“Green Book: una amistad sin fronteras”: amigos improbables

MONTERREY, N.L. (apro).- En el fondo, Green Book: una amistad sin fronteras (Green Book, 2018) es una conmovedora historia de amor fraternal entre dos hombres, provenientes de universos sociales distantes, que se encuentran en momentos complicados de sus vidas.

Es el inicio de la década de los 60 en Estados Unidos. No es un buen momento para nadie en la nación dividida por el racismo y los prejuicios. Sin embargo, singulares necesidades individuales hacen que Don (Mahershala Ali) un virtuoso y refinado pianista negro, requiera los servicios, como chofer y guardaespaldas, de Tony (Viggo Mortensen), un rudo sacaborrachos sin educación. Juntos emprenden un viaje arriesgado hacia el sur profundo del país, donde la animosidad racial es aún mayor.

¿Qué puede salir mal? Todo. Estas dos personas chocan de inmediato. El desconocimiento y la desconfianza hacen que se vean mutuamente con desprecio. Sin embargo, el camino los hace reconocerse y la convivencia los acerca, pese a que tienen ideales y formas de encarar la vida, diferentes e irrenunciables.

Peter Farrelly crea una historia de amistad improbable, con una evidente moralina sobre la comprensión y el entendimiento. Tony es un tipo formado en la calle, que busca trabajos aquí y allá. En casa rechaza a los negros. Sin embargo, como se ve, tiene un corazón de oro, y una familia que lo quiere. Pero eso no lo sabe el erudito Don, que vive entre lujos, cobijado por la cultura y el arte, pero solo. El road trip hará que encuentren confianza y respeto, pero a través de pruebas muy duras que probarán su carácter y su valor como personas.

A lo largo de este trayecto tienen que apegarse al Libro Verde, que es una guía de lugares a los que pueden llegar los conductores de raza negra, sin ser molestados. De esta forma, el músico de clase mundial debe resignarse a pernoctar en hoteles de mala muerte, para hacer presentaciones en lujosos salones.

El artista personifica al hombre de mundo que busca justicia y equidad en un mundo de aparente prosperidad, pero obsesionado por la pigmentación dérmica. Recorre escenarios para exponer, a través de sus manos prodigiosas, que el color no es relevante. Que él, como afroamericano, puede interpretar en el teclado a los mejores compositores, aún mejor que los blancos.

Tony, en cambio es como un libro abierto, que aprende a ver el paisaje con nuevos ojos, a través de las enseñanzas que, sin querer, le revela su empleador quien, simultáneamente, es transformado en la convivencia con ese hombre sin modales al que aprende a respetar, por el solo hecho de que, dentro de su incultura, es auténtico.

Parece increíble que esta historia llena de humanidad fuera creada por el mismo que presentó Loco por Mary (There’s soimething about Mary) y Una pareja de idiotas (Dumb and dumber).

Green Book es una historia de dos hombres que, sin saberlo, aprenden a quererse y a cultivar una amistad genuina.

 

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