonos con Pancho Villa! (1936), de Fernando de Fuentes, entre otros largometrajes.

Se le comenta al también miembro de la American Historical Association, la Latin American Studies Association y National Association of Chicana/Chicano Studies que los textos de Monsiváis son un análisis de la sociedad a través del cine, y sostiene: 

“Carlos es quien mejor ha hecho lo que nosotros llamaríamos historia cultural del cine mexicano, porque poseía el gran don de contextualizar cualquier tema y relacionarlo con la cultura, la sociedad, la política, la ideología, el momento actual.”

El catedrático enfatiza que “el valor de este libro es múltiple para muchos públicos; los especialistas verán las aportaciones de Carlos con este tema e igual va destinado al público en general, pues también da una introspectiva de aquellos íconos al decirnos cosas que no se han dicho de Tin Tan, Dolores del Río y María Félix, en fin”.

En lo que respecta al Monsiváis actor, escribe:

“Además de su pasión por el estudio y análisis del cine mexicano, Monsiváis participó en esfuerzos para renovarlo desde los sesenta, primero con su presencia en el Grupo Nuevo Cine, pero también a mediados de esa década al unirse a los esfuerzos de muchos realizadores, instituciones, gremios y el Estado para abrir nuevos horizontes temáticos y artísticos al cine nacional.

“Apoyó el Primer Concurso de Cine Experimental en México en 1965 y el productor de casi la mitad de las películas participantes en dicha competencia fue Manuel Barbachano Ponce; y el apoyo de Barbachano se relacionaba con los primeros pasos de Carlos como actor de cuadro en cintas de ficción, por ejemplo en Amor, amor, amor (1965), una de las producciones más premiadas del mencionado concurso, la cual consta de dos mediometrajes basados en los cuentos Tajimara, de Juan García Ponce, y Un alma pura, de Carlos Fuentes, dirigidos por Juan José Gurrola y Juan Ibáñez respectivamente.”

En Tajimara, Monsiváis sale en una larga secuencia como invitado a una fiesta familiar. Y en Un alma pura también aparece brevemente. Fue extra en los filmes En este pueblo no hay ladrones (1965), ópera prima de Alberto Isaac, donde también intervienen Luis Buñuel, Gabriel García Márquez y Juan Rulfo; en Los caifanes (1966), de Juan Ibáñez, recrea a un Santa Claus ebrio hostigado por los protagonistas hasta quemarle su peluca; asimismo fue un rico porfirista en Las visitaciones del diablo (1967), de Alberto Isaac. Para Emiliano Zapata (1970), de Felipe Cazals, formó parte de las huestes rebeldes.

Maciel recuerda una anécdota para Proceso:

“Yo realizaba una investigación sobre el cine de la frontera en el primer libro que publiqué en torno al cine, titulado El norte the United States-México border in the contemporany cinema. Le comenté que iba a desayunar y a entrevistar a la actriz Rosa Gloria Chagoyán, de la serie de películas Lola la trailera. Entonces me dijo: ‘¡Ah, yo voy…!’ . Creí que me estaba tomando el pelo, como solía hacer él, pero con seriedad me preguntó: ‘¿Dónde?’ Y fuimos juntos, incluso me ayudó muchísimo con la entrevista porque conocía perfectamente las películas y apantalló a Rosa Gloria, quien le dio un papelito en Lola 2. Sale como jefe de unos narcos, y eso le divertía mucho, ¡y pues ya te imaginas cómo estaba Rosa Gloria, al tener a Carlos Monsiváis!”

La diferencia es que respetaba la cultura popular, suma, pues “Carlos poseía sensibilidad, no hizo ninguna pregunta negativa o burlándose de las películas, estuvo con toda la seriedad, con toda la originalidad, y me ayudó mucho a sacarle jugo a esa entrevista”.

En 2001, Monsiváis intervino en el largometraje Un mundo raro, de Armando Casas, donde se interpretó así mismo. Para Acosada (2002), de Marcela Fernández Violante, interpretó a un comentarista de televisión.

“No era súper fan del cine contemporáneo, su gusto era por las cintas de la época de oro, pero veía de todo, estaba al tanto de lo que se filmaba.”

Amor chicano 

Toda vez que Monsi “realizó esplendidos textos sobre los chicanos”, Maciel anhela sacar otro libro compilatorio “pues el tema de la identidad de la frontera lo abordó de una forma magistral”. Afirma que en 1978 se le solicitó el prólogo para La otra casa de México. El pueblo chicano (ediciones El Caballito), “y nos escribió un bellísimo texto”. 

Maciel presentará dos libros en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara: La creación de la nación chicana. Perspectivas historiográficas y La otra cara de México. Ensayos acerca del pueblo chicano. El primero lo da a conocer el 25 de este noviembre y el segundo el 27 de este mismo mes.

“La creación de la nación chicana… es una selección de textos que efectuamos dos colegas historiadores y yo, desde 1947 hasta la época actual.  Se habla del  movimiento obrero, la mujer, la cultura y la política, etcétera.  Nuestra productividad es muy poco conocida acá en México, hemos sido, como he mencionado en conferencias, un secreto de Estado.”

De La otra cara de México… cuenta que “fue una invitación muy bonita del director de publicaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al conversar cómo debemos circular más libros mexicanos en Estados Unidos y viceversa, es una recopilación de ensayos míos de varios temas, cultura, cine y migración”.

Por otra parte, propuso una cátedra sobre la cultura chicana que impulsará Leonardo Lomelí, secretario académico de la UNAM. Concluye:

“No hay una sola universidad en todo el país de México, desde Tijuana hasta Chiapas que tenga un proyecto sobre chicanos latinos en Estados Unidos. Ni una sola. Parece que la UNAM va a ser la pionera. Ya me financió la primera etapa: es un proyecto de investigación sobre los mexicanos que se regresaron a México después de la guerra en 1847, que ya no toleraron el racismo, el despojo, la violencia. Y decidieron que ya no podían convivir en lo que yo llamo el México perdido.”   

Este texto se publicó el 18 de noviembre de 2018 en la edición 2194 de la revista Proceso.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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