Reglas fiscales no han frenado deuda pública ni déficit: Instituto Belisario Domínguez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).— Pese a la implementación de las llamadas “reglas fiscales” en el país, las cuales tienen la función de imponer límites a la intervención discrecional de las autoridades en materia de finanzas públicas, no ha sido posible impedir el crecimiento acelerado de la deuda pública, ni la tendencia deficitaria en el presupuesto.

Así lo dejó ver un reporte titulado Relevancia de las Reglas Fiscales y su Implementación en México, elaborado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República (IBD), que sostiene que al cierre de 2018, los ingresos presupuestarios totales representaron el 21.7% del PIB, en tanto que el gasto neto fue de 23.7% del PIB , por lo que el balance presupuestario fue deficitario en 2.0% del PIB.

Eso no es todo: la deuda pública medida a través del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público ascendió a 44.8% del PIB (1.0 puntos porcentuales menos respecto del cierre de 2017), de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Dichas cifras dejan ver que la aplicación de una regla fiscal bajo la forma del límite máximo al gasto corriente estructural es incompleta, pues como establece la Auditoría Superior de la Federación (ASF), no se cuenta con un fondo de ahorro al cual se destinen los recursos excedentes que se generen en caso de que la economía crezca por arriba de su potencial.

Asimismo, la forma en que se ha estimado el PIB potencial parece ser demasiado optimista con el comportamiento futuro del PIB, lo que trae como resultado un crecimiento estimado alto comparado con el observado desde la implementación de la regla, impidiendo la generación de ahorro público.

Tampoco se cuenta con un Consejo Fiscal independiente que pueda participar en la realización de las proyecciones y cálculos utilizados como referencia para la elaboración del presupuesto público anual.

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La historia de las “reglas fiscales” en tiempos de endeudamiento

El documento señala que la SHCP estableció una regla fiscal a partir de 2015, la cual funciona bajo tres escenarios:

El primero radica cuando el PIB se encuentra cerca de su nivel de tendencia, la regla funciona con un objetivo de balance cero; en segundo lugar, cuando el PIB crece por debajo de su tendencia, la regla permite un déficit por debajo del objetivo de balance y determina que se establezca “ex-ante” la ruta para retornar al objetivo de balance de largo plazo.

Por último, cuando el PIB crece por encima de su tendencia, la regla modificada añade un techo de gasto corriente para generar ahorros y mejorar el balance.

“La SHCP señala que la regla de balance estructural permite que, en época de bonanza, el crecimiento del ingreso no se traduzca en un mayor gasto regularizable y, en cambio, fortalece la posición fiscal de México; esto, al aumentar los recursos disponibles para el ahorro, pago de deuda e inversión”, precisa el documento.

A partir de la reforma a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) que entró en vigor en 2014 se mantuvo una cláusula de escape, de manera que, circunstancialmente, las iniciativas de Ley de Ingresos de la Federación (LIF) y del Proyecto de Egresos de la Federación (PEF) podrán prever un déficit presupuestario.

Para ello, acota el reporte, en la presentación del paquete económico anual, el Poder Ejecutivo debe dar cuenta del monto específico de financiamiento necesario para cubrir el déficit presupuestario, las razones excepcionales que justifican el déficit y el número de ejercicios fiscales y las acciones requeridas para que dicho déficit sea eliminado y se reestablezca el equilibrio presupuestario.

También se mantuvo la disposición de que el gasto de inversión de Pemex y sus organismos subsidiarios no se contabilice para el cálculo del equilibrio presupuestario.

Los huecos

En el análisis de la Cuenta Pública 2015, la Auditoría Superior de la Federación reportó que el gasto corriente estructural creció 3.6% en términos reales respecto a lo ejercido en 2014, superando por 1.6 puntos porcentuales el límite máximo permitido. Lo anterior fue producto de que los Organismos Autónomos y los Poderes de la Unión superaron dicho límite, por lo que la Auditoría recomendó la inclusión de éste en sus presupuestos.

Para el IBD, la adopción de una regla fiscal en México ha sido un paso en la dirección correcta en aras de avanzar en una mejor instrumentación de la política fiscal y en la credibilidad del marco presupuestal y hacendario del sector público federal.

Sin embargo, no ha generado el espacio fiscal necesario para enfrentar problemas fiscales en corto y mediano plazo.

Por otra parte, la ASF señaló que la metodología que aplica la SHCP para estimar el PIB potencial y la brecha del producto podría implicar un margen de discrecionalidad para solicitar al Congreso de la Unión la aprobación de un déficit presupuestario y de recursos para su financiamiento.

Otra de las limitaciones para que se cumplan las reglas fiscales es que el diseño de los fondos de estabilización es complicado e incluye tres limitaciones importantes, según el IBD:

Los recursos de los fondos tienen límites de acumulación; algunos rubros de ingresos no se toman en cuenta para ser transferidos a los fondos; y  las reglas para distribuir recursos a los fondos son difíciles.

Acerca del autor

Comunicólogo hecho por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; reportero labrado en Proceso.

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