El asesinato de Camilo Catrillanca

SANTIAGO DE CHILE (proceso.com.mx).- Cuando parecía navegar en aguas calmas, el asesinato de un comunero mapuche ha llevado al gobierno encabezado por el derechista Sebastián Piñera a un pantano del que no se avizora pronta salida.

Los elementos se precipitaron la tarde del miércoles 14 en la comunidad Temucuicui (comuna de Ercilla, Región de la Araucanía) en la zona roja del conflicto “chileno mapuche”.

Un equipo operativo del Grupo Táctico de Carabineros –conocido como “Comando Jungla”– asesinó a Camilo Catrillanca Marín, nieto del ñizol longko (jefe de jefes) mapuche Juan Catrillanca.

La víctima tenía 24 años y era un reconocido weichafe (guerrero) de su pueblo. Él y un familiar de 15 años que lo acompañaba -de iniciales M.P.C.- fueron acorralados por un descomunal despliegue policial, de cientos de efectivos, que apoyados con tanquetas y helicópteros, tomó por asalto Temucuicui.

La justificación: capturar a los autores de un supuesto robo de dos vehículos producido en las inmediaciones y que habrían sido llevados a dicha comunidad, una de las más emblemáticas de todo el territorio mapuche.

M.P.C. contó a fiscales lo sucedido. Aseguró que el día del crimen estaban en la casa de Catrillanca arreglando el piso junto con otros parientes. “Queríamos matar un cordero, pero nos faltaba cilantro, entonces el peñi Camilo se subió al tractor azul y me dijo que lo acompañara” a la casa de su mamá.

De pronto Camilo le dijo que se devolvieran “ya que andaba el pájaro volando (helicóptero de Carabineros)”.

Puntualizó que cuando intentaban tomar un atajo para volver a casa se toparon con tres carabineros en la entrada de un camino de su comunidad: “escuché un disparo de escopeta en la parte lateral del tractor; saltó pintura. Entonces Camilo se echó hacia atrás y se devolvió por el mismo camino que veníamos y vi que desde el otro costado del camino salieron dos carabineros de entre las espinas.

“Ellos empezaron a disparar a la parte trasera del tractor, eran hartos disparos, se escucha como ráfaga (…) en un momento mi peñi Camilo me dijo ‘agáchate’ (…) más su voz era más bajoneada, distinta a como (hablaba) siempre”.

Después se escuchó otra ráfaga: “ahí fue cuando a mi peñi (hermano, amigo) le salió líquido de la nariz”.

El menor contó que se bajó con las manos arriba y les aviso a los carabineros que su compañero estaba herido. Pero no lo tomaron en cuenta y sólo se dedicaron a golpearlo e insultarlo. Lo trasladaron en tanqueta a Ercilla.

Al llegar a esa pequeña y vecina ciudad, pasó por el lado el vehículo Dodge donde llevaban a Catrillanca. “Se dieron hasta una vuelta a la plaza antes de llevarlo al Cesfam (Centro de Salud)”.

Mientras Camilo Catrillanca expiraba en ese lugar, su acompañante fue llevado a la comisaría de aquella localidad. Allí los policías se ufanaron del crimen: “Yo les preguntaba cómo estaba mi compañero y ellos me decían ‘¿cuál, el finao’, el que matamos?’”, afirmó el niño mapuche.

Unos 40 minutos después lo llevaron al cuartel de la cercana ciudad de Collipulli, donde M.P.C. permaneció detenido, sin ninguna justificación, hasta el día siguiente, en un procedimiento que sería declarado ilegal por la justicia.

En declaración allí brindadas a abogadas del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) el menor recordó que dentro de la tanqueta un carabinero sacó la tarjeta de memoria de la cámara GoPro y se la guardó.

El menor aseguró que quien hizo eso fue él mismo policía que los ametralló y que luego lo detuvo él. Se trata del sargento Raúl Ávila Morales. Su identidad se conocería el lunes 22 cuando el Centro de Investigación Periodística, Ciper, publicó un reportaje del periodista Nicolás Sepúlveda que confirmó el testimonio clave del menor que acompañaba al comunero Catrillanca,

Los funcionarios policiales involucrados en este crimen llegaron a declarar a la Fiscalía cerca de la medianoche. Lo hicieron acompañados con abogados con los que –a todas luces- coordinaron sus respuestas.

En su testimonio ante los fiscales –que se prolongó por 8 horas- los policías coincidieron en señalar que ellos no portaban cámaras. Sin embargo, como se detalla en la mencionada nota de Ciper, fiscales de la Unidad de Derechos Humanos del Ministerio Público –que se hizo cargo de las pesquisas- accedieron a registros audiovisuales aportados por efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros (FFEE), que llegaron con posterioridad al sitio del suceso. En estos “se aprecia claramente” que uno de los policías de la patrulla que disparó al tractor que conducía Catrillanca “sí portaba una cámara GoPro”.

