OIT observa disminución del 2% real en sueldos en México 

El PND se propone propiciar un ambiente que incentive la formalidad y la creación de empleos y que permita mejorar las condiciones laborales para las personas trabajadoras. Foto: Octavio Nava El PND se propone propiciar un ambiente que incentive la formalidad y la creación de empleos y que permita mejorar las condiciones laborales para las personas trabajadoras. Foto: Octavio Nava

GINEBRA (apro).- Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo afirma que ha habido en promedio una disminución real del 2% en los salarios en México y a nivel mundial el crecimiento de los salarios cayó a su nivel más bajo desde la crisis financiera del 2008.

“Con el cambio que hubo con la reforma del salario mínimo nos hubiéramos esperado un aumento, sin embargo, los sueldos siguen sin aumentar”, dijo a Apro Rosalía Vázquez-Álvarez especialista en econometría y salarios de la OIT en el marco de la presentación del Informe Mundial sobre Salarios 2018/2019.

El informe de la OIT también se enfoca en la brecha salarial entre hombres y mujeres.

“La brecha salarial entre hombres y mujeres en México es de un 15.6%, es decir que las mujeres ganan 15.6% menos que los hombres por hora trabajada”, explicó a Apro Vázquez-Álvarez, una de las autoras del informe.

“En algunos casos las mujeres están más preparadas que los hombres para un cargo, pero cobran menos por esa educación o porque están situadas en empresas donde no se utiliza su capital humano”, remarcó.

A nivel mundial en 2017, el crecimiento mundial de los salarios cayó a su nivel más bajo desde 2008, muy por debajo de los niveles anteriores a la crisis financiera mundial, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La OIT constata que en términos reales (ajustados a la inflación) el crecimiento mundial del salario se desaceleró, al pasar de 2.4% en 2016 a 1.8% en 2017. Las conclusiones se basan en datos de 136 países.

Al analizar el crecimiento del salario, el informe observa que en los países avanzados del G20 el crecimiento real del salario disminuyó, de 0.9% en 2016 a 0.4% en 2017. Por el contrario, en los países emergentes y en desarrollo del G20, el crecimiento de los salarios reales fluctuó entre 4.9% en 2016 a 4.3% en 2017.

El PIB aumenta y el salario disminuye

“Es desconcertante observar que en las economías de altos ingresos el lento crecimiento de los salarios está acompañado por una recuperación del crecimiento del PIB y una disminución del desempleo. Además, las primeras indicaciones sugieren que este lento crecimiento del salario continuará en 2018”, declaró el Director General de la OIT, Guy Ryder en rueda de prensa en Ginebra.

“Este estancamiento de los salarios constituye un obstáculo para el crecimiento económico y la mejora de los niveles de vida. Los países deberían analizar, junto a sus interlocutores sociales, las maneras de lograr un crecimiento del salario sostenible desde el punto de vista económico y social”, ajustó Ryder al presentar el informe

Según los hallazgos del informe de la OIT los últimos 20 años, los salarios reales casi se han triplicado en los países emergentes y en desarrollo del G20, mientras que en los países avanzados del G20 han aumentado solo 9%.

“Pero, en numerosas economías de ingresos bajos y medianos, las desigualdades salariales siguen siendo altas y con frecuencia los salarios son insuficientes para cubrir las necesidades de los trabajadores y sus familias”, sostuvo Ryder.

Disparidad de género

Por otra parte, el informe calcula las disparidades de remuneración por razón de género de manera innovadora y más precisa, utiliza datos que abarcan unos 70 países y cerca de 80% de los asalariados del mundo. Revela que, a escala mundial, las mujeres siguen percibiendo un salario aproximadamente 20% inferior al de los hombres.

“Las disparidades de remuneración por razón de género constituyen una de las mayores manifestaciones de injusticia social de la actualidad, y todos los países deberían esforzarse por comprender mejor qué se esconde detrás de esto y avanzar más rápidamente hacia la igualdad de género”, argumentó el titular de la OIT.

El informe observa que, en los países de altos ingresos, la diferencia de retribución entre ambos sexos es más elevada en el extremo superior de la escala salarial, mientras que, en los países de ingresos bajos y medios, es mayor entre los trabajadores peor remunerados.

Al utilizar datos empíricos, el informe muestra también que las explicaciones tradicionales, como las diferencias en los niveles de educación entre mujeres y hombres que tienen un empleo asalariado, desempeñan un papel limitado para explicar las disparidades de remuneración por razón de género.

“Los salarios de las mujeres y de los hombres también tienden a ser inferiores en las empresas y las profesiones con una fuerza de trabajo predominantemente femenina. Por lo tanto, a fin de reducir las disparidades de retribución por razón de género es necesario hacer más para garantizar la igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, y para rectificar la infravaloración del trabajo de las mujeres”, comentó a su vez Vázquez-Álvarez.

Otro factor que tiene un peso en las disparidades de remuneración por razón de género es la maternidad.

El informe de la OIT muestra que las mujeres con hijos generalmente perciben salarios inferiores a los de las mujeres que no tienen hijos. Esto puede estar relacionado con múltiples factores, como las interrupciones en la carrera profesional, la reducción del horario de trabajo, trabajos que permiten conciliar la vida profesional y la familiar con salarios más bajos o decisiones estereotipadas sobre los ascensos a nivel empresa.

Para el organismo laboral de la ONU “una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares entre hombres y mujeres en muchos casos permitiría que las mujeres tomasen decisiones profesionales diferentes”.

Sorprendentemente, “la evidencia muestra que aún antes de la maternidad las mujeres enfrentan una desigualdad de remuneración. Esto indica que es necesario combatir los estereotipos y la discriminación desde su ingreso al mercado de trabajo”, concluye OIT.

 

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