Sebastián Viveros, un actor mexicano que triunfa en Londres

LONDRES, Inglaterra (apro).- El joven actor mexicano Sebastián Viveros no puede creer su suerte. Con 27 años acaba de participar en la nueva película de Spiderman (2019), dirigida por el estadunidense Jon Watts, y es ahora uno de los actores de la premiada obra de teatro Sweat estrenada el pasado 19 de diciembre en Londres, calificada por la prensa especializada británica como una de las mejores producciones teatrales del año en la capital inglesa.

Nacido en Ciudad de México, pero criado desde los cinco años en Texas, luego Florida, desde su adolescencia en Ginebra, y más tarde en Londres, Viveros es un gran admirador de directores como Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Pedro Almodóvar, y considera que como actor puede ayudar al mundo interpretando papeles socialmente comprometidos.

Su notable papel de Oscar en la obra de Lynn Nottage, que ganó el premio Pulitzer de teatro en 2017, es el de un joven inmigrante de descendencia colombiana que trabaja en un bar de la empobrecida ciudad de Reading, en Pensilvania, intentando mejorar su situación laboral. Su decisión de aceptar un puesto de trabajo en una fábrica que ha despedido a muchos empleados terminará enfrentándolo con los prejuicios, el racismo y la violencia de parte de una comunidad local afectada por grandes problemas sociales, por una creciente desindustrialización, la falta de empleos y de oportunidades.

Como explica durante la obra el dueño del bar, Stan (Stuart McQuarrie), al escuchar rumores de despidos masivos en la fábrica de Reading, y mientras intenta advertir a los clientes acerca de lo que vendrá: “Podrían despertarse mañana y todos sus trabajos estarán en México”. O “Váyanse de aquí, ya no hay oportunidades, ni trabajo ni esperanzas. Hagan como sus antepasados, levanten sus cosas y márchense”.

Crítico del TLCAN

Stan es muy crítico del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al considerar que en esa región históricamente industrial “llevó a un colapso económico y social”, incrementando la automatización en el sector de la manufactura.

En una de las principales escenas de la obra, Oscar es acusado en el bar de “traidor” por uno de los jóvenes protagonistas, Jason (Patrick Gibson), por haber aceptado un trabajo en la fábrica por menos dinero que otros empleados forzados a cobrar salarios reducidos, quienes como consecuencia perdieron su fuente de empleo. El enfrentamiento, que pone al descubierto la situación de muchos inmigrantes en Estados Unidos que terminan trabajando por sueldos ínfimos y peores condiciones laborales, desencadena una dramática escena de violencia en el bar, con terribles consecuencias para Stan, que pagará muy caro haber tratado de defender a Oscar de la xenofobia imperante en el lugar.

La dramaturga Nottage ha logrado además capturar de forma magistral, no sólo cómo los problemas económicos y la falta de empleo pueden terminar derivando en xenfobia y racismo contra inmigrantes, sino también cómo el trabajo –más allá de ser muy duro o pesado–, le da a la gente dignidad y un propósito en la vida. Como explica otra de las protagonistas, Tracey (Martha Plimpton), cuya familia trabajó durante años en esa fábrica de Reading y que ahora ha quedado desempleada por una galopante desindustrialización y desguace laboral: “¿Sabes lo que significa levantarse de la cama cada día y no tener ningún lugar dónde ir a trabajar?”.

Los principales periódicos ingleses, entre ellos el The Guardian, el Evening Standard y The Stage, le otorgaron cinco estrellas a la obra, además de elogiar con creces la actuación de todo el elenco, destacando el factor social de una producción que aunque ambientada entre 2000 y 2008, da cuenta de forma simple y devastadora, del marco social que llevó a la subida al poder del presente Donald Trump.

Para The Guardian, se trata de un “drama asombroso sobre la vida en el cinturón industrial de Estados Unidos”, que incluye actuaciones “superlativas”. “No puedo recordar ninguna otra obra teatral reciente que nos diga tanto y de forma tan vívida, acerca de la situación actual que atraviesa Estados Unidos”.

Tras el estreno de la obra en el teatro Donmar Warehosue de Covent Garden, en pleno centro de Londres, Viveros y el resto del elenco recibieron una ovación de pie de parte de un público emocionado por la actuación del grupo y por la excelente puesta en escena, a cargo de la directora Lynete Linton y de la diseñadora Frankie Bradshaw.

Orgulloso mexicano

En entrevista con Apro, Viveros habla sobre el momento especial que está viviendo en Londres, sobre sus proyectos a futuro y el gran orgullo que siente de ser mexicano.

“Esta es mi primera obra de teatro profesional. Ya llevo viviendo en Londres siete años y ser parte de un proyecto como éste ha sido un gran honor. Se trata de una pieza teatral increíble, escrita por una dramaturga que entiende a la perfección sectores de la sociedad que están cambiando y que están quedando marginalizados. Ella ha logrado contar historias que tienen que mostrarse”.

