La segunda venida de “El rey” Elvis a México

Elvis Presley posa con una revista de Los Beatles. Foto: Especial Elvis Presley posa con una revista de Los Beatles. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El 8 de enero de 1935 vino al mundo Elvis Aaron Presley. Dos décadas más tarde fue coronado como el Rey del Rock & Roll y muriera en la soledad a los 42 años con un libro religioso en sus manos, sin haber ofrecido jamás ningún concierto por Europa o América Latina.

Pero en la película Fun in Acapulco, Elvis aparece aventándose un clavado en la Quebrada, paseando en bicicleta por calles mexicanas; también canta con mariachi el tema “Guadalajara”.

El nacimiento de Elvis hace 84 años en Tupelo, Mississippi, coincide ahora con la visita anunciada a México de la que fue su única esposa, la modelo y actriz Priscilla Beaulieu Presley (Nueva York, mayo 24 de 1945) para personalmente ofrecernos el espectáculo Elvis Live in Concert, directo desde Graceland (la mansión museo de El rey en Memphis): Elvis en pantalla con la Orquesta Filarmónica Mexiquense en vivo, bajo la batuta de Gabriela Díaz Alatriste.

Este show audiovisual con duración de más de dos horas llegará al Auditorio Telmex de Zapopan, Jalisco, el viernes 25 de enero, y al Auditorio Nacional el domingo 27, tras haber logrado llenar teatros europeos, australianos y japoneses desde 2017, así como de Buenos Aires o Santiago de Chile en 2018, una vez que entre 2015 y 2016 la Royal Philharmonic Orchestra grabó una treintena de viejas canciones interpretadas por Elvis con arreglos sinfónicos para los discos If I Can Dream y The Wonder of You (Sony Music).

Otro más reciente contiene piezas navideñas tipo “Blue Christmas”.

Durante tal acercamiento a públicos sudamericanos, Priscilla enfatizó el interés de la música latina (e italiana vía Mario Lanza en El gran Caruso) que tuvo Elvis, quien supuestamente le confesó: “No entiendo las palabras, pero sí capto los sentimientos y la pasión que expresan”, ejemplificando además el placer de ella por aprender a bailar tango.

Lo cierto es que Elvis sí estuvo a punto de filmar en México la película Fun in Acapulco (con Elsa Cárdenas) hacia marzo de 1963, cuando Priscilla y sus padres habían acordado con los de Elvis que la entonces noviecita y menor de edad viviera en Memphis cerca de su novio El rey del Rock & Roll.

Confirma el biógrafo Peter Guralnick en Careless Love. The Unmaking of Elvis Presley (1999) que un gran opositor a la venida de Elvis y Priscilla a México fue su siempre avaro representante Tom Parker, un emigrante ilegal holandés apodado El Coronel, el cual nunca quiso salir de Estados Unidos por temor a ser deportado y despojado de ‘su chico’, El rey criollo, su mina de oro:

“Elvis se hallaba a la mitad del rodaje de Fun in Acapulco cuando Priscilla llegó. Él se mostraba emocionado por filmar en el extranjero cuando recibió el guion y comenzó a practicar español para la cinta sonora, llevando un capote por su casa que iba a usar para la escena de la corrida de toros. Esa vez habían estado hablando de la posibilidad de hacer la cinta en México, pero El Coronel puso un alto a la charla, alegando que no irían por cuestiones de seguridad y debido a que intuía que había ‘mucho relajo allá abajo’ (en México).”

Guralnick pasa de noche la vil campaña publicitaria que en nuestro país se le fabricó a Elvis para que no filmara en Acapulco, enjaretándole haber declarado “besar a dos (¿o tres?) chicas negras que a una mexicana”, falsamente. Sin embargo, sí grabó con mariachi “Guadalajara” y otras mexican curiosities para Ripley (además de compartir roles fílmicos con Dolores del Río en Flaming Star, 1960, y Katy Jurado en Stay away, Joe, 1968).