Cabe consignar que el Comando Jungla –al que pertenecerían los autores del homicidio de Catrillanca- fue anunciado el 28 de junio por el presidente Sebastián Piñera. Consiste en un grupo de carabineros formados en la selva colombiana en la lucha anti-terrorista y cuya misión sería acabar con la violencia mapuche.

Su base se encuentra en un predio de la localidad de Pailahueque en el que hasta el año 2013 funcionó un Liceo Politécnico que brindaba educación y desarrollo a cientos de mapuches y chilenos. En 2016 este establecimiento pasó a ser sede de la Prefectura de Fuerzas Especiales de Carabineros y hoy lo es del comando Jungla.

En paralelo a la creación de este grupo antimapuche, Piñera anunció en agosto un plan de desarrollo social y económico que denominó “Plan Araucanía”. Este considera una inversión de 8 mil millones de dólares. Sin embargo, no recoge las demandas de recuperación del territorio y autodeterminación sostenidas por los principales referentes mapuches.

La desidia

Pese a que la evidencia disponible apunta hacia el hecho de que se cometió un crimen, el gobierno promovió la versión aportada por Carabineros, incluso antes que estos la entregaran al Ministerio Público.

El intendente regional de la Araucanía Luis Mayol –nombrado por Piñera- afirmó a pocas horas de ocurrida la muerte de Catrillanca que lo sucedido se dio en el contexto de un caso de “delincuencia común”.

Mayol mintió sin piedad: “la persona fallecida tiene antecedentes por receptación de vehículos”.

El general director de Carabineros general Hermes Soto reforzó este discurso al señalar que Catrillanca “había participado en distintos delitos” y “ya había sido detenido por la misma causa”.

Es decir, se quería transmitir que, cualquiera haya sido la circunstancia de la muerte del comunero, esta se justificada por tratarse de un delincuente. Esto generó un amplio rechazo en la población y entre los analistas de medios tradicionales.

Al momento de ocurrir el crimen, el presidente Piñera se encontraba en Singapur, país al que había acudido para integrarse a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Pese a la insistencia de los medios que cubrían su gira, demoró 17 horas en pronunciarse sobre el particular, hasta que por medio de un tuit lamentó la muerte de Catrillanca, pero subrayó que Carabineros “tiene el derecho a defenderse cuando son atacados”.

La versión del gobierno comenzó a desmoronarse el jueves 15 cuando la directora del INDH Consuelo Contreras informó a Radio Cooperativa que el disparo que recibió Catrillanca fue realizado “por la espalda” y se introdujo por la nuca, tal como le habría informado el tanatólogo del Servicio Médico Legal que dirigió la autopsia.

La abogada Contreras también reveló que M.P.C. vio al carabinero que les disparó, asegurando que este portaba cámara de video y que lo podría identificar de ser confrontado con él. Esto dinamitó la postura de Carabineros y del gobierno.

Entonces el ministro de Interior Andrés Chadwick realizó el domingo 18 una conferencia de prensa en La Moneda en la que reconoció que si existieron registros y que un policía destruyó la tarjeta de memoria de la cámara que los contenía. El gobierno comenzaba a reconocer que se estaba ante la presencia de un homicidio.

Chadwick también notificó que los cuatro efectivos involucrados directamente en esta muerte fueron dados de baja; y que el jefe de Orden y Seguridad de La Araucanía general Mauro Victoriano Krebs, renunció.

Victoriano había asumido en marzo pasado, luego que su predecesor, General Marcelo Teuber, fuera llamado a retiro por su participación en la escandalosa Operación Huracán –implementada en 2017 bajo el gobierno de Michelle Bachelet- por medio de la cual se realizaron montajes policiales que permitieron encarcelar a mapuches en rebeldía contra el Estado, pero inocentes de las delitos que se les endilgaban.

El lunes 19, ante las comisiones unidas de Derechos Humanos y Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados, el ministro de Interior Andrés Chadwick lanzó una lamentable frase para referirse al caso Catrillanca: “Estoy día y noche trabajando para que haya justicia en este caso. Cómo me gustaría que no hubiera ocurrido nunca, cómo no me va a doler, cómo no me va a irritar, que esa cámara se haya mal utilizado y se haya roto su tarjeta, si la compramos desde el Ministerio”.

Aquel mismo día, el Ministro de Justicia Hernán Larraín pronunció expresiones altamente críticas hacia el proceder del gobierno en este caso, que le valieron un llamado de atención de Piñera.

En efecto: en medio de una actividad con representantes de los tres poderes del Estado, que se desarrolló en el Congreso Nacional -sede Santiago- y a la que asistieron unos 400 estudiantes, Larraín reconoció, ante la consulta de una estudiante de secundaria: “Existen incongruencias entre lo dicho por autoridades, líderes políticos y la realidad (…) Nos dicen que (Catrillanca) tenía antecedentes penales y no los tenía. Nos dicen que Comando Jungla grabó, pero no fue así: quien grabó fue el GOPE y prefirió hacer la destrucción de la tarjeta de memoria. También se desconoce la identidad de las víctimas del hipotético delito”.

