En Miguel Alemán, cuna de los Zetas, suman ya 30 los muertos por el enfrentamiento del 7 de enero

MIGUEL ALEMÁN, Tamps. (apro).- La tarde del pasado lunes 7 de enero el mal clima azotaba la región conocida como la Frontera Chica. Al entrar la noche, comenzaron a escucharse en todo el pueblo los pavorosos estruendos de los fusiles de asalto y explosiones que sólo los más despistados podrían confundir con truenos y relámpagos producidos por tormentas.

Para los entrenados oídos de los habitantes de Miguel Alemán quedaba claro que estaba ocurriendo una más de la cotidianas balaceras, por el rumbo de Los Guerra.

Los estruendos se escuchaban rítmicamente a lo lejos por la brecha que conduce a una zona conocida como “Las Quemadas”, donde desde tiempo atrás se localizan varias camionetas incendiadas, ubicada en unos 12 kilómetros al sur de la ciudad fronteriza en la que viven alrededor de unas 120 mil personas.

La brecha inicia en el kilómetro 95 de la carretera La Ribereña, a las afueras de Miguel Alemán, a pocos metros de donde se instala un retén militar, y que conduce a un llano con varios ranchos. El más grande: Refugio Hinojosa.

Retén militar: Foto: Juan Alberto Cedillo

Retén militar: Foto: Juan Alberto Cedillo

Los testimonios recogidos por Proceso entre los habitantes de Miguel Alemán precisaron que tres unidades del Ejército Mexicano, encabezados por un vehículo blindado conocido como “Gato del Desierto”, se movilizaron de calles del centro rumbo hacia Los Guerra.

No obstante, pocas cuadras antes de llegar a la carretera La Ribereña se estacionaron sobre la avenida Hidalgo, frente a una tienda Oxxo. Ahí permanecieron mientras los estruendos continuaron por más de dos horas.

Dos días después, la mujer de un trabajador del rancho Refugio Hinojosa reportó ante las autoridades a su esposo como desaparecido. Indicó que vecinos vieron un cuerpo con ropas que vestía su marido por el rumbo de “Las Quemadas”.

Para la tarde del miércoles, efectivos del Ejército se trasladaron por la brecha rumbo al rancho Refugio Hinojosa y en un paraje localizaron 21 cuerpos. Posteriormente sumaron cuatro más y la última cifra era de 30 cadáveres, la mayoría incinerados, y se buscan más.

Las primeras versiones que circularon en las redes sociales de los ciudadanos de Miguel Alemán decían que los muertos en la brecha fueron “ejecuciones extrajudiciales de militares”, pero que lo hicieron pasar como víctimas de un enfrentamiento.

Para la mañana del día jueves, Luis Alberto Rodríguez, vocero oficial del Grupo de Coordinación Tamaulipas, confirmó que se trató de un enfrentamiento entre dos grupos rivales que se disputan la región.

La zona de “Las Quemadas” forma parte de la frontera del territorio que controla el Cártel del Noreste (CDN antes Zetas), banda que continuamente incursiona al feudo de sus rivales, el Cártel del Golfo (CDG), para calentar su plaza.

1997, llegada de Zetas

Desde tiempos de Gilberto García Mena El June, los municipios de la Frontera Chica son utilizados para el tráfico de narcóticos, por los estrechos y sinuosos caudales del Río Bravo.

Documentos solicitados a través de la Ley de Transparencia y Acceso a Información Pública y testimonios recogidos por Proceso en juicios celebrados en las cortes de Texas precisan que en los albores del año 1997 arribaron a Tamaulipas un grupo de subtenientes y cabos de Infantería del Ejército Mexicano extremadamente capacitados, seleccionados para participar en el primer experimento con el  cual militares se integraron como civiles a la Policía Judicial Federal, para combatir a los narcos con jóvenes “incorruptibles”.

Arribaron tres grupos a los que se les asignó una clave de identificación militar que consistió en las últimas tres letras del abecedario: X, Y y Z, seguida de un número para cada efectivo.

Con esa medida se pretendía contrarrestar la corrupción de los agentes antinarcóticos de la Procuraduría General de la República.

El proyecto de introducir militares al combate del trasiego de narcóticos fue impulsado por el gobierno de Estados Unidos. Formaba parte de los acuerdos que realizaron con el gobierno mexicano desde los tiempos de la “Operación Intercepción”, medida decretada por el presidente Richard Nixon a finales de los años sesenta.

