México pedirá a EU información sobre la devolución de solicitantes de asilo 

El canciller Marcelo Ebrard, en la conferencia de prensa matutina. Foto: Benjamín Flores El canciller Marcelo Ebrard, en la conferencia de prensa matutina. Foto: Benjamín Flores

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El gobierno mexicano solicitará información “a la brevedad posible” a Washington sobre su decisión de devolver a México a las personas que pidan asilo en la frontera, para que aquí permanezcan hasta que un juez determine sus casos, anunció hoy el canciller Marcelo Ebrard Casaubón.

Lo hará más de cuatro días de que, el pasado jueves 20, el gobierno mexicano acató la decisión de la administración de Trump: informó que aceptaría los solicitantes de asilo y les proveería de documentos y empleos durante el procesamiento de sus casos —que se extiende entre 6 meses y 4 años—.

Organizaciones de la sociedad civil denunciaron que el gobierno mexicano adoptó una postura “cómplice” de Trump y le urgieron a rechazar que las autoridades estadunidenses devuelvan a México los solicitantes de asilo de otras nacionalidades.

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseveró el viernes 21 que las medidas anunciadas por la SRE eran una postura “temporal” y que el gobierno federal presentaría una posición más definitiva este lunes.

Pero en su mensaje de hoy, Ebrard no anunció ningún cambio sustancial en la política mexicana: como lo hizo la semana pasada, insistió en que la decisión del gobierno estadunidense fue “un asunto interno de ese país”, aseguró que México no se convierte en Tercer País Seguro y reiteró que el país privilegiará la protección a los extranjeros en el territorio.

“México no ha aceptado en ninguna condición, ni de jure ni de facto, el estatus de Tercer País Seguro”, dijo, y explicó que ello hubiera implicado la firma de un tratado bilateral y que en esta situación las personas pedirían asilo a México y no a Estados Unidos.

“México no acepta ni aceptará firmar un tratado que lo ponga en esas circunstancias”, añadió el canciller. 

Las condiciones que aceptó el gobierno de López Obrador son idénticas a las que venían negociando Washington y México desde finales del sexenio de Enrique Peña Nieto, en un plan que en noviembre pasado se conoció como “Quédate en México”.

Ebrard aseguró que la política migratoria “está cambiando drásticamente” en México, y que el tránsito por el país es un “horror” para los migrantes, quiénes sufren “vejaciones, abusos, violaciones y atropellos”; ante ello, afirmó que la “dimensión humana” regirá la política.

“No permitamos el abuso a los derechos de las personas, que sí se tenga regulación, pero humanitaria; esa política sea timbre de orgullo para México y referente en todo el mundo”, dijo.

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