De nuevo, “Al teatro con el Diablo”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El teatro sigue yéndose con el Diablo, en puras micro-obras picositas.
Las 13 habitaciones de una enorme casona en Santa María La Ribera albergan escenificaciones de 15 minutos cada una, con una serie de dramaturgos, directores, escenografías y elencos alucinantes.

En esta misma columna se habló, hace dos semanas, de cinco de los montajes, y retomamos para seguir ampliando el menú:

–Llegará un día en que la humanidad ya no exista (en la sala 1).

El dramaturgo Martín López Brie escribe este texto filosófico –futurista y repugnante– que hace alusión a la desaparición de la humanidad. Y todo queda en las garras de tres cerdos que sudan en el diminuto espacio, mientras relatan lo que sucederá cuando el hombre se extinga. Sixto Castro dirige el texto, plagado de imágenes vomitivas sobre el capitalismo y las perversiones de una sociedad enferma, ante los ojos azorados del público. Actúan Darling Lucas, Marco Guagnelli, Gonzalo Guzmán y Alejandro Arreola.

–Divina Trinidad (en la sala 2).

La trinidad está divina. Bárbara Colio escribe esta divertidísima obra que sucede en el exclusivo cielo, donde Dios (Arturo Reyes) y su hijito fresa y malcriado, el Yisus (Fernando Villa), hacen un trato en el que –a cambio de la casa en la playa y algunas otras adquisiciones materiales– bajará a la tierra para poner en alto el nombre de su papi. Sin embargo, su hermana Jenny (Cecilia Noreña) querrá tomar las riendas del asunto. Respetando y parodiando datos bíblicos, pero transfiriéndolos a la época actual –con un montón de guiños feministas–, la obra es dirigida por Paola Izquierdo.

–Dios es un buen tipo (en la sala 13)

Una diminuta escalera de caracol conduce a los espectadores a un cuartito donde sucede esta obra escrita por David Gaitán y dirigida por Cristian Magaoni, adaptado como una especie de iglesia protestante, en la que dos chicos –vestidos con pantalón recogido, camisa banca y descalzos– invitan al público a creer en Dios y su religión. Se puede ver lo que “sucede detrás”, donde se confiesa que el fin principal es convencer a los asistentes de llenar el mayor número de encuestas posibles con el título “¿Cree Dios en usted?”. Están compuestas de las preguntas más extrañas, como “¿Alguna vez ha usado lentes oscuros en la noche?”, “¿cuál es el mejor lugar para embarrar los mocos?” o “¿ha posado alguna vez para un meme?”. Cantan, animan y buscan empatizar con el público, lo que consiguen. Sin embargo, la máscara de felicidad no tardará en caerse.

MicroTeatro es un espacio donde tanto creadores como espectadores le pierden el miedo a experimentar. Al fin y al cabo, lo que está sucediendo, bueno o malo, termina en un abrir y cerrar de ojos. Entonces hay que abrazarlo con fuerza y vivirlo en el momento, antes de que se vaya.

Es el último fin de semana que ‘Al teatro con el Diablo’ se presenta en MicroTeatro. De jueves a sábado a partir de las 19 horas y el domingo desde las 18 horas en Roble #3, Santa María la Ribera. Imperdible. Hasta el 6 de enero.

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