La historia del conflicto armado en Petatlán y los exlugartenientes de Rogaciano Alba

Un operativo en Petatlán, Guerrero. Foto: Benjamín Flores (Archivo) Un operativo en Petatlán, Guerrero. Foto: Benjamín Flores (Archivo)

CHILPANCINGO, Gro. (apro).- Hace cuatro años, los líderes de los grupos delictivos de Tecpan y Petatlán, identificados como Salvador Chava Granados, Edilberto El Gavilán Bravo Barragán y Crescenciano El Chano Arreola Salto pactaron una tregua para expulsar a Los Caballeros Templarios de la región de la Costa Grande con el apoyo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), y la intervención de un personaje presuntamente vinculado a la política identificado sólo como “El señor Guerrero”.

Esta alianza criminal se fracturó el año pasado tras la detención en 2016 de El Gavilán, líder del grupo criminal denominado Guardia Guerrerense y los enfrentamientos armados protagonizados por exlugartenientes de Rogaciano Alba Álvarez -exalcalde priista de Petatlán, compadre del exgobernador Rubén Figueroa Alcocer y preso por narcotráfico desde 2010– se intensificaron en la sierra, así como las peticiones de auxilio de pobladores desplazados por la violencia.

Incluso, reportes oficiales confirman que la franja de la Costa Grande de Guerrero es utilizada como zona de arribo de cargamentos de cocaína procedentes de Sudamérica, a pesar de la presencia militar en los municipios de Tecpan, Petatlán, Zihuatanejo y La Unión, donde se construye la ampliación del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, puerta de entrada de precursores químicos procedentes de Asia que utilizan los grupos delictivos para elaborar droga sintética.

En noviembre, la Marina incautó una lancha cargada con 800 kilos de cocaína frente a la playa de El Calvario, localizada en el municipio de Petatlán, epicentro de la violencia que se ha desatado en los últimos días.

El Chano Arreola es acusado públicamente de liderar la autodefensa que se hace llamar Policía Ciudadana de la Sierra y la Costa Grande de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) para asumir el control del trasiego de cocaína y la producción de droga sintética en la sierra de Petatlán, así como desplazar al sucesor de El Gavilán, identificado como Oliver El Ruso Coria Sánchez y afincado en la cabecera de ese municipio.

Mientras en el municipio vecino de Tecpan, el bastión de El Chava Granados, esta semana reapareció después de seis años una guardia civil armada vinculada con el narco durante el mandato del exgobernador Ángel Aguirre Rivero. Sus dirigentes advirtieron que no van a permitir la expansión de la autodefensa de El Chano Arreola porque pactó una alianza con Johny El Pescado Hurtado Olascoaga, líder del grupo delictivo La Familia y afincado en Arcelia donde controla la explotación minera que tiene salida al extranjero desde el puerto de Lázaro Cárdenas.

En enero de 2014, Proceso publicó el reportaje titulado La Lucha se extiende a Guerrero donde se informó sobre la tregua pactada entre los lugartenientes de Rogaciano Alba: El Gavilán Bravo y El Chano Arreola con el líder del grupo delictivo Los Granados, Salvador El Chava Granados.

Ello tras una brutal confrontación que protagonizaron desde 2008, Rogaciano Alba y Rubén El Nene Granados, quienes ordenaron los asesinatos de sus propios familiares, amigos y compadres en el contexto de la reconfiguración del cartel de Sinaloa por la división entre Joaquín El Chapo Guzmán y Arturo El Barbas Beltrán Leyva.

En dicho texto, aún vigente a causa de la violencia en Petatlán, se explica que la alianza criminal fue avalada en ese entonces por el CJNG durante una reunión en Guadalajara, lugar donde fue detenido Rogaciano Alba, y alentada por un misterioso personaje identificado como El Señor Guerrero, señalado por fuentes oficiales como “un prominente político”.

De esta forma surgió el grupo delictivo denominado Fuerza Guerrerense para expulsar de la Costa Grande guerrerense a Los Caballeros Templarios de Servando La Tuta Gómez, quienes en ese momento libraban una batalla en Michoacán con los grupos de autodefensa.

En ese momento, se difundió un video en redes sociales donde La Tuta acusaba a los hermanos Carlos y Crescencio Reyes Torres, ambos exdiputados locales, el primero exdirigente estatal del PRD y el segundo actual alcalde de La Unión de Isidoro Montes de Oca, de estar vinculados con el narcotráfico.

En el video titulado “La Tuta amenazando y dando ultimátum a Los Viagras”, el líder de Los Templarios dialoga con un hombre identificado como El Carlos, a quien le exigió que se defina en la confrontación que mantienen el CJNG y las autodefensas de Michoacán.

Los Viagras, refiere el video de hace cuatro años, es un grupo delincuencial afincado en Pinzándaro, en el municipio michoacano de Huetamo, que se dedica a elaborar cristal en laboratorios clandestinos en la Sierra de Guerrero.

De acuerdo con Servando Gómez, grupos contrarios a su cártel en Tierra Caliente y la Costa Grande de Guerrero acudieron a Guadalajara a pedir apoyo a los líderes del CJNG. Y acusó directamente que tanto Carlos como Crescencio Reyes Torres están coludidos con el grupo de Los Granados y el CJNG para cercarlo en Guerrero.

Ahora la alianza avalada por el CJNG en la Costa Grande de Guerrero en 2014 está fracturada y los líderes crimínales plenamente identificados por el gobierno mantienen una brutal confrontación por el control de Petatlán, siguen operando impunemente mientras el gobernador Héctor Astudillo aseguró que el conflicto armado en la Costa Grande se va a resolver mediante el diálogo.

Mientras los hermanos Reyes Torres se mantienen activos haciendo política en esta zona emblemática en la geografía del narco en la entidad.

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