Un Conservatorio a medida patria

Cartón de Gallut Cartón de Gallut

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Justo con el arranque del gobierno de la Cuarta Transformación, esta columna abordó deliberadamente la problemática en la que el organismo rector de la enseñanza musical del país ha estado envuelto desde su postergada y dificultosa fundación en 1866. Esta problemática podría condensarse en una carencia endémica de recursos que, no obstante la buena voluntad de muchas gobernaciones e individuos, no ha acabado de resolverse de forma satisfactoria aunque, también podría decirse que va más allá, debido a la a veces infructífera impartición de conocimientos y a la dispareja y a menudo deficiente preparación del profesorado. En otras palabras, el Conservatorio Nacional es una institución que trasluce diáfanamente, junto a los ideales inalcanzados de la sociedad, las taras del Estado mexicano y las incongruencias de sus políticas educativas.

Para abundar sobre los titánicos esfuerzos en pos de su reposicionamiento como institución líder en la enseñanza nacional de la música y su depuración interna, le hemos solicitado entrevista al Dr. David Rodríguez de la Peña, quien ocupa actualmente la dirección del Conservatorio y ha asumido el cargo con el compromiso de coadyuvar en su transformación, de cara a las exigencias del Siglo XXI.

Lo primero que habría que destacar es que usted cuenta con un doctorado en música otorgado por la Universidad de Cincinnati de la Unión Americana y que eso lo sitúa como el único director que no ha desertado, con ese grado académico, a lo largo de la historia conservatoriana. Con esa perspectiva en mente, díganos ¿cómo desea que se destaque su administración con respecto a las que lo precedieron?

Asumí la dirección del Conservatorio en plena conciencia de los aspectos en los que podía ejercer alguna influencia positiva. No es una tarea fácil dadas las inercias administrativas y académicas que imperan, sin embargo, ya logramos echar a andar los posgrados y fue una decisión personal encaminarlos hacia el estudio de la música mexicana. Me parecía que era insostenible que el Conservatorio siguiera sin ofrecer maestrías, como lo hacen ya casi todos los conservatorios europeos, y que el enorme repertorio mexicano no fuera la prioridad. Tenemos la obligación de imprimirle más énfasis al estudio de nuestra música cosa que, en gestiones anteriores no se había tomado en cuenta con la seriedad que merece. Otro rasgo que quiero recalcar de mi labor es que me ocupo mucho del fomento de las actividades musicológicas y del intercambio académico con otras escuelas de música del país. También he querido reforzar el desempeño de las orquestas y la promoción de los estudiantes destacados fuera de nuestros muros…

Además, debo destacar que trato de dar yo mismo el ejemplo, al estar activo simultáneamente como concertista, compositor,[1] maestro y funcionario. Es fundamental que un individuo que se ocupa de una tarea tan delicada como la dirección de un organismo estatal sea aquel cuya actividad sea irreprochable. En cuanto a la parte operativa y/o administrativa, es responsabilidad de las autoridades a las que siempre se las mantiene informadas de las necesidades de la escuela.

A la cabeza del Conservatorio han desfilado innegables personalidades de la música mexicana, no obstante, en diversas ocasiones la titularidad no ha recaído en las manos adecuadas, es decir, se presume que quien se ostente como director debe reunir en su persona las dotes del creador con obra reconocida, las del administrador con experiencia en manejos institucionales, las del intérprete con trayectoria, las del educador con años de servicio magisterial y, quizá, las del psicólogo con habilidad para bregar con una comunidad apática y conflictiva. ¿Quiere decirnos en cuáles de estas dotes se apoya más para realizar su labor directiva?

Intento hacer acopio de todas mis experiencias para ponerlas al servicio del honroso cargo que ocupo. Pero si he de ser sincero, aquello en lo que estoy invirtiendo mayores energías es en levantar el ánimo colectivo de esta venerable institución con casi 153 años de haberse fundado. Por otro lado, debo decir, que el director es elegido por medio de una convocatoria muy estricta; en sus requisitos está el presentar un proyecto para desarrollar durante la gestión…

Repetidamente se ha hecho pública la falta de recursos económicos y materiales con los que dispone el Conservatorio y, como usted sabe, se llegó al extremo de estar a punto de perder la sede para convertirla en un gran Centro Comercial, cuéntenos ¿qué planes tiene para allegarle un mayor presupuesto estatal y, si tiene esperanzas de conseguirlo con el nuevo gobierno?

