Demián Flores en el Museo Nacional de la Estampa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Itinerarios gráficos, del artista oaxaqueño Demián Flores (Juchitán 1971), es el título de la exposición que se presenta en el Museo Nacional de la Estampa.

La gráfica ha sido su motor creativo desde hace muchos años, y sus primeras atracciones hacia ese lenguaje fueron principalmente las visualizaciones del Taller de la Gráfica Popular, que siguen latiendo y han sido asimiladas en su trabajo actual.

Su participación en la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI) y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), y tras el terremoto de 2017 en su pueblo natal, lo llevaron a asumir un compromiso político-social reflejado en este lenguaje gráfico. Es aquí donde Flores logra una intensa exploración y experimentación:

“Vengo de Juchitán, donde de niño me tocó vivir el movimiento campesino estudiantil iniciado en los setenta, donde se construyeron una serie de estrategias con las que crecí”.

Su obra se ha consolidado con el tiempo. Abarca series temáticas puntuales, ediciones de carpetas, proyectos colaborativos, así como una investigación formal y conceptual de la gráfica dentro del lenguaje y de las estrategias contemporáneas.

Para la exposición se seleccionaron 400 obras realizadas en diferentes épocas, con diversas técnicas: aguafuerte, aguatinta, litografía, punta seca, serigrafía, xilografía, grabado en linóleo, esténcil, acrílico, bordado y estarcido. También se presenta una instalación a partir de diferentes fuentes xilográficas que se encuentra en la primera planta del museo.

En las paredes están impresos textos de una entrevista con el artista, seleccionados para acompañar su trabajo, que permiten a los visitantes conocer sus reflexiones y propósitos:

“¿Qué es lo que reflexiono? Los ámbitos en los que he crecido a través de cuestionamientos totalmente abiertos: conceptos de territorio, conceptos de memoria y conceptos de la propia identidad que desplazo a mi propio trabajo. Eso está presente en mi práctica: la memoria, la identidad, los desplazamientos y sus choques. No me interesa la traducción como herramienta, y eso es lo que hago a nivel visual, aunque en realidad tiene que ver con una forma más amplia de entenderme en la vida”.

Las diferentes maneras de abordar la gráfica imprimen una potencia vital muy personal, donde retoma e incorpora imágenes populares, como marcas de productos, carteles de lucha libre, anuncios de conciertos y bailes populares, monografías, manuales históricos, geográficos, etcétera.

De acuerdo con los curadores de la muestra, Sol Henaro e Iván Edezal, “Flores entiende la gráfica más allá del dominio y la reiteración de la técnica, ha conformado un vasto corpus de obra, en la cual acude con frecuencia a la recuperación y resemantización tanto de la iconografía híbrida que ha producido –y que reaparece en obras de series y fechas diversas–, como a la reutilización de la(s) placas(s) de grabado para alterar –o aportar– nuevos motivos y significados…”

El artista tiene un taller en Oaxaca llamado La Curtiduría, abierto también a la obra de muchos otros artistas.

En la muestra se exhiben series como El buen salvaje (2016), Defensa personal y Destrucción de las indias (2017), entre otras.

El Museo Nacional de la Estampa se ubica en Hidalgo 39, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico de la Ciudad de México, en la alcaldía Cuauthémoc.

La exposición permanecerá abierta al público hasta marzo de 2019.

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