López Obrador plantea serenar Sinaloa con apoyos para agricultores y jóvenes

López Obrador en Mazatlán, Sinaloa. Foto: Tomada de video López Obrador en Mazatlán, Sinaloa. Foto: Tomada de video

MAZATLÁN, SIN. (proceso.com.mx). – Entre gritos de “estancias, sí”, el presidente Andrés Manuel López Obrador se presentó la tarde de este 16 de febrero en el estadio de béisbol Teodoro Mariscal, de los Venados de Mazatlán, para presentar la serie de Programas Integrales de Bienestar del gobierno federal.

Ocupado a dos tercios de su capacidad, del recinto colgaban pancartas de organizaciones de búsqueda de desaparecidos, de trabajadores agrónomos y marítimos quienes también esperaban al presidente para pedir su ayuda.

Visiblemente cansado, flanqueado por el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, y la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores, López Obrador se dirigió a la multitud y grupos de campesinos, de pescadores, de adultos mayores y de personas con discapacidad que fueron colocados como invitados en la parte más próxima del mandatario. A ellos van dirigidos los apoyos anunciados que serán depositados en una tarjeta.

López Obrador aseguró que esto no era una simulación más y, como en cada ocasión, volvió al tema de la impunidad y la corrupción.

Recordó a los mazatlecos que todas las mañanas escucha los reportes de lo que sucede en el país, los delitos de las últimas 24 horas y de todo lo que desgraciadamente sucede en materia de inseguridad y de violencia. Y habló de los llamados huachicoleros:

“Quisieron jugar a las vencidas, pero dijimos que no: se acaba el huachicol. Me dolió mucho la pérdida de vidas humanas, pero ya se regularizó el abasto de gasolina”, dijo el presidente.

La fórmula para serenar Sinaloa, dijo, serán los apoyos a los jóvenes y a los trabajadores del campo. Prometió rehabilitar el Puerto de Mazatlán e invertir en las presas del municipio y en la salud de la población.

Pero no consiguió encender la euforia de los presentes como en eventos pasados. Lanzó las frases de “moches”, de piquetes de ojos, del avión oficial que está en California, de los ocho mil elementos del Estado Mayor Presidencial para cuidar al presidente que reincorporó a las fuerzas armadas para dejarse cuidar por el pueblo, entra otras, pero el discurso y su semblante eran planos. Atípico en sus eventos, algunos asientos se vaciaron.

Para la anécdota quedaron los abucheos de un sector superior del estadio contra el gobernador Quirino, que había arreglado vítores en los eventos previos en los que acompañó al presidente durante su gira por la región.

Expuesto en el evento masivo, los abucheos no pudieron acallarse y el mandatario estatal optó por dar un mensaje tan breve como los aplausos que escuchó.

Con la noche, fueron algunos de los asistentes los que desde las gradas encendieron su luz. No apagaron las protestas por cada estancia infantil

 

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