Tlaxcala, cruce de caminos para la cultura

La descentralización cultural no se restringe al cambio de sede de la Secretaría de Cultura a Tlaxcala, si bien para Carlos Villaseñor, especialista en políticas culturales, es un sitio estratégico idóneo. Lo importante, dice, es que lleva implícito un cambio de mentalidad, inmerso en el programa “El poder de la cultura”: Se trata de abrir y fortalecer espacios de diálogo que permitan “que la política de Estado de la que hemos hablado tantos años ya no se implemente solamente por la federación, sino por los tres ámbitos de gobierno”.

Desde su campaña electoral, el ahora presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a saldar un añejo pendiente de la cultura: la descentralización.

Y apostó por el traslado de la sede de la Secretaría de Cultura (SC) a Tlaxcala, lo cual –además de estar causando protestas e incertidumbre entre los trabajadores– plantea varias dudas en el sentido de si esa entidad es el lugar idóneo, si la sola reubicación generará un cambio o hay el riesgo de que se convierta en un mero acto simbólico sin impacto en los programas y líneas de trabajo.

En entrevista con , el analista Carlos Villaseñor Anaya, exsecretario técnico de la Comisión de Cultura de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), exdirector del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura y experto en gobernanza y políticas culturales, ofrece sus puntos de vista al respecto.

–De acuerdo con su experiencia en Tlaxcala, ¿hay ahí el ambiente cultural propicio para recibir a la SC?

–Me parece bien en principio, aunque sí implica dificultades en términos de que Tlaxcala es un estado pequeño. La capital ronda sobre los 80 mil habitantes. Obviamente un movimiento importante de gente debe estar planeado para prever habitación, servicios, etcétera. Veo esta posibilidad como muy positiva porque Tlaxcala desde hace siglos ha sido cruce de caminos tanto de la venida del Golfo de México hacia el altiplano, como de Norte a Sur. Cacaxtla es testimonio, ahí está el rojo teotihuacano y el azul maya. Hay una capacidad de diálogo con la multiculturalidad importante, en ese sentido la población de Tlaxcala me parece que recibe con mucha apertura el traslado de la secretaría.

“Por otra parte, por su ubicación geográfica, y si se conjunta con el también anunciado cambio de la Secretaría de Educación Pública (SEP) a Puebla, se genera en potencia un eje de desarrollo sumamente interesante.”

En su opinión el aeropuerto de Huejotzingo, ubicado entre Tlaxcala y Puebla, permitirá al personal de la SC conectarse rápidamente con ciudades como Guadalajara, Monterrey e incluso la Ciudad de México. Quedan cerca también los estados de Veracruz, Hidalgo y Oaxaca.

“Si se maneja con cuidado, si se dan los apoyos necesarios, es una buena apuesta para generar un eje de desarrollo entre la SEP y Cultura en esta región.”

Se le pregunta al especialista qué riesgo hay de que al final sea un traslado simbólico y no se aproveche el punto estratégico que, en su opinión, representa Tlaxcala. Para él, el riesgo es tan latente como la voluntad de traslado traducido en las asignaciones presupuestales. A la oficina de la SC se le asignó en el Proyecto de Presupuesto para 2019 un monto de 4 703 millones de pesos, que representa un incremento del 23.59% respecto del año 2018.

De ahí tendrá que contemplarse cualquier adecuación para el conjunto cultural de Los Pinos y el traslado a Tlaxcala. Considera Villaseñor afortunado que el gobierno de esa entidad pusiera a disposición de la SC un edificio del centro de la ciudad recién remodelado “que permite un traslado inicial muy decoroso, pero es necesario un presupuesto tanto para el cambio de la secretaría como para apoyar a Tlaxcala en la dotación de la infraestructura necesaria”. Explica:

“No se va a trasladar toda la secretaría por una lógica sencilla, gran parte del personal de la secretaría ya está desconcentrado, está en centros específicos, es decir no se van a trasladar el Museo de Carranza, el de Arte Moderno, el Tamayo, se trasladará la gente de las oficinas, pero no obstante sí es necesario apoyar a Tlaxcala con los recursos que permitan dotar la infraestructura que permita recibir a un importante volumen de gente”.

Aunque se habla ya de movimientos en lo que será la sede de Cultura, hay también incertidumbre laboral en muchos trabajadores, a quienes no se ha notificado cuál será su situación: si deben obligadamente trasladarse o tendrán que renunciar en caso de no querer hacerlo. 