Más que esperanzas, porque no se trata de tener fe sin lógica, tengo la certeza de que las autoridades saben qué es el conservatorio y lo que representa en la vida nacional y que tendrán necesariamente que seguir poniéndole atención…. Sería ideal pensar en que el Conservatorio pueda en un futuro no muy lejano generar parte de sus propios recursos y que sea capaz de obtener los mecenazgos suficientes para abanderar un proyecto educativo acorde con las políticas educativas que está proponiendo el nuevo gobierno. Tengo confianza en que los nuevos titulares, tanto de la Secretaria de Cultura y de Bellas Artes son, por su trayectoria y compromiso con la cultura, las personas ideales para facilitar la transformación que el país requiere y en la que el Conservatorio ha de insertarse con derecho absoluto, ya no de subsistencia, sino de existencia plena.

En las últimas fechas hemos notado un incremento en las actividades de índole académica y musicológica, sin embargo, es patente la falta de interés de la comunidad en las mismas, ¿qué acciones propone para remediar esta lamentable indiferencia de parte de aquellos que tendrían que ser los interesados?

Tenemos que mejorar aún nuestros métodos de difusión y publicidad. El uso que hacemos de las redes sociales todavía no alcanza un ritmo suficiente y también necesitamos acabar de incorporar las nuevas tecnologías cibernéticas. El proyecto de lanzar la Radio Conservatorio está a punto de consolidarse. Con todo ello, creo que iremos saliendo del letargo que nos ha caracterizado desde hace un siglo y medio. Por su etimología misma, nos hemos preocupado por preservar nuestras tradiciones y hemos descuidado la apertura a la innovación y el progreso.

Dentro de las asignaturas pendientes de la curricula escolar destacan la creación de cursos de improvisación, de composición de música cinematográfica, de instrumentos olvidados como la mandolina y el salterio, de jazz y, por supuesto de metodologías de la investigación, ¿hay planes para subsanar tal menoscabo?

Para la apertura de nuevas asignaturas, dependemos de la demanda que se ejerza de parte de los nuevos inscritos, sin embargo, no descarto que pronto estaremos en grado de ampliar nuestra oferta académica y que podremos contar con maestros para cumplir con todas las demandas que la profesión exige.

¿Y qué habría sobre la necesaria impartición de la ética, la empatía, el desapego y la tolerancia? ¿No cree usted que gracias a ellas podría mejorarse, como nunca antes, la vida conservatoriana?

Creo que como escuela de música no podemos desviar el plan de estudios a las humanidades porque, simplemente, no nos daría el tiempo. A pesar de ello, creo que con la impartición de estas materias, inédita por sus alcances, se beneficiaría toda la nación. Por ahí habría que empezar, haciéndolas parte esencial del proyecto educativo en gestación. En todas las escuelas del sector público, en todas las escuelas del sector privado serían recios pilares de la Cuarta Transformación.

Para concluir le pregunto, ¿cuándo vamos a funcionar como un Conservatorio de primer mundo en el que sólo son admitidos los individuos con un talento comprobado, en donde no hay dedazos para la elección del profesorado, en donde éste percibe una salario decoroso, en donde no se regalan las calificaciones y donde se tiene la certeza de que al concluir la carrera los egresados pueden aspirar a un trabajo digno…

Sólo puedo contestar con lo evidente: el Conservatorio es un espejo nítido de la realidad patria y, como tal, no puede variar un ápice en sus refracciones. Cuando tengamos un país más justo y con educación de calidad para todos, entonces podremos retomar la pregunta…

[1] Se sugiere la audición de varias de sus obras para piano, especialmente aquellas inspiradas en mujeres y divas connotadas. Audio 1: David Rodríguez de la peña – Frida de la Suite Las Divas. (D. Rodríguez de la Peña, piano. SM. SA) Audio 2: David Rodríguez de la peña – Lola Flores de la Suite Las Divas. (Idem)

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