Aliado de Daniel Ortega renuncia a la Corte Suprema por represión en Nicaragua

MANAGUA (apro).– Rafael Solís Cerda, magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua y operador político de Daniel Ortega en el Poder Judicial, renunció sorpresivamente a su cargo y a la militancia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), en protesta por los atropellos cometidos por el régimen contra la población tras del levantamiento cívico de abril del 2018.

Solís, uno de los artífices intelectuales de la reelección de Ortega en 2011 pese a la prohibición de la Constitución, aseguró en una carta pública que en tres diferentes ocasiones a lo largo de estos nueve meses pensó en enviarles su renuncia a Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, pero siempre se aferró a la posibilidad de que se corrigieron los errores y se encontrara una salida política y pacífica en el seno del Diálogo Nacional, pero este fracasó por intransigencia del gobierno en junio pasado.

“Sin embargo, finalizó el año 2018 y nada de eso ocurrió; más bien todo lo contrario: el gobierno fue endureciendo sus posiciones hasta llevarnos a un aislamiento internacional casi total y no veo sinceramente la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero y nuevo diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país”, señala el exmagistrado en su carta.

Solís desenmascaró en su carta pública la retórica del régimen de Ortega de ser víctimas de un golpe de Estado, tal como lo ha expresado sin mayor eco ni apoyo el canciller Denis Moncada en el seno del Congreso Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA).

“Si se hubiese tratado de un golpe de Estado fallido o una agresión externa en estos meses del 2018 y no se hubiera matado tanta gente, yo estaría con ustedes y continuaría en la Corte y en el Frente, pero no hubo tal golpe de Estado, ni agresión externa, sino un uso irracional de la fuerza y ustedes se empeñan en continuar haciendo mal las cosas hasta llevar al país a una guerra civil, de la cual yo no quiero ser partícipe, mucho menos al lado de ustedes”.

Solís, excombatiente de la guerrilla sandinista contra la dictadura de Anastasio Somoza, destacó en los combates que los guerrilleros libraron en el año 1979 en los barrios orientales de Managua. Posteriormente, en la famosa maniobra político-militar del Repliegue hacia Masaya, ciudad ubicada a unos 26 kilómetros de la capital.

Durante la revolución sandinista, Solís ocupó cargos importantes en el Consejo de Estado y posteriormente en la Asamblea Nacional, donde siempre fungió en la Junta Directiva. Tras la derrota de Daniel Ortega en los comicios de 1990, Solís siguió militando en el FSLN y fungiendo como operador y asesor político de Ortega. Luego ocupó cargos importantes en la Corte Suprema de Justicia.

“Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua, pero me queda claro que ustedes (Ortega y Murillo) van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados, también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder 40 años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia”, apuntó.

En su opinión, la OEA terminará expulsando a Nicaragua tarde o temprano, consiguiendo Luis Almagro los 24 votos y Estados Unidos van a continuar con su política de aplicar sanciones al país hasta ahogarlo económicamente. En ese contexto, insistió que la vía armada cobrará fuerza y el régimen de Ortega se aferrará al poder y “de ahí no van a salir, si no es por la fuerza, pero todo mundo está claro que es muy difícil llegar a las elecciones del 2021”.

“Yo ya viví esto hace tantos años en que luché contra una dictadura y jamás creí que se iba a volver a repetir la historia, por culpa de quienes también lucharon en contra de esa misma dictadura, pero ahora estoy clarísimo que la solución va en esa dirección y no deseo participar por conciencia y por principios al lado de un gobierno que ya no tiene la razón ni el derecho, ni el respaldo mayoritario del pueblo y que se apoya únicamente en el uso de la fuerza para mantenerse en el poder”, agregó Solís.

Reelecto al cargo de magistrado de la Corte Suprema de Justicia en 2014 por un periodo de cuatro años, Solís sin lugar a dudas sería nuevamente reelecto con los votos de la mayoría de la bancada legislativa sandinista en abril del 2019, sin embargo, refiere en la carta que no está interesado y renuncia a esa posibilidad.

Lamenta que centenares de nicaragüenses, la mayoría jóvenes, estén siendo sometidos a juicios en su gran mayoría políticos, juzgándolos con una serie de acusaciones que calificó de “absurdas” sobre delitos que nunca cometieron, arrastrando al Poder Judicial en su conjunto y a los jueces, que “no tenían más alternativas que obedecer a las órdenes emanadas de El Carmen y de la Fiscalía, o de lo contrario ser sustituidos de sus cargos”.

Valoró que los magistrados de los Tribunales de Apelación o de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia podrían revertir esas sentencias, sin embargo, señaló que lo ve sumamente difícil “por el Estado de Terror impuesto”.

“Siempre creí que la sensatez y la cordura se podía imponer en ustedes y proceder a una negociación política que permitiera el adelanto de las elecciones y algunos de los otros puntos planteados por la oposición, pero la realidad ha demostrado todo lo contrario y verdaderamente un Estado de terror con el uso excesivo de fuerzas parapoliciales o aun de la policía misma con armas de guerra, han sembrado el miedo en nuestro país y ya no existe derecho alguno que se respete, con las consecuencias inevitables de la instalación y la consolidación al menos de una dictadura con caracteres de monarquía absoluta de dos reyes, que ha hecho desaparecer todos los poderes del Estado, dejando al mismo Poder Judicial al que yo pertenezco reducido a su más mínima expresión”, concluyó Solís.

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