Familiares y autoridades coinciden en que fue una confusión ataque contra comunicadores sonorenses

Cota trabajó como reportero de deportes de Televisa Sonora. Foto: Especial Cota trabajó como reportero de deportes de Televisa Sonora. Foto: Especial

HERMOSILLO, Son., (proceso.com.mx).- A 24 horas de registrarse el ataque contra dos comunicadores sonorenses, en donde uno de ellos perdió la vida y otro se encuentra lesionado de gravedad, familiares y autoridades establecieron que la agresión se debió a una confusión de parte de los atacantes.

Los familiares sostienen que Reynaldo López (fallecido) y Carlos Cota (lesionado) fueron víctimas de unos gatilleros que esperaban a unos narcomenudistas justo en el cruce vial donde inició la persecución que derivó en la ejecución.

Mientras que la principal línea de investigación de la Fiscalía General del Estado es que un familiar cercano al herido cuenta con antecedentes penales y éste era el objetivo del ataque.

Erick Douglas, familiar de Carlos Cota quien recibió catorce impactos de bala, uno de ellos en la cabeza, afirmó que los comunicadores estuvieron en el “momento y lugar equivocado”.

El también productor de radio puntualizó que la familia Cota ha recibido informes que a las horas en el que ocurrió la agresión, a la 5:50 de la tarde, el automóvil que inició la persecución “tenía órdenes” de esperar y atacar a un supuesto narcomenudista que se había pasado de una colonia a otra a vender su mercancía.

“Se había dado un pitazo (aviso), que por esa zona donde pasaron Carlos y Reynaldo, también pasarían unos que andaban vendiendo droga en otra plaza que no les pertenecía y coincidió que los comunicadores se trasladaban en un carro gris, con vidrios polarizados, y coincidían con las características de los narcomenudistas”, detalló el entrevistado a agencia Apro.

Las víctimas se dirigían al centro comercial Galerías Mall a videograbar una exposición de automóviles para la próxima edición del programa televisivo Motores del Desierto que produce Carlos Cota para la televisora oficial, Telemax.

Regularmente, Cota se vale de un camarógrafo para las tomas televisivas, pero en esta ocasión, la tarde sábado, el colaborador habitual no estuvo disponible y forzó a su compadre y amigo, Reynaldo López, a que lo ayudara en esta ocasión.

En el trayecto a la exposición vehicular se toparon con los agresores, se suscitó la persecución hasta el encierro final en la intersección del bulevar Serna y calle California.

De acuerdo al informe oficial de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) la agresión armada a los comunicadores se registró a las 17:50 horas cuando en el automóvil que ambos viajaban fue alcanzado por al menos 35 ojivas de calibre .40 mm, .38 super, y 7.62×39 mm.

Reynaldo López, de 42 años de edad, recibió dos impactos de bala, mientras que Carlos Cota, de condición de salud grave pero estable, fue impactado en catorce ocasiones por las balas, pero ninguna de las ojivas le alcanzó órgano vital alguno.

Incluso, una esquirla de bala se le alojó por horas en la cabeza hasta que se la retiraron mediante una intervención que duró más de cuatro horas. Adicionalmente, Carlos Cota, presenta severas fracturas en pies y manos porque durante el ataque se lanzó del carro cuando este último todavía se encontraba en marcha.

Justo en el momento antes descrito fue que la cámara anónima de un usuario de redes sociales empezó a grabar el ataque y en el que se advierte que Carlos Cotas salió a toda velocidad del carro en marcha y tras su caída en un lote baldío de hierba crecida la artillerías de los ejecutores se centró en él.

Entre las ráfagas de fuego que se escuchan en el material videográfico sobresale la voz de un desconocido que alerta: “Allá cayó un vato, agáchense, agáchense”.

Reynaldo López y Carlos Cota, ambos de 42 años de edad, compadres desde hacía varios años, producían el programa Motores del Desierto para su transmisión en la televisora oficial, Telemax.

Cota trabajó como reportero de deportes de Televisa Sonora y López se destacó como ejecutivo de ventas de Grupo Larsa Comunicaciones.

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