La estudiante que le interrogaba -Martina Tobar, 17 años- le espetó entonces: “(El caso Catrillanca) ha sido una burla a la inteligencia de la ciudadanía, de todos los que estamos enterados de lo que está pasando. Los que tengan que pagar, que paguen”.

La noche del martes 20 el Intendente de La Araucanía Luis Mayol renunció a su cargo. Lo hizo horas después que la Democracia Cristiana anunciara que impulsaría una acusación constitucional en la Cámara de Diputados. Pero no hizo una autocrítica respecto de lo obrado y acusó “intereses mezquinos” de sus opositores.

Ahora todas las miradas críticas se concentran en el ministro Chadwick, quien próximamente será objeto de una interpelación parlamentaria, que será liderada por la diputada socialista mapuche Emilia Nuyado.

Indignación y solidaridad
Apenas se conoció el homicidio de Catrillanca, brotaron el malestar y la ira. Las protestas se extendieron los días siguientes por todo el centro y sur del país. En Santiago las manifestaciones del jueves 15 incluyeron la quema de dos autobuses del transporte público, dos camionetas policiales, y la instalación de barricadas con fuego, en pleno centro de Santiago… también hubo una concentración –en la céntrica Plaza Italia- a la que acudieron unas 5 mil personas que fue fuertemente reprimida apenas comenzaba.

En el histórico territorio mapuche –centro sur de Chile- la situación se ha vuelto, a ratos y en determinadas zonas, ingobernable. Desde el miércoles 14 se han producido decenas de atentados contra intereses turísticos, forestales y agrícolas, cuyos daños debe contarse en varios millones de dólares, y que siguen replicándose hasta el cierre de esta edición.

No obstante, con los días el rechazo al homicidio cedió paso a formas más pacíficas y masivas de expresión. La noche del domingo 18 se registró un “cacerolazo”, autoconvocado en las redes sociales, en que se exigió la renuncia del ministro de Interior y del intendente Mayol.

El mayor hito se verificó la noche del martes 20 en Temuco, capital de Región Araucanía. Esa noche jugaban ahí las selecciones de futbol de Chile y Honduras. Muchos aficionados quisieron expresar su solidaridad con el pueblo mapuche portando banderas y lienzos alusivos a su causa. Pero Carabineros apostados en las puertas de acceso lo impedía. Era primera vez que algo así ocurría.

Cuando el partido estaba por comenzar, ocurrió lo impensado. Los locales invitaron a sus rivales a unírseles en un “minuto de silencio” en memoria de Camilo Catrillanca. Esta acción se verificó contrariando la voluntad expresa del presidente de la Asociación Nacional de Futbol Profesional, Arturo Salah, que un día antes del inicio del partido rechazó una solicitud en ese sentido realizada por el club Colo Colo, el más popular del país, y que lleva el nombre de un líder guerrero mapuche de tiempos coloniales.

El homenaje, en que participaron ídolos como Arturo Vidal y Alexis Sánchez, fue promovido por el defensa de origen haitiano mapuche Jean Beausejour, quien por primera vez salió a una cancha con una camiseta estampada con su apellido mapuche materno: Coliqueo, lo que se convirtió en todo un símbolo del orgullo y autoafirmación mapuche.

Autogobierno Mapuche

En entrevista con Apro el encargado de relaciones internacionales de la organización mapuche Consejo de Todas las Tierras Aucán Huilcamán sostuvo que el caso Catrillanca enseña “que los actos represivos cometidos por el Estado Chileno desde la denominada Pacificación de la Araucanía (ocupación militar del territorio mapuche, en la segunda mitad del Siglo XIX) no han cesado” y que el Estado de Chile “sigue omitiendo su responsabilidad en las causas que generan las tensiones”.

Acuso a Carabineros de “convertir en doctrina los montajes cuando se trata de situaciones que afectan al Pueblo Mapuche”.

Huilcamán –considerado el más influyente dirigente mapuche desde el retorno a la democracia en 1990- expresó que su pueblo “exige el respeto al derecho a la libre determinación”.

También reseñó la necesidad que se constituya una Comisión de Esclarecimiento Histórico en la Araucanía”, y, que se respeten y hagan cumplir los Tratados celebrados entre el Estado Chileno y el Pueblo Mapuche.

Como necesidad inmediata manifestó la retirada del Comando Jungla de la Región de la Araucanía.

El dirigente indicó que los “Mapuche seguiremos ratificando el derecho a la libre determinación, hasta constituir un gobierno Mapuche en el Sur (de Chile) al amparo del derecho internacional”.

El asesinato de Catrillanca se suma a una serie de otros hechos similares, en que carabineros han matado a mapuches desarmados, como ocurrió con Alex Lemún Saavedra (2002), Matías Catrileo Quezada (2008) y Jaime Mendoza Collío (2009). Pese a que la justicia probó que las versiones policiales para justificarlos eran falsas, todos los responsables fueron condenados a penas bajas que supusieron su cumplimiento en libertad.

Es a esa impunidad a la que el pueblo mapuche, y últimamente también el chileno, está diciendo ¡Basta!

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