“Voces de Mujeres” enaltece femineidad en el Zócalo

Cecilia Toussaint fue declarada Patrimonio cultural vivo de la Ciudad de México. Foto: Tomada de Twitter Cecilia Toussaint fue declarada Patrimonio cultural vivo de la Ciudad de México. Foto: Tomada de Twitter

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).– Una fiesta para enaltecer a la femineidad, donde prevaleció un llamado incesante por la equidad de género, así como la libertad por un “aborto legal y seguro en todo México”, fueron las consignas constantes durante el festival “Voces de Mujeres” celebrado ayer en el Zócalo capitalino.

El primer concierto gratuito dentro de la administración de la jefa de gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, estuvo dedicado absolutamente a las mujeres, aprovechando a su vez para un emotivo reconocimiento a la rockera Cecilia Toussaint (D.F., 11 de octubre de 1958), declarada “Patrimonio cultural vivo de la Ciudad de México”.

“Es un orgullo que se lo den a ella, aunque venimos a ver esta vez a Lila Downs…”, afirmó una señora asistente de nombre África, quien se acompañaba de un grupo de amigas de distintas edades para pasar un sábado olvidándose de la cotidianidad del hogar.

“Cada premio a una mujer es un paso y Cecilia tal vez haya hecho cosas por esta ciudad; pero sobre todo, por ella misma como mujer y rockera. Son muy importantes estos eventos, ya sean musicales o culturales donde se unan las familias y también las mujeres”,

Miles de personas del sexo femenino se reunieron en la Plaza de la Constitución, espacio que aunque no logró llenarse en el corazón de la república como en otros “shows”, acogió la alegría de cada una de ellas.

Desde cercanas las 16:00 horas arribaban familias enteras para disfrutar del programa… como don Héctor López, quien llegó desde Toluca, Estado de México, junto a su esposa y pequeña hija. Él declaró: “Siempre hay que darle su lugar a la mujer, escucharlas y apoyarlas en lo que necesiten. Ellas querían venir, estoy complaciendo a mi mujer y mi hija, son mis reinas, ¡aquí estoy!”.

Del mismo modo la pareja de jóvenes Sofía y Teo, de la Gustavo A. Madero, expresando ella lo siguiente: “Es importante levantar la voz aunque sea un poquito y de esta manera decir lo que pensamos. Yo he sufrido acoso como muchas otras chavas, por eso es bueno que hagan estos eventos en donde nos están reconociendo a todas como patrimonio vivo, además de la Toussaint. Nos hacen sentir especiales a cada una; aunque también fui educada en que no hay que sentirse superior a los hombres, sino en un equilibrio porque ante todo somos humanos y personas”.

Su novio coincidió: “Tengo hermanas y me enseñaron a respetar a las mujeres, este festival es para ellas y entender que tienen que ser respetadas”.

Desde el arranque del encuentro musical sabatino, el espíritu de la mujer predominó, apareciendo la chinampera de Xochimilco, con nombre de pila “ad hoc”: Flora García Galicia, desde San Gregorio Atlapulco, para entonar el Himno Nacional Mexicano en lengua náhuatl:

“Mexicame xiuiki xitkamaki xikpisto teposmej uan yolkamej…”

Después, emergió el grupo formado hace diez años Caña Dulce y Caña Brava, convidando un repertorio de gozoso son jarocho, entre jaranas, arpas, violines y zapateados que atraparon al público en remolinos próximos al escenario.

En esta ocasión cambió el templete su dirección, dejando al fondo el Palacio Nacional, pues otras presentaciones se alzó detrás la Catedral Metropolitana (afectada en los sismos del pasado septiembre).

Posteriormente le tocó el turno a María Daniela y su Sonido Lasser, formado por Emilio Acevedo y María Daniela Azpiazu Tamayo, cuyos ritmos electrónicos pop atraparon particularmente a las jóvenes que bailaron los temas, mientras su vocalista clamaba:

“Confío tanto en las mujeres, que mi mensaje es para los hombres: Crean en nosotras… ¡Y respétenos!”.

Entre las multitudes se veía el ondear de pañuelos verdes portando inscritos los hashtag: #AbortoparatodoMéxico y #AbortoLegalYa, al igual que banderines con la frase: “¡Ni una menos!”, en referencia a las múltiples violaciones a chicas y las desparecidas o los asesinatos machistas en nuestra patria.

El entablado fue ocupado por un par de comediantes al terminar una artista y comenzar otra durante el programa; entre chistes y bromas lanzaron proclamas de conciencia de género. Del mismo modo, explicaron los atributos de la “Cuarta Transformación” para la Ciudad de México, enmarcando los programas de salud sexual de las mujeres al igual que otros proyectos enfocados para su beneficio.

