La oferta de AMLO es el perdón, “pero no hay nadie pidiéndolo”: Álvarez Icaza

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- El senador independiente Emilio Álvarez Icaza Longoria dijo que la oferta del presidente electo Andrés Manuel López Obrador de “perdonar” a quienes hayan cometido delitos en sexenios anteriores tiene un dilema de contexto, pues por ahora no hay nadie pidiendo perdón.

Antes de perdonar, agregó, primero debe quedar claro de qué los vamos a perdonar.

El senador independiente se refirió al perdón ofrecido por López Obrador, quien con esa idea –puntualizó– dejaría ir una oportunidad histórica de verdadero cambio en el escenario político nacional.

“¿Cuánta impunidad cabe en el perdón? Si no afrontamos el cambio de gobierno o lo que pudiera notarse como una transición sin responder esa pregunta, vamos a anclarnos otra vez al no resolver los problemas claves. La boleta del 1 de julio fue un voto contra la injusticia y la lucha contra la impunidad”, subrayó Álvarez Icaza Longoria.

Añadió: “Si en el horizonte es borrón y cuenta nueva, estamos llegando al punto de volver a perder entonces una buena oportunidad histórica del cambio y de reestructurar los procesos de justicia y un nuevo pacto social”.

Y más: “Si la aproximación es el perdón, entonces debemos preguntarnos: ¿y aquí quién está pidiendo perdón? ¿Velasco pide perdón? ¿Los Duarte piden perdón? ¿Peña está pidiendo perdón? ¿Lozoya pidió ya perdón? ¿Rosario Robles está pidiendo perdón? ¿Los narcos piden perdón? En el escenario público ¿quién está pidiendo perdón de algo?”.

De acuerdo con el exombudsman capitalino, “tenemos un problema, porque la oferta es un perdón, pero no hay nadie pidiendo perdón”.

El segundo dilema, agregó, es: “¿De qué los vamos a perdonar, si no conocemos qué pasó a profundidad más allá del debate público?”.

Mencionó que hay países como Colombia, Perú o Sudáfrica donde se han construido modelos de perdón y de paz. Ahí, abundó, primero se conoce la verdad y luego se perdona, si es que se pide perdón. Son países donde víctimas y victimarios se encuentran. Y hay confesiones y sanciones que no necesariamente ameritan prisión, sólo el simple hecho de quitar los nombres en calles, plazas y escuelas de aquellos que cometieron delitos desde el poder, y se cambia por el de las víctimas.

De igual manera, cuestionó la figura no autónoma del “fiscal carnal” que, subrayó, se verá replicado en los estados del país donde al final de todo tendremos 32 “fiscalitos carnalitos”.

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