ONU denuncia aumento de xenofobia contra venezolanos en América Latina 

Eduardo Stein, enviado especial de la ONU para la situación de migrantes y refugiados. Foto: Twitter @OIMSuramerica Eduardo Stein, enviado especial de la ONU para la situación de migrantes y refugiados. Foto: Twitter @OIMSuramerica

GINEBRA (apro).- El Alto Comisionado de la ONU para Refugiados (ACNUR) y la  Organización Internacional para Migración (OIM) denunciaron un aumento de intolerancia, racismo y xenofobia contra refugiados y migrantes venezolanos que buscan cielos más seguros en los países de la región.

“En los últimos días, los ciudadanos venezolanos han sido víctimas de violencia, agresiones físicas y verbales, así como amenazas en varios países de la región, lo que empaña la situación”, dijo en un mensaje dirigido a la prensa el enviado especial de la ONU para la situación de migrantes y refugiados, Eduardo Stein.

A pesar de ser casos aislados que no representan la realidad, “estos actos de odio, intolerancia y xenofobia son extremadamente preocupantes y, ante tal comportamiento, es esencial que los gobiernos y las sociedades respondan con un mensaje claro y fuerte de rechazo”, llamó Stein.

“En sus discursos, los líderes políticos y líderes de opinión deben instar a la paz, la justicia, la calma y la moderación y deben condenar actitudes xenófobas y misóginas”, dijo el exvicepresidente de Guatemala.

En Ecuador, por ejemplo, hace unos días un venezolano recién llegado al país mató a puñaladas a su pareja sentimental, una mujer ecuatoriana de 22 años, con cuatro meses de embarazo, en las calles de la norteña ciudad de Ibarra. El crimen desató la indignación de la sociedad, así como la furia y los insultos en medios de comunicación y redes sociales.

De igual forma, el presidente Lenín Moreno condenó el crimen y sugirió imponer permisos especiales para ingreso al país; entre otros requisitos, a partir de ahora los venezolanos tendrán que presentar documentos apostillados que certifiquen que la persona que solicita entrar al país carece de antecedentes penales.

En agosto del año pasado, el gobierno de Brasil tuvo que enviar al ejército a la ciudad de Pacaraima para calmar a los pobladores de la localidad que expulsaron de sus campamentos a migrantes venezolanos y quemaron sus objetos personales, por lo que al menos mil 200 personas tuvieron que abandonar el país.

Las muestras de intolerancia y odio que el ACNUR ha documentado no están relacionadas con ningún aumento en el número de llegadas de venezolanos en los últimos días.

“Hemos estado monitoreando los flujos de población en los puntos fronterizos clave y hemos visto fluctuaciones diarias, pero es demasiado pronto para decir si hay un cambio en la tendencia del año pasado, cuando un promedio de cinco mil venezolanos estaban dejando su país todos los días”, dijo a Apro el portavoz del ACNUR, William Spindler.

Explicó que han iniciado una serie de campañas de sensibilización en los países vecinos a Venezuela, para crear conciencia sobre la gravedad de la situación, la vulnerabilidad a la que están expuestos miles de mujeres y niños, así como la necesidad de ofrecer muestras de solidaridad y humanidad con los que se han visto forzados a dejar sus hogares.

Por otra parte, el enviado de la ONU para migrantes y refugiados venezolanos lanzó un llamado a los medios de comunicación y a los usuarios de las redes sociales recordándoles su deber de informar sobre los hechos de una manera responsable, sin fomentar actos de xenofobia y también deben condenar los ataques físicos o verbales contra los refugiados, los migrantes y cualquier persona extranjera.

Podemos resolver los muchos desafíos que enfrenta nuestra región a través del diálogo, la solidaridad, la justicia, la convivencia y el respeto a la diversidad, remarcó Stein, quien recordó la tradición solidaria de América Latina para responder a los retos humanitarios y políticos actuales.

Para Stein, en este contexto, “el proceso de Quito –con el apoyo de varios países de la región– es una solución esperanzadora hacia la comprensión y construcción común: se trata de una hoja de ruta que fortalecerá la recepción, la protección y la inclusión de los refugiados y los migrantes en los países de acogida”, consideró.

El flujo de más de tres millones de refugiados y migrantes de Venezuela desde hace varios años es el movimiento de población más grande de la historia reciente de América Latina. Frente a esta “crisis monumental”, la reacción de los países de la región ha sido ejemplar, reconoció Stein.

“Durante mis viajes en la zona, pude ver la solidaridad y el compromiso de los gobiernos, las organizaciones humanitarias y las comunidades locales a los refugiados y migrantes en Venezuela. Los países de la región han dado la bienvenida con gusto a los venezolanos, con generosidad y respeto, como de la misma manera –en el pasado– el pueblo venezolano recibió a un gran número de refugiados y migrantes en la región’’, recordó Stein.

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