Campesinos piden a AMLO cancele la termoeléctrica en Huexca

AYALA, Mor. (proceso.com.mx).- Aquí, en la llamada “Tierra del Jefe”, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se comprometió a regresar en un mes para “dar opciones” a los campesinos que le demandaron la cancelación inmediata de la termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que fue construida en Huexca, en el municipio de Yecapixtla.

El mandatario federal debió, con muy poca información, enfrentar la demanda que le hiciera, unos minutos antes de hacer uso de la palabra, Jorge Zapata, nieto del Libertador del Sur. “Este es un gobierno del pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Por eso les pido que me den un mes, necesito analizar el asunto”, dijo de entrada ante la decepción de cientos de personas que acudieron al evento.

Y es que este sábado, López Obrador acudió a este municipio, donde se encuentran las comunidades de Anenecuilco y Chinameca, lugar donde nació y fue asesinado el General Emiliano Zapata Salazar, que el próximo 10 de abril cumplirá 100 años de haber sido masacrado por las tropas federales al mando del traidor Jesús Guajardo.

Previo a que hiciera uso de la palabra, Jorge Zapata, nieto del General y quien el viernes pasado regalara en Palacio de Gobierno un sombrero como el que utilizaba tradicionalmente su abuelo, afirmó que el no traicionará a su pueblo ni menos aún, manchará su apellido:

“Muchos me cuestionaban: ‘¿por qué no aprovechaste y le pediste al Presidente que cancele la termoeléctrica?’ No lo hice porque lo dejé para hoy”, sostuvo al micrófono.

Frente a unos tres mil campesinos, amas de casa y ciudadanos en general, el nieto del General se dirigió a López Obrador y soltó: “Señor Presidente, quiero pedirle a nombre de mis compañeros, que cancele la termoeléctrica, porque es un proyecto que hicieron los gobiernos corruptos de Calderón y Peña Nieto. Por eso, por las afectaciones que nos produce, quiero pedirle señor Presidente que cancela ahorita esa termoeléctrica”.

De inmediato el mandatario pidió información al gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo, a su jefe de oficina, José Manuel Sanz Rivera y al secretario de Gobierno Pablo Ojeda. Mientras el coordinador de Memoria Histórica Eduardo Villegas, hacia uso de la palabra, el presidente se hacía de datos para responder a la demanda.

Luego tomó el micrófono. Ahí retomó el asunto: “Les acabo de decir que el presupuesto es del pueblo y esa termoeléctrica no es de la iniciativa privada, es de la Comisión Federal de Electricidad, la que no se va a privatizar ya, por eso les propongo opciones. Denme un mes para responder. Voy a analizar bien el tema y luego les daré opciones”.

Aseguró que no puede tomar una decisión irresponsable, “demagógica, tengo que analizar bien todas las cosas. Y es que la inversión ya está hecha, ya está ahí, así que debemos ver qué hacemos. Les quiero presentar opciones, miren, les voy a decir, para que se den una idea, por si lo mejor fuera que siguiera funcionando. Estoy pensando en voz alta: que los habitantes de Ayala y de todo Morelos, paguen la mitad de la tarifa eléctrica”.

La respuesta fue de decepción. Los campesinos no sólo estaban molestos porque el Presidente abrió la puerta a continuar los trabajos en la termoeléctrica, también porque López Obrador demostró que no tenía información clara del problema. La instalación en disputa está en Huexca, en el municipio de Yecapixtla, y no sólo afecta a esa comunidad, sino a todos los campesinos del sur de los municipios de Cuautla, Ayala, Tlaltizapán, Tlaquiltenango, entre otros.

No sólo es el funcionamiento de la termoeléctrica, sino la necesidad de agua para enfriar las turbinas. Ese líquido se quiere tomar de la planta tratadora de agua de Cuautla, la que actualmente se vierte en el río Cuautla, del cual se alimentan cientos de hectáreas de cultivo de riego. Si esa agua se destina a la termoeléctrica, miles de campesinos se quedarían sin cosechas.

Cuando López Obrador notó el descontento puso su resto sobre la mesa: “Es más, me comprometo con ustedes a que en un mes estaré de regreso aquí en Ayala y frente a ustedes, frente al pueblo, vamos a presentar las opciones y si no les gusta ninguna, si ustedes consideran que no debe funcionar la termoeléctrica, pues ni hablar”.

Así que el compromiso del presidente fue regresar en un mes y frente a una asamblea campesina se decida si un proyecto que costó más de 20 mil millones de pesos, se deja sin funcionar o no. La termoeléctrica ha provocado incluso presos políticos, denuncias por tortura, represiones, así como división en las comunidades de Huexca, Ayala, Cuautla y otros municipios cercanos.

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