Para Viveros, que durante sus años de estudio debió trabajar en bares y restaurantes de Londres antes de conseguir su primer éxito, cuenta que fue durante su adolescencia en Ginebra que concretó su pasión por el teatro y por la actuación, pero también por la música y el rap. Aunque fue en Londres donde logró aprender los secretos del arte escénico, al enrolarse en la prestigiosa escuela Drama Centre London, de donde han salido actores británicos de la talla de Piers Brosnan, Michael Fassbender, Colin Firth y Tom Hardy, entre otros. De allí se graduó en 2016.

“Desde entonces he estado luchando por mi carrera de actor, no ha sido nada fácil. He trabajado en muchos restaurantes y bares, pero gracias a Dios seguí luchando y la perseverancia está sirviendo. Tengo un buen agente ahorita (APM Associates, fundada por Linda French) y están bien las cosas”, comenta Viveros.

Señala que el haber conseguido ser representado por dicha agencia en Londres le permitió obtener un papel en la nueva película de Spiderman, donde trabajó durante 14 semanas filmando en distintas capitales de Europa, y ahora su papel en la obra Sweat.

“Un día estaba en un taxi yendo al aeropuerto para ir a actuar (en Spiderman) a Venecia y Praga, y me llegó la llamada en la que me confirmaban que había sido aceptado para trabajar en Sweat. La verdad es que fue una euforia. Cuando leí el guion, cuando leí el papel de Oscar, me enamoré de la obra porque es una historia muy universal, muy humana. Es algo muy profundo lo que cuenta Lynne Nottage. Yo había audicionado como cualquier persona, asistí a dos audiciones. La directora (Lynette Linton) y la directora de casting (Amy Ball) fueron muy buena gente conmigo. Para el papel de Oscar fue como una ola que me llevó por encima. Hicimos los ensayos con todos los demás y estar en el cuarto con todos esos actores tan increíbles fue fabuloso. Son artistas poderosos. Esa fue la preparación que yo usé para mi papel”, agrega.

Viveros explica cuando leyó sobre la historia de Oscar quiso interpretarla porque describía una vida y una situación con las que podía identificarse.

“Esa historia está contada de una forma muy humana. Si lo que vive Oscar me pasara a mí, no me gustaría para nada. Pero como actor me di cuenta que era algo necesario de narrar. Es por eso que disfruto mucho ese papel”, agrega.

Un Latino en EU y Europa

El actor también dice que como latino criado en Estados Unidos y en Suiza, siempre se sintió extranjero, y puede entender por lo que deben pasar miles de inmigrantes mexicanos en el mundo.

“Yo sé cómo se siente ser extranjero. En Suiza no hablando bien el francés, en Estados Unidos aprendiendo el inglés, y estando aquí en Londres siendo mexicano. También tenemos que hablar sobre lo que está pasando ahorita con los latinos en Estados Unidos y en otras partes del mundo. La voz latina nos da una perspectiva muy poderosa y muy bonita, que es muy importante contar”.

Con respecto al idioma a la hora de actuar, Viveros explica que debido a sus estudios durante años fuera de México, el inglés no es ahora una barrera.

“La verdad es que el inglés lo manejo muy bien. Está en mi sangre porque llegué a los Estados Unidos a los cinco años, y toda mi vida he estudiado en escuelas y me he movido en grupos sociales en inglés. Pero lo que sí sentí es que aquí en la escuela dramática en Londres me costaba un poco conseguir el acento inglés. Tuve que superar algunos prejuicios. Al no ser británico me sentía un poco aislado. Pero disfruto mucho Londres y aquí he aprendido muchísimo, así que le debo mucho a esta ciudad”, expresa.

Sostiene que es importante ser parte “de una cultura de teatro muy antigua, que tiene mucha historia y de donde salieron muchos actores muy grandes. Todo esto me ha servido muchísimo. Aprendí mucho. Vine a Londres para ser actor y la verdad es que cumplí con eso. Estoy muy orgulloso de estar aquí y de poder vivir de lo que amo”.

Con respecto a sus ambiciones, el actor mexicano sostuvo que su objetivo principal es crecer profesionalmente, pero también ayudar a la gente.

“Siendo mexicano y siendo latino entiendo muy bien de donde viene mi gente. Y como artista quiero ayudar al mundo, quiero ayudar a la gente pobre. Todo esto me motiva. Quiero seguir avanzando como profesional y trabajar con grandes directores, y por supuesto seguir trabajando como actor, en teatro, cine, lo que sea. Seguir haciendo música, viajar, poder seguir creciendo con mi trabajo”.

Viveros se refiere al gran momento que está viviendo el cine y la actuación de México en el mundo:

“Es un placer enorme ser parte de esto que está pasando. La primera vez que vi Amores perros fue increíble. Alejandro González Iñárritu es uno de mis directores favoritos, como también Guillermo del Toro, y Pedro Almodóvar. Coincido en que los artistas mexicanos están triunfando mucho. La cultura mexicana, la voz mexicana es una voz muy poderosa, muy profunda. Me ha inspirado siempre, siempre he sentido un amarro muy fuerte con mi cultura latina y mexicana. Es un honor ver todas estas películas y sentirme parte de esta industria. Disfruto y aprendo mucho de todos ellos. Ver estas obras de arte de México es increíble, han superado todas las fronteras. Para mí es un gusto enorme ver como estos directores y actores mexicanos están alcanzado un nivel altísimo. Hacia ya quiero ir yo también”.

 

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