–Si se traslada la cabeza del sector y otras dependencias deben quedarse, ¿no resultará más complicado y costoso el traslado para determinadas actividades, por ejemplo la inauguración de una exposición en Bellas Artes, aunque se afirme que esas formalidades se acaban?

–El riesgo es latente, pero confiamos en que el énfasis del programa que se ha titulado “El poder de la cultura”, lejos de inauguraciones y departir con las grandes personalidades de las Bellas Artes, se enfoque en estar muchísimo más en contacto con la diversidad, en atender las necesidades de base y que haya un cambio de mentalidad donde no se requiera de la presencia del funcionario como ese gran ayudador de los eventos, sino que tengan importancia por sí mismos.

–En su experiencia en la Conago, ¿cuáles diría que son las necesidades reales de descentralización que deban resolverse urgentemente, más allá del cambio de sede?

–La Ley General de Cultura y Derechos Cultuales ha tenido un gran avance porque establece que la política cultural nacional, la política de Estado de la que hemos hablado tantos años, ya no se implementa solamente por la federación sino por los tres ámbitos de gobierno. La prioridad ahorita es abrir y fortalecer espacios de diálogo que permitan acordar las formas, mecanismos y recursos para que los tres ámbitos de gobierno desarrollen esta política cultural nacional.

“Y el reto más inmediato es que las obligaciones que les corresponden ejercer a los tres ámbitos de gobierno sean adecuadamente respaldadas por transferencias en el ramo 33 a estados y municipios de gobierno, para que tengan las responsabilidades concurrentes en materia de desarrollo cultural.”

–¿Cuál será el papel de la cultura en la nueva forma de trabajo propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador con los estados?

–La Ley General de Cultura establece en primerísimo lugar la Reunión Nacional de Cultura, que es el mecanismo idóneo de interlocución entre dos ámbitos de gobierno para diseñar, implementar y evaluar políticas culturales.

–¿La SC no operará como coordinador supremo?

–No debe operar como determinante, sino como uno de los tres ámbitos que si bien diseña la política cultural nacional, la ley establece que se implementa por la concurrencia de los tres ámbitos. Debemos aprender a desarrollar esas nuevas formas de relación, donde a cada cual le toca su parte.

Menciona como ejemplo el tema del patrimonio cultural inmaterial, que compete tanto al gobierno federal, por su relación con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), pero la legislación interna corresponde a los estados, por lo cual “debe haber acuerdos y procesos de implementación conjunta, es lo que tenemos que aprender en esta etapa inédita.

“No es sólo por el arribo de un nuevo gobierno, sino porque hay una Secretaría de Cultura que está iniciando un sexenio con una nueva ley y con la obligación de desarrollar un programa nacional de cultura y derechos culturales. Esto es lo inédito de la cultura, no es un cambio de gobierno, o un cambio generacional; a diferencia de otros ámbitos de gobierno, aquí concluye la etapa encabezada por Rafael Tovar, aunque Alejandra Fraustro (titular de la SC) haya trabajado con él, el repertorio es nuevo, una nueva secretaría, una nueva ley, nuevo presupuesto, nuevo programa de cultura, va más allá de un simple cambio de gobierno.

–Ellos dicen que no sólo es un cambio de gobierno, sino de régimen político. 

–En el caso de la cultura es muy claro, hay un cambio de concepción, estamos pasando de una tradición de cien años de una visión vasconcelista de la cultura a una visión mucho más horizontal y, al menos en el discurso, hasta este momento mucho más valoradora de la diversidad creativa de México.

–La emergencia de los sismos de septiembre de 2017 también ha obligado a la concurrencia de los tres niveles de gobierno en el patrimonio material.

–Desde luego, pero ahí sí hay muchas reticencias para trabajar en conjunto porque es una facultad relativa a monumentos históricos, arqueológicos y artísticos que la Constitución atribuye específicamente a la federación… Y en muchos sentidos ha tenido que hacerse de la vista gorda ante la dificultad de contar con todos los recursos.”

El especialista concluye recordando que “si algo nos ha salvado de las crisis y nos ha sacado adelante ha sido la cultura de México. Ahora que se presentó el plan de reconstrucción se hizo hincapié en que lo que nos ha ayudado a salir de tormentas, ciclones, temblores, incendios ha sido la cultura”.   

Este reportaje se publicó el 6 de enero de 2019 en la edición 2201 de la revista Proceso.

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