May negocia contra reloj para resucitar un polémico pacto sobre el Brexit

La primera ministra británica Theresa May. Foto: AP / Matt Dunham La primera ministra británica Theresa May. Foto: AP / Matt Dunham

LONDRES, Reino Unido. (apro).- A menos de 60 días de que Gran Bretaña abandone la Unión Europea (UE) y en medio de la creciente incertidumbre por una falta de acuerdo, la primera ministra británica, Theresa May, obtuvo un mandato crucial del Parlamento para tratar de resucitar su polémico pacto sobre el Brexit y regresar a Bruselas en busca de cambios de último momento, tras aceptar demandas de sus diputados más euroescépticos y de extrema derecha.

El gobierno conservador de May logró la victoria en la Cámara de los Comunes el pasado 29 de enero, al conseguir aprobar una enmienda sustancial al acuerdo que le da el mandato necesario para renegociar con las autoridades europeas el llamado “backstop”, la garantía legal que buscaba impedir controles fronterizos y el regreso a una “frontera dura” entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte.

Ese había sido el principal obstáculo por el cual el acuerdo del Brexit había sido rechazado masivamente en la votación parlamentaria del pasado 15 de enero, la mayor derrota parlamentaria de un gobierno británico desde comienzos del siglo XX.

El 29 de enero May logró que los parlamentarios aprobaran con 317 votos a favor y 301 en contra una enmienda propuesta por el legislador conservador Graham Brady, que busca reemplazar el backstop con “acuerdos alternativos”, incluido el de un plazo máximo de salida, una cláusula unilateral para el “divorcio” o un plan secundario cuyos detalles aún se desconocen.

Otra de las enmiendas votadas en el recinto, que buscaba evitar un “Brexit duro”, fue aprobada por los legisladores con 318 votos a favor y 310 en contra, forzando a la mandataria británica a pensar en un “plan B” en caso de que el resucitado acuerdo no sea aprobado por la UE.

Otras tres enmiendas propuestas por legisladores para darle más poderes al Parlamento para decidir sobre el Brexit fueron derrotadas por amplia mayoría, dándole a May un ímpetu político que estaba perdiendo en las últimas semanas.

De todos modos y pocos minutos después de la votación en el Parlamento, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, anunció que la UE “no está preparada” para renegociar el pacto de salida de 585 hojas, aprobado en noviembre pasado por los 27 países del bloque comunitario.

“El acuerdo de salida es, y sigue siendo, la única y mejor opción para garantizar una salida ordenada del Reino Unido de la Unión Europea”, indicó un portavoz oficial de Tusk en la cuenta de Twitter del funcionario europeo. “El backstop es parte del acuerdo de salida, y el acuerdo de salida no está abierto para una renegociación”, agregó.

Por su parte, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, llamó a la UE a “mantenerse firme” y “no claudicar”. Mientras que Guy Verhofstadt, coordinador del Parlamento Europeo para el tema del Brexit, fue incluso más lejos al indicar que lo que comenzó como “una pelea de gatos dentro del Partido Conservador” se ha convertido ahora “en un problema existencial para todo el Reino Unido”.

Claramente optimista por la victoria en el recinto parlamentario, May se dirigió a los legisladores: “Está claro ahora que hay una ruta que puede garantizar una mayoría sustancial y sustentable en esta Cámara para salir de la UE con un acuerdo”.

En su mensaje, la jefa del Ejecutivo destacó como prioridades proteger los derechos de los trabajadores, como también modificar el llamado backstop irlandés con la esperanza de obtener el apoyo de la bancada opositora laborista. También dijo que dialogará con los sindicatos británicos para discutir futuros planes para mejorar la situación de millones de trabajadores.

“Lo que busco no es un intercambio de cartas (con Bruselas), sino un cambio significativo y vinculante para el acuerdo de salida. Negociar dicho cambio no será fácil. Implicará reabrir las negociaciones, algo que para nuestros colegas europeos tiene un interés limitado”, agregó. “Seguiré batallando por Gran Bretaña”, finalizó animada la primera ministra.

Antes May había indicado que una victoria “enviará un mensaje claro a Bruselas acerca de que la Cámara de los Comunes quiere ver cambios al acuerdo de salida para poder aprobarlo”.

