Serán cuatro proveedores de pipas; Navistar, el de mayor volumen

Terminal de almacenamiento y despacho (TAD) Barranca del Muerto, en la CDMX. Foto: Alejandro Saldívar Terminal de almacenamiento y despacho (TAD) Barranca del Muerto, en la CDMX. Foto: Alejandro Saldívar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Cuatro empresas venderán al gobierno federal 571 pipas para integrar el parque vehicular que será operado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), para garantizar el abasto de combustible en caso de que salga de operación un ducto.

Se trata de Navistar México, a la que se comprarán 410 vehículos, por un monto total de 53 millones 107 mil dólares, además de Trayfler, que proveerá 30 unidades por 4 millones 541 mil dólares, así como Fruehauf, con 50 automotores y remolques a un costo de 11 millones 742 mil dólares, y la empresa Detroit Diesel Alisson/Daimler, que venderá 81 autotanques por 25 millones 226 mil dólares.

En total, la operación implica 85.3 millones de dólares, sin incluir otras 200 unidades restantes.

Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador insistió en que la compra fue pactada en Estados Unidos, el principal proveedor, Navistar México, es una razón social que opera dentro del país como principal proveedora de International, firma especializada en la fabricación y venta de chasises para autobuses, camiones y camiones a diésel, con presencia en México desde 1926.

El pasado jueves 17, los titulares de las secretarías de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; Economía, Graciela Márquez, y Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, así como la oficial mayor de Pemex, Raquel Buenrostro, acompañados por técnicos de la Sedena y de Petróleos Mexicanos (Pemex), viajaron a Estados Unidos, donde permanecen hasta ahora, con el fin de concretar la adquisición de las pipas que se integrarán al llamado Plan DN III para atender emergencias por desabasto de combustibles.

La compra de 571 autotanques fue anunciada este lunes por el Ejecutivo federal, como parte de un plan que contempla hasta 707 vehículos por adjudicación directa, es decir, sin someter a licitación la compra.

Para concretar la firma de los contratos, López Obrador presentó una gráfica en la que mostró cuatro memorándums de entendimiento, pues se trata –dijo– de transparentar la información, como ya se lo han solicitado diferentes actores sociales.

Sin embargo, el contenido de los memorándums y las condiciones contractuales no fueron dados a conocer. El mandatario pidió esperar al jueves 24, cuando regresará el grupo de funcionarios enviados, para que expliquen las condiciones de la compra.

La adquisición del parque vehicular se plantea como una solución para garantizar el abasto de combustible cuando un ducto de Pemex se vea afectado por una toma clandestina, dado que el gobierno ha decidido que salgan de operación y se inicie el transporte terrestre para evitar desabastos.

Por primera vez, dicha transportación recaerá en la Sedena y no en Pemex, aunque hasta ahora tampoco se ha dado a conocer la motivación y sustento jurídico de la medida.

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