Consulta sobre la termoeléctrica en Huexca divide a morelenses

CUERNAVACA, Mor. (apro).- La próxima consulta anunciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para definir la operación de la termoeléctrica de ciclo combinado ubicada en la comunidad de Huexca, en el municipio de Yecapixtla, ha provocado división entre los morelenses.

Por un lado, los empresarios han advertido que apoyarán el funcionamiento de la planta, en el entendido de que bajarán los precios de la energía eléctrica; por otro lado, activistas, defensores de los derechos humanos y científicos demandaron al gobierno federal cancelar la consulta y la planta, debido al riego que representa para las comunidades y el medio ambiente.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Ángel Adame, precisó que la termoeléctrica es una oportunidad para los empresarios, siempre y cuando el gobierno federal respete la propuesta de reducir el costo de la energía, y sin que haya afectaciones a la ciudadanía o se contamine el agua.

“Nosotros. desde el sector empresarial, hemos comentado que, si tienen todos aquellos análisis y estudios contundentes en esta materia para poder hacer que efectivamente el agua no se contamine y pueda tenerse el abastecimiento en esta zona tan importante del estado, garantizar la misma, y por supuesto que podamos tener mayor y mejor eficiencia en la luz, entonces la planta es viable”, subrayó.

Cancelar el proyecto, agregó, representaría una afectación, porque la entidad no cuenta con el suficiente abastecimiento del servicio eléctrico para las empresas e incluso para algunas localidades. Así que, si el gobierno federal respeta la reducción de precios, el proyecto es bienvenido, recalcó.

“En dado caso que se cumpla con los estándares de calidad, de mejora y cuidado del medio ambiente, por supuesto que sí apoyamos (la operación de la planta), pues el abastecimiento de luz no es suficiente para que empresas de otros destinos vengan, e incluso las mismas que aquí puedan crecer, no lo pueden hacer porque el abastecimiento no es suficiente o es caro”, sostuvo.

Por separado, el vocero de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos (CIDHM), José Martínez Cruz, consideró que la consulta impulsada el gobierno de López Obrador no tiene validez, porque la obra ya está iniciada y, por tanto, no se apega a lo que establecen los organismos internacionales, entre ellos la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“La consulta anunciada para el 23 y 24 de febrero adolece de varios problemas. El primero de ellos es que, de acuerdo con el Convenio 169 de la OIT, cuando algún megaproyecto pasa por territorio o poblaciones, comunidades indígenas, se tiene que aplicar el criterio de que la consulta debe ser amplia, previa, libre e informada, es decir que toda la gente sepa sobre qué es lo que se está consultado y pueda optar claramente por la alternativa”, detalló.

Entonces, dijo, la consulta no se apega a ese criterio porque no fue previa al inicio del megaproyecto, dado que tanto el gasoducto como la termoeléctrica ya están terminados, y sólo faltan 150 metros para concluir el acueducto. Las repercusiones ambientales no han sido abordadas de forma completa y la sociedad no tiene la información completa, abundó.

De acuerdo con las autoridades, la consulta será responsabilidad de la Secretaría de Gobernación y se realizará en nueve municipios de Tlaxcala, 15 de Puebla y en todo el estado de Morelos. En ocho localidades del oriente de la entidad se instalarán más casillas, por considerarse que hay un mayor impacto del proyecto en la zona.

El súper delegado del gobierno federal en la entidad, Hugo Eric Flores Cervantes, informó que en la consulta participarán elementos de Seguridad Pública para evitar incidencias. También mencionó que en el gobierno federal “estamos bastante optimistas de que se le dé información a la gente y pueda salir a emitir su sufragio en total libertad, sin que nadie le dé línea o le presione para votar en sentido positivo o negativo”.

Los días 23 y 24 de febrero se realizará la consulta sobre la planta termoeléctrica construida por empresas españolas, que desde un principio generó inconformidad. Y los pueblos del oriente de Morelos, así como de Puebla y Tlaxcala, formaron un frente para combatir el proyecto.

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