Gasolin’ y “El rey danés” Kim Larsen (1945-2018)

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una de la experiencia positiva que nos ha brindado a los mexicanos la cuarta transformación durante este primer mes del año 2019, es el darnos cuenta de que debemos cuidar los recursos naturales que aún poseemos todos, específicamente los hidrocarburos.

Una tierra como la gélida Dinamarca, que no posee petróleo -a diferencia del generoso suelo de México, abundante en productos como la gasolina-, no obstante está considerada una nación rica por el óptimo nivel de vida para sus habitantes, quienes utilizan energías alternativas como la eólica y cuyos niños o ancianos emplean las bicicletas como medio principal de transporte ecológico.

Lo anterior trae a cuento una historia de aventuras del rock en oposición que compartiremos aquí (con todo y música), en torno al conjunto dinamarqués llamado Gasolin’, fundado en los años setenta por quien se le llamó la respuesta a Mick Jagger de los Stones, o el equivalente a Alex Lora en México.

Se trata del Rey del rock danés Kim Larsen, fallecido a los 72 años de edad en Odense (la isla de Hans Christian Andersen), el pasado 30 de septiembre de 2018 y cuya muerte fue lamentada por la banda irlandesa U2 en su gira por Dinamarca.

Compositor singular, cantante de ternuras y coraje vocal, el guitarrista Kim Melius Flyvholm Larsen nació en Copenhague el 23 de octubre de 1945; a los 24 años de edad formó Gasolin’ con el guitarrista Franz Beckerlee, el bajista y tecladista Wili Jønsson, y los bateristas Bjørn Uglebjerg y Søren Berlev, banda sin igual que en una década grabara ocho discos LP de rock duro y baladas con lírica escrita en lengua danesa.

En 1980 Kim Larsen rompió definitivamente con Gasolin’; sin embargo, durante esos diez años incursionó en tres discos solistas: Værsgaa (“¡Provecho!”); Kim Larsen og Yankee drengene y 231045-0637 (su número “secreto” de seguridad social) mostrando una increíble versatilidad de estilos pasando por el folk o el cabaret, y siempre llenando presentaciones gracias a su enorme carisma y calidad interpretativa.

Larsen incluso participó en el Festival Eurovisión 1979, quedando en tercer lugar con la aparentemente fresada naïve Ud I Det Blå (“Caído del cielo”).

Pero también era capaz de sentimentalismos y otros extremos, como en la rola “Joanna”, alegoría que versa sobre dejarse ir a un sitio de una Madame cerca del muelle para tener sexo por primera vez con prostitutas. La pieza es cantada en el LP original por un adolescente de nombre Søren Bernbom.

Para quienes llegamos verlo alguna vez en sus conciertos, nos llamaba la atención el hecho de que invariablemente saliera a escena fumando. Veamos lo que dicen en internet al respecto sobre “el cantor de protesta”:

Larsen a menudo manifestó su oposición a la sociedad establecida y abogaba por los derechos de las personas a disentir. El álbum y la película Midt om Natten (“A media noche”) trata estos temas, y de hecho puede compararse la acción de la película al movimiento de Christiania, en Copenhague, espacio tomado en los sesentas por los jóvenes a los militares y convertido en zona de libertad para consumir droga y crear comunas.

Kim Larsen era un fumador empedernido y estuvo en contra de las leyes danesas que prohibían fumar en lugares públicos. Hacia agosto de 2008 pagó por una campaña de anuncios donde se leía el texto: “¡Felicidades por la ley de espacios libre de tabaco! La salud os hará libres”. La segunda frase era una alusión al lema nazi Arbeit macht frei, “el trabajo os hará libres”.

Creía que restricciones así no son para proteger a los fumadores, sino a los no fumadores. En vez de castigar al gobierno por vender cigarros que les producen a Hacienda ganancias económicas millonarias por concepto de impuestos al tabaco, ese dinero que el Estado obtiene legalmente cuando vende venenos que matan a los ciudadanos no se acompaña de inversiones en salud, investigación, ni tampoco se refleja en bajas al alto precios de las medicinas.

Por ello el arte de Kim Larsen en su necesidad de abrir los ojos hacia la libertad humana, va más allá de una simple protesta facilona en un país que aparentemente todo lo tiene.

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