El jefe del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, admitió que se reunirá con May luego de que los parlamentarios votaron para excluir un “Brexit duro” (sin acuerdo) de la mesa de negociaciones.

Corbyn se había negado hasta ahora a dialogar con la mandataria conservadora hasta que ella excluyera la opción del “Brexit duro”.

En todo caso, May tiene ahora dos semanas para resucitar su acuerdo, lo que parece por ahora una tarea imposible. Si logra, como busca, modificaciones al acuerdo, convocará a una segunda votación en el Parlamento, posiblemente para mediados de este mes, con el fin de establecer un plan concreto de salida.

Pero si no consigue una respuesta favorable de la UE antes del próximo miércoles 13, el gobierno se verá obligado a explicar ante el Parlamento qué medidas tomará, dándole la opción a la Cámara de los Comunes para que vote al respecto el jueves 14.

En todo caso, Steve Baker, subdirector del Grupo de Investigación Europea, compuesto por los parlamentarios conservadores más euroescépticos de extrema derecha (incluidos el excanciller Boris Johnson y el ultranacionalista Jacob Rees-Mogg), dijo que aunque aprobaron la enmienda “ello no significa que vayamos a aprobar el acuerdo”. “El voto por la enmienda de Brady fue un voto para ver si la primera ministra puede obtener un acuerdo que funcione. En caso contrario, no lo aprobaremos”, advirtió.

Desde la bancada laborista, el secretario para el Brexit en la sombra, Keir Starmer, acusó a la primera ministra de estar detrás de un “acuerdo imposible” con Bruselas, que muchos llaman irónicamente el “plan unicornio”. “El peligro es obvio. Que la primera ministra haga creer que existe una unidad entre sus filas, cuando en realidad está generando expectativas que no podrá cumplir”, aclaró.

Incertidumbres

Lo cierto es que a pesar de las continuas discusiones y debates políticos, tanto en el país como con la UE, la situación de millones de ciudadanos europeos en Gran Bretaña y de británicos en Europa sigue sin resolverse, generando cada vez más preocupación y ansiedad en ellos.

Al menos 3.5 millones de europeos que viven en el Reino Unido están sufriendo de estrés, insomnio, ataques de pánico y otros problemas de salud relacionados con la ansiedad, al desconocer cuál será su futuro en caso que no haya un acuerdo por el Brexit.

Vanina, una ciudadana francesa de 46 años, que lleva 20 viviendo en Yorkshire, donde enseña idiomas, contó que desde el referéndum del 23 de junio de 2016 su vida “es una penuria”.

Ella, como millones de otros ciudadanos comunitarios en la misma situación, buscan clarificaciones y garantías por parte del Ministerio del Interior para saber si después del Brexit podrán obtener o no el permiso de residencia permanente.

“Lo he tratado todo, pero el sitio de internet del Ministerio del Interior nos impide hacer esa solicitud”, cuenta Vanina, quien no revela su apellido por temor a represalias. “He tratado de llamar a todos los teléfonos, todas las opciones, pero nada funciona. No tenemos respuesta”, agrega. Para la ciudadana francesa, la situación que viven ella y el resto de los europeos en el país “es totalmente humillante”. “Es como habernos dado un puñetazo en la cara”.

“Tengo un hijo, un trabajo, una hipoteca. Si las cosas no funcionan y de un día para el otro me convierto en una ciudadana ilegal. ¿Qué pasará conmigo y mi familia?”, se pregunta.

Sin embargo, desde el gobierno, el ministro del Interior, Sajid Javid, dijo que la aplicación para teléfonos celulares creada para lidiar con el problema “ha sido un éxito”. El funcionario le informó al Parlamento que 90% de los casos “han tenido una resolución”.

Esa afirmación fue rechazada categóricamente por el grupo The3million (Los tres millones), una agrupación que hace campaña por el estatus legal de los ciudadanos europeos en el Reino Unido. Los activistas sostienen que el gobierno “dibujó” esas cifras a partir de estadísticas falsas, ya que cientos de miles de comunitarios “aún desconocen cuál será su estatus legal después del Brexit”. Para solicitar la residencia permanente, los europeos en el Reino Unido deben utilizar una aplicación telefónica a través de la cual deben confirmar su identidad utilizando su pasaporte y luego dar evidencia de que vivieron en el país de forma continua por al menos cinco años.

