“A libro abierto”, lecturas bíblicas de Frederico Lourenço

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Aparece en castellano el volumen Livro Aberto; Leituras da Bíblia, escrito por el traductor, poeta, crítico de cine, novelista y profesor universitario Frederico Maria Bio Lourenço (Lisboa, Portugal, 1963), experto en lengua y literatura clásicas, particularmente del griego antiguo (Homero, Eurípides, Píndaro).

La colección “Pensamiento” en Taurus de Penguin Random House Grupo Editorial presenta este volumen del Premio Pessoa 2016, con 25 capítulos en 131 páginas, bajo el título A libro abierto. Una lectura personalísima, traducción de Pilar Obón.

Por aquel 2016, Frederico Lourenço publicó el primero de seis volúmenes de su ambicioso proyecto que concluirá en 2020: La Biblia en portugués, traducida del original en griego. Para su prefacio en A libro abierto…, el autor afirma que “independientemente de la cuestión de la fe, La Biblia puede leerse como el libro más fascinante alguna vez escrito”.

No escribe como seguidor de ninguna de las religiones implicadas en el texto de La Biblia, el judaísmo y el cristianismo, aunque respeta a ambas (“y siento, no obstante haber sido educado en la religión católica, una pronunciada simpatía por la tradición judaica”).

A la vez, confiesa un error y un acierto en A libro abierto:

“La falla habla de mi ignorancia de la lengua hebraica, circunstancia que me evita el acceso al texto original del Antiguo Testamento. La ventaja consiste en el hecho de que, en contrapartida, puedo leer sin problemas el griego en que fue escrito el Nuevo Testamento…”

A continuación, el capítulo 23 de A libro abierto

“Seguir a Jesús”

Si, hace dos mil años, preguntáramos a Jesús de Nazaret qué comportamientos nuestros indicarían que somos sus seguidores, difícilmente habría él respondido “ir a misa” o “rezar el rosario”, pues estas actividades cristianas fueron inventadas a posteriori; en el caso del rosario, muchos siglos después de la muerte de Jesús.

A la mujer referida en el evangelio de Lucas, a quien me gustaría llamar la primera “beata” católica (se nos figura como la protoinventora de la oración “Ave María”), Jesús parece dirigirle un mensaje poco coherente con el catolicismo actual. Traduciendo a la letra el pasaje de Lucas (11:27.28):

“Sucedió que, mientras él hablaba, una mujer levantó la voz y de entre la multitud le dijo: ‘¡Bienaventurados el útero que te generó y los senos de los que mamaste!’ Pero él respondió: “Bienaventurados, antes al contrario (μενoύν), los que oyen y ponen en práctica la palabra de Dios”.

De estas palabras de Jesús se podría extraer la ilación de que más vale poner en práctica la palabra de Dios que ir a Fátima.

En realidad, entre los muchos aspectos del catolicismo que no encuentran sustento en los evangelios, tenemos que destacar el marianismo, tan indisociable para tantos católicos de la esencia de lo que es ser cristiano.

¿Pero por qué tanto tiempo dedicado al culto de María en el día a día del buen católico? ¿Por qué no aplicar ese tiempo rezándole a Dios? El concepto mismo de rezar el rosario implica una marcada desproporción entre la repetición de la oración dirigida a María y la repetición de la oración propiamente dirigida a Dios: un “Padrenuestro” para diez “Ave Marías”. Nada en las palabras que le son atribuidas por los evangelistas, nos lleva a creer que él considerara positiva tal proporción.

Otra interrogante: ¿se habría identificado Jesús con una religión, como la cristiana en general (y la católica en particular) tan fundamentada en rituales y preceptos; tan asentada en la exteriorización de menudencias a las cuales no siempre tiene que corresponder una conversión interior?

En los años sesenta del siglo pasado, cuando tantos cristianos en ese mundo de afuera descubrieron la espiritualidad oriental (en especial el budismo tibetano y Zen), hecha la comparación entre las exigencias del cristianismo y del budismo, a esos excristianos-nuevos-budistas les pareció que el núcleo de su ser encontraba en el budismo algo mucho más interior de lo que interpelaba; algo que estaría ausente en la religión de Cristo.

Sin embargo, Jesús no reveló en sus palabras qué tiene que ocurrir en el centro del ser humano que decide seguirlo. Hay tres palabras clave que encontramos en el evangelio de Mateo, correspondientes a tres cosas que tenemos que ser interiormente, que nos abren un concepto muy específico de lo que es seguir a Jesús en términos internos. Pues, en realidad, él no dijo que fuéramos a misa, ni nos dijo que nos confesáramos ni que rezáramos el rosario. Lo que dijo fue que seamos τέλειoι (Mateo 5:48), que seamos φρóνιμοι y que seamos άχέραιoι (Mateo 10:16).

Comprendemos el sentido de la obligación de ser τέλειoι (“perfectos”, como habitualmente se lee en las traducciones de La Biblia), que implica percibirnos según la palabra griega, que se basa en el sustantivo τέλoς, el cual no significa “perfección”; significa “consumación, cumplimiento, realización”. Por lo tanto, lo que Jesús dice en esta frase: “sed como es vuestro Padre celestial” es rigurosamente esto: “sed consumados, cumplidos, realizados”.

(Dígase de paso que aquí la aplicación de la palabra τέλειoις a Dios no deja de ejercer una cierta fascinación sobre el lector helenista, dado que Esquilo y Píndaro aplican una misma palabra a Zeus.)

En cuanto a la obligación de ser φρóνιμoι (“prudentes como las serpientes”, en las traducciones habituales) debemos pensar que la palabra deriva de φρóνησις, que se define mejor a partir de un pasaje de Platón (Banquete I, 202 a), donde φρóνησις surge como antónimo de “ignorancia” (άμαθία). Ser φρóνιμoς, siguiendo la revelación de Jesús a partir del propio sentido la palabra griega, implica el uso del discernimiento; implica presencia de espíritu (por ejemplo, en un momento de crisis); e implica sanidad mental. Implica, igualmente, una dosis de sabiduría práctica. Para ser φρóνιμoι, tenemos que estar, pues, atentos a nuestra propia salud mental y a todo aquello que la fomenta y beneficia.

Hablando bien y de prisa, un fucked up wreck (N.T.: “Un jodido locochón”) no puede ser un buen cristiano. Su primera obligación es tratarse.

Por último, me gustaría considerar la obligación de ser άχέραιoι.

Habitualmente, esta frase se traduce como “sed simples como las palomas” pero lo que se indica en la palabra no es eso. En esencia, se trata de que seamos “no adulterados”. De manera muy literal, ese es el significado de la palabra: “sin mezcla”. Lo que Jesús quiso decir por medio de esa palabra es que debemos ser nosotros mismos sin adulteración, sin mezclar nuestro ser con cosas que no somos.

La intención no está lejos del be yourself (N.T.: “Sé tú mismo”, como en la canción homónima del rocker Graham Nash, en el LP Songs for Beginners, de 1971) que, en los años sesenta, muchos excristianos habrían reconocido como una seductora novedad oriental.

A fin de cuentas, ya estaba en La Biblia.

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