“El Príncipe Encantador”, un divertido cliché

MONTERREY, N.L. (apro).- El Príncipe Encantador (Charming, 2018) es un chiste largo, plagado de clichés sobre las complicaciones que pueden enfrentar los galancetes de los cuentos de hadas, si es que su historia fuera reescrita.

Dentro de la predecible parábola que se presenta en el universo ilimitado de la animación, la transformación que el protagonista sufrirá, junto con el anticipadísimo destino de su inesperada enamorada, funciona como humor alternativo, con buenos momentos de acción y algunos añadidos frescos a las ya conocidas fábulas inmortales.

Felipe es el valiente joven que rompe el maleficio de todas las doncellas. No es ningún misterio que, en todas las creaciones de la animación, el mismo héroe se repite hasta el infinito, y aunque tiene algunas variaciones en su fenotipo, no deja de ser el mismo. El estándar, claro, lo estableció Disney y así se ha mantenido por siempre.

Aunque las historias principescas que se llevan a la pantalla son adaptaciones muy libres y emancipadas de las creaciones literarias, mantienen los estereotipos, que en esta parodia son explotados hasta niveles delirantes.

El joven Felipe goza de una bendición que parece una condena: es tan, pero tan encantador, que todas las mujeres del reino se enamoran de él. Comprometidas o solteras, se sienten irresistiblemente atraídas por sus encantos, lo que le genera permanentes conflictos con todos los varones.

Sin embargo, él ha entregado su corazón a la Bella Durmiente, Blanca Nieves y Cenicienta. El director y escritor Ross Venokur crea unos personajes femeninos francamente detestables. Aunque la historia es de época, estas chicas son muy modernas, pequeñas y tontas, divas adolescentes que, fuera de su estilizada figura, no aportan nada con su personalidad. Son como chavitas californianas adineradas que sienten que el mundo no las merece.

El mismo príncipe encantador es también bobo y no tiene mayores ambiciones, más que exhibir su sonrisa letal con la dentadura perfecta. Hasta que el destino lo enfrenta a un reto que lo probará como hombre y le ayudará a elegir a quien será el verdadero amor de su vida.

No es de extrañar que la película sea promocionada como una creación del productor de Shrek. Se ve claramente que hay una influencia de las aventuras del humor ácido y amargado del adorable monstruo verde, que es visitado en su pantano por todas las creaturas de la fábula, que en estas satirizaciones adquieren personalidades bastante torcidas.

La animación aquí es modesta. Técnicamente, la película no podría competir con los grandes estudios. Vanguard Animation, como estudio, ha hecho trabajos de bajos vuelos, como ‘Valiant’, ‘Space chimps: Misión Espacial’ y ‘Colorín Colorado’. Sin embargo, las limitaciones se compensan con una historia irreverente, fluida y muy breve, que aportará un momento de buen humor, rápidamente olvidable.

Los números musicales son notables, con excelentes melodías, interpretadas en medio de juegos de imágenes cautivadoras.

En inglés, el casting es respetable, con voces de Demi Lovato, Wilmer Valderrama, Avril Lavigne, John Cleese y Nia Vardalos.

El Príncipe Encantador es buen entretenimiento familiar, con apuntes irónicos que solamente entenderá el público de mayor edad.

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