Pero leamos lo que dice Peter Guralnick acerca de la venida del Rey a este mundo material, en “Tupelo, arriba de la carretera”, segundo capítulo de Last Train to Memphis. The Rise of Elvis Presley (1994):

Nace una estrella

Vernon Presley nunca fue especialmente bien visto en Tupelo. Era un hombre parco y de escasas ambiciones, e incluso en la apartada alcaldía del East Tupelo, donde vivía con su familia “arriba de la carretera”, un pequeño barrio de casuchas amontonadas en cinco calles en la salida de Old Saltillo Road, era visto como un tipo sin oficio ni beneficio, bien vestido, incluso guapo, aunque no iba a llegar a ningún lado…

Todos estaban de acuerdo en que Gladys Presley era la chispa de aquel matrimonio. Ahí donde Vernon era taciturno al grado de la flojera, ella era voluble, vivaracha, llena de ímpetus… Gladys tuvo un embarazo difícil y debió abandonar su trabajo en Garment Plant. Cuando llegó la hora, la madre de Vernon, Minnie, una partera de nombre Edna Martin, y otra mujer la ayudaron hasta que la partera llamó al doctor William Robert Hunt.

Hacia las cuatro de la madrugada del 8 de enero, entregó un bebé, aún con vida, y luego, 35 minutos más tarde, otro niño. Los gemelos fueron llamados Jesse Garon y Elvis Aron, para que rimaran ambos segundos nombres. Aron (pronunciado con una a larga y énfasis en la primera sílaba) venía del amigo de Vernon, Aaron Kennedy, Elvis era el segundo nombre de pila de Vernon, y Jesse, por supuesto, se debía al padre de Vernon.

El pequeño gemelo muerto fue enterrado en una tumba sin nombre en el Priceville Cementery, debajo de Old Saltillo Road, sin que su recuerdo se esfumara jamás de la memoria de su célebre hermano ni de su familia. Elvis solía decir que de niño iba a ver la tumba de su hermano, y de adulto hacía mención de su gemelo una y otra vez, reforzando la creencia de Gladys acerca de que “cuando un mellizo muere, el otro crece con la fortaleza de los dos”. Poco después de dar a luz, madre e hijo fueron llevados al hospital, y Gladys nunca pudo tener otro bebé. El doctor recibió los 15 dólares por sus servicios.

La vida impersonal

Elvis Live in Concert proyecta las actuaciones de El rey fundamentalmente durante tres etapas: la de hace medio siglo con el llamado “regreso” en el programa televisivo para la cadena NBC Elvis Special 68 (recién publicado en toda su extensión); los ensayos y concierto de Aloha From Hawaii transmitidos al planeta entero vía satélite en enero de 1973, y actuaciones posteriores de shows en Las Vegas, con los arreglos de la orquesta en vivo al frente y un baterista tocando “aislado” para atenuar sonidos.

En el intermedio, Priscilla Presley interactúa con el público y en un fragmento del espectáculo muestra películas caseras de su vida con Elvis en Graceland, los años felices con su hijita Lisa Marie y viajes, además de hacer escuchar “Don’t”, grabada por él a los 21 años de edad, el hit “O Sole Mio” (en inglés “It’s Now or Never”) y “Love Me Tender”, con escenas de aquella cinta juvenil del mancebo Elvis en 1956.

En determinado momento, Priscilla hablará de los himnos evangelistas o del góspel que lo formaron en su niñez, así como su amor por la música negra afroamericana. Hay, pues, bloques de baladas: “Et Maintenant”, “Are You Lonesome Tonight?”, “The Wonder of You”, “I Just Can’t Help Believing”, “You Don’t Have To Say you Love Me”, “Bridge Oven Troubled Water”, “You Gave Me a Mountain”, “In The Ghetto” e “If I Can Dream” y “Memories” (ninguna de Los Beatles, ni “My Way”, tampoco “Somos novios” de Manzanero que registró como “It’s Impossible”), así como la sección emotiva de rocanroles que arrebata rugidos con “Trouble”, “Guitar Nan” y recorre los clásicos “Hound Dog”, “Blue Suede Shoes”, “Burning Love”, “All Shook Up”, “That’s All Right (Mamma)”, “Heartbreak Hotel”, etcétera.

