“Heredamos un cochinero que hay que limpiar”: AMLO en Nayarit

El presidente López visitó Nayarit. Foto: Twitter @aegnayarit El presidente López visitó Nayarit. Foto: Twitter @aegnayarit

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aún con huellas de la devastación que dejó a su paso el huracán Willa, el año pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador regresó este viernes al municipio de Tuxpan, Nayarit, y refrendó su compromiso de acabar con la corrupción y la impunidad en el país.

Tras destacar que esos males provocaron una tremenda crisis de bienestar social en México, lanzó: “Estoy consciente de esa demanda, de ese anhelo de justicia”.

Luego evocó una frase utilizada por Francisco I. Madero para enfrentar al porfiriato: “El pueblo tiene hambre y sed de justicia”.

Los que se fueron, agregó, “dejaron muy enredado todo, heredamos un cochinero que hay que limpiar”, y eso puede hacerse con una fórmula sencilla, pero eficaz: “Vamos a acabar con la corrupción y con la impunidad. Me canso ganso”.

Prosiguió: “¿Qué pasaba? El dinero del presupuesto, que es dinero del pueblo, se quedaba en unas cuantas manos, se lo robaban. El gobierno no estaba organizado ni preparado para beneficiar al pueblo. Estaba organizado para el saqueo, para el robo. Eso es lo que ya se terminó”.

Acompañado por el gobernador Antonio Echevarría García y funcionarios de su gabinete, el mandatario explicó que la transformación de la vida pública del país tiene que ver con lo material, pero también con lo espiritual, es decir, bienestar material y bienestar del alma.

Por eso, subrayó, se está haciendo el Censo de Bienestar, que hasta el momento ha entrevistado 20 millones de familias.

Con ese censo, dijo, se van a entregar tarjetas para recibir los apoyos de manera personalizada. “Que cada beneficiario tenga su tarjeta de banco y ya sabe cuánto le corresponde, va al banco y saca su dinero”.

De igual manera, anunció que Bansefi se convertirá en un “bancote”, pues va a ser el Banco del Bienestar y va a tener sucursales en las comunidades más apartadas.

Antes de hacer uso de la palabra, López Obrador escuchó a un grupo de niños huicholes que le cantaron la canción Vamos a Tabasco.

Posteriormente el Ejecutivo federal se trasladó a Tecuala y de ahí a Mazatlán, Sinaloa, donde pernoctará, para continuar mañana con su gira de trabajo.

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