Pero según The3million, ese sistema funciona con muchos problemas y durante días ha estado suspendido.

“El gobierno británico ha dado garantías verbales, pero nada concreto para justificarlas”, explica a Proceso Philippe Auclair, un periodista deportivo alemán que vive en Londres desde 1987. “Me levanto todos los días preocupado, muchas veces no puedo dormir. No exagero, esto me pasa todo el tiempo. Nosotros somos una minoría invisible, la mayor minoría en el país, sin embargo, a nadie parece importarle lo que estamos sufriendo”, subraya.

Para Cor Roest, que nació en Holanda pero vivió desde adolescente en Inglaterra, la situación también es muy preocupante.

“Hablo perfecto inglés. Muchos ni siquiera saben que tengo pasaporte holandés. Se más de historia y política británica que los británicos. Pero de repente me están haciendo sentir que no pertenezco a este país”, dice Roest a este semanario.

El hombre, que trabaja para una compañía de desarrollo agrícola con la que viaja a Kenia, está casado con una británica y tiene dos hijos adolescentes nacidos en Inglaterra. Pero a sus 52 años enfrenta la deportación tras el Brexit. “Espero que las autoridades me permitan quedarme, ya que demostré haber vivido en el país muchos años. Por ahora no sabemos qué es lo que pasará”, subraya.

Xenofobia

El Brexit no sólo está afectando a miles de ciudadanos europeos en el Reino Unido, sino también a millones de británicos, quienes desde el referéndum de 2016 se han vuelto más intolerantes, xenófobos y están más enojados que antes, según un informe dado a conocer en Londres.

El estudio del influyente grupo Edelman Trust, publicado el pasado 28 de enero, concluyó que 69% de los británicos siente que sus compatriotas “están cada vez más enojados y frustrados por la política y el entramado social” en el Reino Unido desde que ganó el Brexit en la consulta popular de 2016.

Para la mayoría de los entrevistados, está creciendo el descontento de los británicos sobre la dirección que el país está tomando, y muchos consideran que hay más xenofobia. Un 40% de los consultados dijo que sus compatriotas están participando más de protestas violentas, a pesar de que este tipo de manifestaciones en las calles británicas “eran muy raras” hasta ahora.

Uno de cada seis británicos dijo incluso que se ha peleado “a muerte” con amigos o familiares por disentir sobre el Brexit. Edelman Trust destacó que el Reino Unido “está cada vez más desunido” y subrayó que los más preocupados son quienes votaron por la permanencia de Gran Bretaña en la UE y los que apoyan al laborismo.

En total, 65% de los británicos cree que el país “está yendo por la senda equivocada”. Entre los votantes por la permanencia del país en la UE, 82% dio esa respuesta, comparado con 43% entre aquellos a favor del Brexit.

Un 60% de los consultados identificados como conservadores dijo que el país “va en la dirección correcta”, mientras que entre los votantes laboristas la cifra fue sólo de 20%. Según Edelman Trust, que realizó el sondeo con base en entrevistas con más de 2 mil ciudadanos entre el 18 de diciembre y el 7 de enero, el resultado del estudio “demuestra que para muchos británicos el sistema partidario está fallando”.

Sólo un tercio de los consultados (35%) dijo que confía en May para obtener un acuerdo favorable sobre el Brexit, mientras 26% opinó lo mismo de Corbyn.

Pero tanto May como Corbyn han registrado en el último año una fuerte caída en los índices de confianza entre sus seguidores.

El índice de confianza de May entre los conservadores cayó 10 puntos, o 68%, mientras que para Corbyn esa caída de confianza entre sus seguidores laboristas fue de 12 puntos, o 56%. En todo caso, para 72% de los británicos la vida en Gran Bretaña “es cada vez más injusta”, 68% dijo que quiere ver cambios concretos, mientras que 53% consideró que el sistema socio-político del país ya no los representa.

Comentarios

Load More