El par de años que fueron de 1964 a 1966 son catalogados por Guralnick como los del “despertar espiritual” de Elvis Presley. Leamos de vuelta la única nueva referencia al gemelo perdido del Rey del Rock & Roll:

“El peluquero Larry Geller resultó tan confiable como su palabra. Llegó al set de los estudios Paramount temprano y puntual, a las ocho de la mañana siguiente, con copias de La vida impersonal. Autobiografía de un yogi, La iniciación del mundo, y Allende los Himalayas. Aquella noche, cuando Larry salió de la casa con una versión del rey Jaime de La Biblia, Elvis ya había devorado todo sobre La vida impersonal, y si el contacto le hubiera llegado antes, ya habría aprendido todo de memoria. Era el libro que había ansiado leer toda su vida, dijo Elvis a Larry…

“Ellos pasaron la noche discutiendo largamente La vida impersonal, hablando acerca de su significado, específicamente en lo relativo al propio Elvis. Una voz interior, le contó a Larry, era aquella voz que Elvis había escuchado desde que tenía cuatro o cinco años de edad; le llegó primero en la forma de su hermano muerto, como una invocación de Jesse, ‘para que cuidara a todas las personas, ponerme en su lugar, ver mi propio punto de vista, amarlas. Era como la voz de mi conciencia.’

“El mensaje del libro, el cual gira en torno a aquello de que: ‘Voy a provocar en vosotros los que busquéis servirme hacer muchas cosas maravillosas a través del rápido despertar de vuestros hermanos… Haré que influyáis y afectéis las vidas de muchos de aquellos con quienes establezcáis contacto, inspirando y conduciéndolos hacia los ideales más grandiosos”, realmente lo dejó sorprendido.

De vuelta se encerraron platicando horas enteras en el baño, donde Larry le lavaba y peinaba el pelo a Elvis; una vez más, el séquito de amigos se impacientó, envidiosos de cómo aquel entretenimiento extraño e inexplicable le estaba robando la atención a su mismísimo jefe Elvis.”

Quizá la pieza góspel que mejor para Elvis Live in Concert fue “Where Could I Go to The Lord?”; pero en su lugar atendemos “How Great Thou Art”, entre dramático cameleo tenor y “American Trilogy”. Según dijo Priscilla en Chile:

“Elvis Presley adoraba las baladas y las canciones que le significaran algo para el corazón y los sentimientos. En una ocasión le pregunté cómo las escogía y me contestó: ‘Porque todos tenemos pérdidas, miedos, tristezas y esas emociones hacen que yo entre en contacto con mi público, pues es gracias a ellos que tengo estas emociones. Es la vida.

“Así que este es el chico que a los 10 años cantó en el colegio ‘Old Shep’, acerca de un niño que acababa de perder a su perrito, eso me lo reveló él… La última canción con la que terminaba sus shows en Las Vegas y que quiero que escuchen silenciosamente es ‘I Can’t Help Falling in Love’, para sus fans de ayer y del mañana, escúchenla porque dice todo lo que Elvis está amando a su gente. Yo volveré con ustedes, gracias, maestro…”

El año pasado, su hija Lise Marie se declaró en bancarrota, luego de haber terminado su conexión con la Dianética o Cienciología, la iglesia que Elvis detestaba y que, según parece, aún sigue atrayendo a Priscilla Presley.

“El sueño de Elvis era grabar con orquesta sinfónica. Cuando propuse a la disquera Sony en Inglaterra y Nueva York grabar de esta forma y realizar giras con filarmónicas de diferentes países, dudaron que Elvis in Concert funcionaría. Pero yo les dije que yo también estaba arriesgándome y ahora, después de llenar teatros en Europa, Japón y Australia, les pregunto a los de Sony lo que piensan de este gran éxito de Elvis. Simplemente él no pudo hacerlo por morir demasiado joven”, dijo Priscilla en Argentina.

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