“Simpatías y diferencias”, origen de “Inventario”

La Revista de la Universidad de México incluyó una nueva sección en su número correspondiente a abril de 1960. Su título era “Simpatías y diferencias”, y ocupaba la última página. Jaime García Terrés, su director entonces, la llamó así en homenaje al periodismo literario practicado por Alfonso Reyes en el Sol de Madrid. La sección la encomendó a un redactor que todavía no llegaba a los 21 años. Ese es el antecedente de la célebre columna “Inventario”, publicada desde la fundación de Proceso y hasta la muerte de su autor, JEP, acaecida el 26 de enero hace 5 años.

Emotividad verbal y totalitarismo

Hace poco visitó a México André Malraux, en un tiempo “contemporáneo capital”, maestro, guía, ídolo y oráculo de dos generaciones, y a la fecha ministro de Asuntos Extranjeros en el gobierno francés. En 1945, dice Pierre De Boisdeffre, Malraux era un hombre que podía hablar de la muerte porque la había vivido, que podía hablar de la historia porque contribuyó a integrarla. Nacido en París (1901), participa en la revolución china; es miembro del Comité Mundial Antifascista, y de la Liga Internacional contra el antisemitismo. Con André Gide, Malraux defiende a Dimitrof F, acusado de incendiar el Reichstag. En 1934 participa en el primer Congreso de Escritores Soviéticos. A partir de 1936 combate en la Fuerza Aérea republicana española. Movilizando en 1939, es hecho prisionero; escapa y se incorpora a la resistencia. Al terminar la guerra, entra como agregado cultural en el primer gabinete de Charles De Gaulle, más tarde asciende a ministro de Información. El hombre que había buscado en la aventura, en la guerra civil, en la revolución ser nadie para ser todos los hombres; que sintiendo la humillación de la muerte proclamaba el desafío heroico a la miserable condición humana, es también el autor de varios libros centrales en la literatura contemporánea. Un día Malraux volvió la espalda a su vida pasada, a su antigua posición, a su prestigio. Hoy es orador, prologuista, recolector universal de la producción artística, museógrafo imaginario. Desconcertados, sus antiguos incondicionales siguen, con todo, esperando su última palabra

Trabajos del poeta

El 27 de agosto se cumplirán diez años del suicidio de Cesare Pavese. El gran novelista piamontés escribió las novelas más valiosas de su generación (La luna y las fogatas, El diablo en las colinas), poemas, ensayos críticos y un diario: El oficio de vivir. Arts informa que una novela inédita, Fuoco grande, acaba de ser descubierta entre su correspondencia. Escrita alrededor de 1947 en colaboración con Blanca Garufi (que había inspirado sus Diálogos con Leucó). Fouco grande presenta una heroína que se suicida como el autor y que es considerada por los críticos italianos la hermana mayor de Lolita.

Hacia la libertad

El premio Anis Field-Wolf, otorgado a los escritores que contribuyan más eficazmente a la solución del problema racial en Norteamérica, fue concedido en 1959 al reverendo Martin Luther King, pastor negro de Montgomery, Alabama. Su libro Stride Loward Freedom es la historia simple, escueta, vívidamente dramática de la lucha de la población negra en Alabama por el reconocimiento a sus derechos humanos. Cristiano fervoroso, King aplicó por vez primera en su patria el principio de la resistencia pacífica, la no-violencia. Al insistir los dueños de autobuses en la absurda conducta discriminatoria que reservaba el fondo de los vehículos para la gente de color, King inició un boicot que fue secundado íntegramente por los negros (setenta por ciento del pasaje normal en dichos autobuses) y los llevó a la victoria final. King fue encarcelado varias veces, su casa lapidada y asaltada, pero insistió: “Aquel que pasivamente acepta la maldad es tan culpable como quien la perpetra”.

El jinete del aire

El más reciente número de Cuadernos entrega un “Débito a Alfonso Reyes”: testimonios de Octavio Paz, Germán Arciniegas, Mariano Picón Salas y Eugenio Florit. Para el gran poeta mexicano, “Reyes cabalga aún. Pero en la sombra relucen sus armas: la mano y la inteligencia, el sol y el corazón”. Arciniegas pide “que la gracia de América nos conceda guardar la herencia espiritual de Alfonso Reyes, regalo de los dioses”. Florit considera la obra de don Alfonso “uno de los espectáculos más impresionantes que las letras castellanas puedan ofrecer al mundo en lo que va del siglo”. Picón Salas finaliza el homenaje con esta innovación: “¡Que a todos los que piensan en América les siga enseñando su agudeza, su estilo y su cortesía!”.

