#NiUnaMenos, #VivasNosQueremos, corean miles en la marcha contra el secuestro y el feminicio (Videos)

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Entre las más de cinco mil asistentes a la marcha contra los secuestros y feminicidios de esta tarde en la Ciudad de México, siempre hubo una historia de acoso sexual, de violencia, de peligro. Una amiga, una hermana, una prima, una hija. Del Monumento a la Madre al Zócalo capitalino, el grito fue uno solo: “¡Ni una más!

Desde antes de las tres de la tarde, cientos de mujeres, la mayoría jóvenes, se concentraron en la esquina de Insurgentes y Reforma. En el suelo, la banqueta o sobre sus espaldas, escribían en cartulinas las consignas de su coraje, de su exigencia: “Castigo a los violadores”, “Ni soy histérica ni estoy menstruando. Grito porque nos están asesinando”, “Tocas a una y respondemos todas”, “Con falda o pantalón, respétame cabrón”, “Mujer, hermana, si te pega no te ama”, “No queremos sobrevivir, queremos vivir”… “Vivas se las llevaron, vivas las queremos”.

Unas 25 mujeres, algunas con rostros cubiertos, tocaban tambores al ritmo de batucada y con la sentencia fuerte, a grito abierto: “¡No!, ¡Que te dije que no!. ¡Pendejo no!. Mi cuerpo es mío, yo decido, tengo autonomía, yo soy mía. ¡Porque no!. Que te dije que no!”.

En el contingente prevaleció el morado, color que en blusas, pañoletas, vestidos y botas, representó la exigencia de un alto a la violencia contra las mujeres. Lo mismo contra un “piropo inofensivo”, que contra un tocamiento en el transporte público o un feminicidio en la casa o en la calle. El enojo, el coraje, la rabia se percibía en sus gritos, en sus rostros.

La marcha de este sábado fue convocada en redes sociales, a raíz de cientos de denuncias que, por la misma vía, hicieron mujeres que dijeron haber sufrido intentos de secuestro cerca o dentro de estaciones del Metro de la Ciudad de México. Coyoacán, Mixcoac, Tacubaya, Martín Carrera, UAM Iztapalapa, las más mencionadas, de acuerdo con un mapa que las mismas usuarias construyeron con base en los relatos.

Por eso, a lo largo del Paseo de la Reforma, las miles de asistentes –jóvenes, madres, abuelas, padres, novios, hermanos- marcaron un alto a los agresores y la exigencia a las autoridades, tanto al gobierno de Claudia Sheinbaum, y al de Andrés Manuel López Obrador, para frenar la violencia contra las mujeres, hacer investigaciones profundas y castigo ejemplar a los agresores, así como a las autoridades que se niegan a levantar una denuncia por secuestro o la disfrazan de intento de robo.

Exigen justicia y castigo

Alrededor de las 17:30 horas, el primero de los dos contingentes llegó al Zócalo capitalino. Enfrente de Palacio Nacional, en un pequeño templete, hablaron familiares de víctimas de feminicidio.

Ahí estuvo Araceli Osorio, madre de Lesvy Rivera, asesinada el 3 de mayo de 2017 en Ciudad Universitaria. “No fue suicidio, fue feminicidio”, dijo al iniciar su discurso. Hizo un recuento de las omisiones que cometió la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (hoy Ciudad de México) y se pronunció a favor de que se modifiquen las leyes para que los sospechosos de feminicidio ameriten la prisión preventiva.

Patricia Baltazar, madre de Karina Morales, desaparecida el 15 de diciembre de 2018 en Tlanepatla de Baz, Estado de México, pidió al presidente López Obrador que forme una verdadera comisión para investigar las desapariciones “no solo para los de Ayotzinapa. Todos merecemos que nos atiendan”.

Elsa María, una mujer de 71 años, denunció que dos sujetos entraron a su casa y la violaron. Dijo que pasó “toda la noche ayudando a que hicieran el retrato hablado de los agresores, pero nada ha pasado. Yo digo que si a mí, que soy una abuela, me violaron, nos violaron a todas”.

Al templete subió también una familiar de Giselle Garrido, la niña de 11 años que fue asesinada en Chimalhuacán el pasado 19 de enero. Denunció que fueron los familiares y no las autoridades quienes lograron detectar al presunto feminicida y hacer que ahora esté recluido en el penal de Neza-Bordo. Peor aún, acusó que las autoridades municipales están intimidando a la familia para que no continúe con las denuncias. Por eso, las hizo responsable lo que le pueda ocurrir a cualquiera de sus familiares.

Las más de 20 oradoras de distintas organizaciones sociales exigieron la investigación a fondo y justicia a los cientos de casos de feminicidio. Tan solo en enero de 2019 se registraron 19, de acuerdo con el conteo de la página feminicidiosmx. De enero a diciembre de 2018 hubo 1921.

Emergencia nacional

Hacia el final del mitin, una adolescente arremetió contra la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, al decir que ella tiene su gente de seguridad que la cuida, mientras millones de capitalinas no. Rechazó que las denuncias de intentos de secuestro “sean rumores” y exigió que no solo se incremente el número de cámaras y policías en las calles, sino que los uniformados de verdad les den atención con perspectiva de género.

“No deberíamos traer gas pimienta en la bolsa para defendernos ni estar avisando a nuestros familiares dónde estamos. No deberíamos estar nerviosas cuando subimos al transporte público ni extremar medidas de autocuidado. Es nuestro derecho salir a la calle y estar seguras”, dijo.

Por último, lanzó: “Exigimos que así como se atiende con gran prioridad el huachicoleo, se atiendan los feminicidios y la violencia porque eso también es emergencia nacional”.

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