Los militares vestidos de civiles fueron  enviados primero a la ciudad de Reynosa. De ahí se desplegaron a Miguel Alemán, municipio de la zona fronteriza tamaulipeca. Estuvieron bajo el mando del general brigadier Ricardo Martínez Perea y del capitán Pedro Maya.

Entre los tres grupos sobresalió el que tuvo asignada la letra Zeta, el cual estuvo encabezado por el cabo de infantería Arturo Guzmán Decena, Z1. Destacaron también el subteniente Alejandro Lucio Morales Betancourt,  Z-2, y el cabo Heriberto Lazcano, Z3, quien posteriormente cambió a Z14 porque le gustaba ese número.

Bastaron pocos meses de estar fuera de la férrea disciplina de los cuarteles para que los  “incorruptibles” militares fueran reclutados por El June como sus escoltas personales.

Militares como Enrique Rejón Aguilar Mamito y Jaime González Durán El Hummer, entre otros, se sumaron meses después hasta formar un grupo de 14 Zetas, que se desempeñaban como escoltas de capos.

Cuando capturan a García Mena en mayo de  2001, los Zetas se integran al CDG en Matamoros, encabezado por Osiel Cárdenas Guillén.

El modelo que edificaron los desertores del Ejército Mexicano en el CDG fue la paramilitarización del cártel, sumando ejércitos de sicarios con integrantes de pandillas urbanas; introdujeron armamento pesado, granadas, vehículos blindados así como ejecuciones al estilo de los Kaibiles. Ampliaron sus negocios más allá del narcotráfico con el robo de combustible a gran escala y utilizaron métodos para someter y ganarse aliados entre los militares, así como amenazas a gobiernos estatales y municipales para tenerlos  como “aliados”.

Para el 2010 se separaron del CDG e iniciaron una narcoguerra contra cárteles rivales que ha dejado miles de muertos y desaparecidos y que se mantiene hasta la fecha.

El fracaso del experimento de la Secretaría de la Defensa Nacional sacó a la luz el rostro de la barbarie. Lo que nunca imaginaron los mandos de Sedena fue que su proyecto fallido con los Zetas sumergiera a México en una inédita edad oscura.

Al menos 30 víctimas

Los testimonios recolectados destacaron que la tarde del lunes 7 de enero la frecuencia de radio de los halcones y “guardias” del CDG reportaron una nueva incursión de hombres armados del Cártel del Noreste por la brecha del rancho Refugio Hinojosa.

Posteriormente de los reportes se movilizaron varios vehículos del CDG para enfrentar a sus rivales.

Lo que desconocían es que los pistoleros del CDN les habían preparado una emboscada con un buen número de camionetas que formaron un “embudo” que condujo a los vehículos de los rivales a un punto donde los acribillaron.

La refriega duró al menos dos horas y media. En la batalla se utilizaron artefactos explosivos y metralletas Barret calibre 50 para perforar el blindaje, así como fusiles de asalto.

Los testimonios refieren que el bando del CDG utilizó al menos 40 vehículos para trasladar a su ejército que combatió a sus rivales, los cuales se desplazaron a la zona en al menos 10 camionetas y autos.

Hasta el momento se contabilizan 30 víctimas, pero es muy probable que haya más debido a que tradicionalmente los “ejércitos” de pistoleros recogen a sus heridos.

Siendo aproximadamente las 15:40 horas del 9 enero de 2019, personal militar, a petición del Ministerio Público del Fuero Común de Ciudad Mier., Tamaulipas, se desplazó a las inmediaciones de la comunidad Refugio Hinojosa ya que se “encontraban cuerpos calcinados y vehículos”, precisó el parte oficial de la Octava Zona Militar.

Los militares estaban acompañados de personal de Servicios Periciales y personal de Policía Investigadora.

“Al arribar al sitio procedieron al acordonamiento del área con el fin de realizar el procesamiento del lugar, estableciendo personal militar la seguridad periférica”, agrega el parte.

En el área localizaron primero  17 cuerpos sin vida, calcinados, y tres más sin calcinar, así como cuatro vehículos tipo pick up, y uno tipo sedán incinerados. Además, una camioneta modelo Ford de color blanco, cuyas placas tienen reporte de robo en Texas, la cual fue blindada en México. Al vehículo también le colocaron rótulos de la Marina.

Posteriormente la cifra de víctimas aumentó a 25 y horas después continuaron encontrando cadáveres por la zona hasta llegar a 30, entre ellos una víctima inocente: el esposo que fue reportado por su mujer.

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