Ely, Ceci y Lila

Caía el atardecer y la guapa cantautora regia Elizabeth Guerra Vázquez (Nuevo León, 13 de febrero de 1972), mejor conocida por su nombre artístico de Ely Guerra, subió junto al pianista Nicolás Centella, quienes enamoraron con cortes llenos de romanticismo y sensualidad “Pa-ra-ti”, “Peligro” y “Por qué tendría que llorar por ti”.

Al tiempo de que Ely reconocía que “a los mexicanos nos gusta sufrir”, dignificó además a los compositores e intérpretes quienes con su resquicio poético enaltecen a las mujeres, cantando “El triste” de Roberto Cantoral (1935-2010), recordando al *Príncipe de la canción* José José (1948), y “Solamente una vez” para honrar al *Flaco de Oro* Agustín Lara (1900-1970).

Ely Guerra terminó su velada fuertemente aclamada con “Júrame”, de la compositora guanajuatense María Joaquina de la Portilla Torres, más conocida como María Grever (14 de septiembre de 1885-15 de diciembre de 1951), “Colmena”, “Mi playa” y “Vale que Tengas”, más desgarradores boleros.

Por fin aconteció la entrega del reconocimiento a Cecilia Toussaint como por parte de Gabriela Rodríguez, titular de la Secretaría para la Autonomía de las Mujeres de la Ciudad de México, así como José Alfonso Suárez del Real, encargado de la Secretaría de Cultura local, “por su invaluable contribución al rock nacional, con una trayectoria artística de 40 años y su solidaridad por la lucha democrática de México” (sic).

Cecilia lanzó “Bulldog Blues” y “Esquizofrenia”; cantó “Soy mi voz” a Betsy Pecanins (1954-2016), provocando los aplausos generalizados de los reunidos. Para su hermano Eugenio (1954-2011) rendía tributo con “Las calles no cuentan”, dando pie a su conocida “Carretera”. Vale mencionar que tanto Betsy como Eugenio fallecieron sin que Felipe Calderón ni Enrique Peña Nieto, los presidentes en turno, manifestaran duelo a los familiares de tan grandes artistas mexicanos.

Pero con el canto en comunión de sus seguidores Cecilia entregó “Aquí me quedo”; la entrañable “Prendedor”, de Pepe Elorza, y “La viuda Negra”, de Alex Lora, haciendo gala de buen rock junto a su energizante banda.

Cuando eran las ocho y cuarto, una larga manta se extendió sobre el entarimado con la manda: “Aborto legal y seguro en todo México”, entre gritos de aprobación que estallaron cuando la estafeta del canto fue tomada por Ana Lila Downs Sánchez (Heroica Ciudad de Tlaxiaco, 9 de septiembre de 1968), la célebre Lila Downs, quien armó tremebunda pachanga conjuntamente con su ensamble, en exaltación del vasto folclore nacional.

El frío ya calaba en la plancha del Centro Histórico, pero el calor humano abrazaba la actuación profesional de Lila Downs quien vocalizó “Palomo del Comalito”, “La Llorona” y “Dignificada”. “Urge”, “Envidia”, “Peligrosa” y “Viene la muerte echando rasero”, complementaron el show (con algunas chamacas desmayadas), en un festín que ardía e invadió la vibrante plaza al “Son de Juárez”, dedicada al expresidente de Guelatao, nuestro Benemérito de las Américas, resonando el cántico de la gente: “¡El respeto al derecho ajeno es la paz!”

Tras casi una hora inolvidable, la estrella internacional brindó “Zapata se queda”, recordando al Caudillo del Sur (preludio a la conmemoración nacional de 100 años de su muerte en 2019, conforme lo anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador), y “La cumbia del mole”.

Se abrió un mágico bailongo de mojigangas y trajes típicos oaxaqueños sobre la escena, con una monumental pantalla al centro que retrataba el colorido de nuestro país así como la gallarda figura de Lila.

Para el cierre se acompañó de Raquel Palacios Vega (Caña Dulce y Caña Brava), Ely Guerra y la homenajeada, para obsequiar interpretando juntas “La sandunga” y “La Martiniana”,sorprendiendo a sus fans que quedaron complacidos por este concierto al filo de las 10:00 de la noche.

Ante la gratitud de las intérpretes y las ovaciones de regocijo masivo, culminaba “Voces de Mujeres” con la satisfacción especialmente en el corazón femenino, que partía ensanchado rumbo al servicio de transporte colectivo Metro.

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