Terror y miseria de Sergio Einsenstein

Demoledora y certera, la crítica cinematográfica norteamericana se lanza a exterminar los falsos prestigios. Convencida de que no se puede analizar tan sólo recurriendo al pobre expediente de juzgar una película en términos cinematográficos, acude a la ciencia definitiva: el psicoanálisis. En Esquire el crítico-crítico Dwight McDonald desenmascara y compromete a Sergio Einsenstein y revela la nefanda verdad oculta bajo el sueño del formalismo en la segunda parte de Iván el Terrible, realización postrera del sedicente montajista. Iván muestra primero “la desintegración de la personalidad de Einsenstein bajo las frustraciones y presiones soportadas durante quince años”. Aquí el ruso ya se desinhibe: “Su homosexualidad, por ejemplo, ahora tiene libre expresión. Una actitud que anula su pregonado feminismo, pues en los once papeles centrales sólo hay una mujer, la protobruja Eufrosina”. A la luz de este criterio, no sabemos si ingenuo o irónico, convendría revisar las buenas intenciones de películas de guerra (que transcurren en submarinos, junglas o desiertos) en las cuales la única mujer es la script-girl.

La hora del lector

L’Express indica que el 38% de los habitantes de Francia no leen ningún tipo de libro. El 58% de los agricultores y el 47% de los obreros abominan toda lectura. Entre lectores –un 62% de adultos– el 20% no toma sino uno o dos libros al año. Las novelas son leídas por un 72% de mujeres y un 51% de hombres ¿Alguien se explica los best-sellers?

Anacleto Morones

En Chelsea (Six, 1960) aparece el mismo cuento de Juan Rulfo que en México ha llevado a escena un grupo universitario. La traducción es muy aceptable, particularmente si se considera la peculiaridad del idioma de Rulfo. En cambio la nota de presentación ignora la existencia de Pedro Páramo.

Odiseo y Coridon

El número 1158 del Mercure de France contiene un artículo de George Markov Totevy que examina la actitud de Andrés Gide respecto a James Joyce. Si el autor de Ulises tuvo gran interés por la obra de Gide, éste se mostró ajeno a un mundo narrativo que se adelantaba a su creencia estética, pero suscitó su atención el lenguaje joyceano, su pura innovación idiomática, su virtuosismo verbal. Gide no alcanzó a percibir la esencia misma de una obra fundamental para la cultura humana; rehusó la experiencia que Joyce pudo haber significado para su vida y su carrera. Sin embargo –a distancia, episódicamente– reconoció la grandeza del poeta irlandés.

El caudillo y su sombra

En la colección “La Croix de Sud” (Nouvelle Revue Francaise-Gallimard), que dirige Roger Caillois, ha aparecido L’Ombre du Caudillo, la novela de Martín Luis Guzmán, en versión de Georges Pilement. Hace un año Roger Lescot publicó en esa misma serie su magnífica traducción del poema-relato de Juan Rulfo. Anteriormente Borges, Carpentier, Asturias, Güiraldes, Amado y Gallegos ilustraron el afán europeo de descubrir la obra literaria de nuestro continente.

El paraíso de los creyentes

En Mémoires interieures (Flammarion; París, 1959, 260 pp) Francois Mauriac suscribe estas palabras: “Mi conocimiento del autor argentino Jorge Luis Borges viene de ayer lo mismo que de hoy. Aunque es demasiado pronto para decir algo de valor, esta lectura nos ha dado a los escritores franceses de mi generación la singular imagen de que casi todos somos muy torpes. Un Ariel como Borges –tan malicioso, por otra parte: una especie de Kafka que no toma en serio el laberinto en que se pierde y placenteramente nos pierde– me abre los ojos sobre la evidencia de que casi todos en Francia no hemos dejado de rumiar en los establos del naturalismo”.

JEP

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