Tejiendo redes: Jóvenes hacedoras de teatro

Tejiendo redes es un proyecto feminista entre México y Argentina. Foto: Facebook Tejiendo redes es un proyecto feminista entre México y Argentina. Foto: Facebook

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Un fascinante tejido teatral experimental sucede cuando las mujeres tejen algo más que hilos. En este caso, cuando tejen teatro.

Tejiendo redes es un proyecto feminista entre México y Argentina que busca promover el quehacer teatral retroalimentado entre mujeres.

Comenzó en 2018 con el I Ciclo de Lecturas Dramatizadas de Dramaturgas Jóvenes Mexicanas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Para ello, se hizo una convocatoria a las dramaturgas mexicanas, y con los textos elegidos se organizó una serie de lecturas dramatizadas dirigidas por argentinas. El proyecto estuvo impulsado por el Centro Cultural 25 de Mayo, la Cooperativa Escénica/ Procesos en Curso perteneciente al IAE, así como la Embajada de México en Argentina.

Su nuevo proyecto, Red Activa, “es un espacio de pensamiento y formación dirigido al público en general, que está coordinado por jóvenes hacedoras de teatro de distintas disciplinas, invitadas por el equipo de Tejiendo Redes, a fin de reflexionar y compartir su hacer con los asistentes; las invitadas contarán con la libertad de realizar la dinámica que consideren responda a las necesidades de dialogar y compartir su hacer.”

El pasado 20 de febrero tuvo lugar su primer evento: “Dramaturgas: nuestras textualidades”. Se llevó a cabo en La Máquina de Teatro, una casona entre jardines en Coyoacán que funge como sede para diversas actividades.

Los treinta minutos de demora en el inicio del evento –de entrada gratuita– fueron perdonados fácilmente ante la fascinación de lo que vendría a continuación. Los asistentes –hombres y mujeres–, guiados por las dramaturgas mexicanas Stefi Izquierdo e Ingrid Cebada, y la argentina Giuliana Kiersz, se sumergieron en un espacio dedicado al proceso creativo de la escritura.

“El teatro se debe escribir no sólo desde la cabeza, sino también desde el cuerpo”, comenzó Izquierdo, quien había ya invitado al público a quitarse los zapatos y subirse al escenario.

Durante la siguiente hora y media los espectadores serían creadores de sus propias historias, siguiendo instrucciones armadas por las dramaturgas, por medio de las cuales compartían ejercicios que ellas mismas utilizan durante su proceso creativo.

Cada actividad tuvo una duración de 15 minutos, y el público terminó con la mano adolorida, pero con el alma henchida y la cabeza reventando de nuevas ideas. En un espacio, llamado “Cómo nos contamos”, había que leer una noticia en los periódicos que había ahí, elegir diez palabras y reescribir la nota desde un nuevo punto de vista; en “El libro rojo” se invitaba a hacer preguntas a libros de grandes autores, y elegir al azar una línea dentro de ellos que las respondieran; en “¿Dónde estamos?” el objetivo era dibujar un mapa –real o metafórico–, elegir tres puntos sobre él y explicar qué los unía más allá de la geografía; “Sonidos” pretendía demostrar que a veces las palabras no son suficiente para expresarnos, y que las onomatopeyas pueden despertar sensaciones para los lectores.

Al final, los sonrientes asistentes leyeron para los demás algo que habían escrito, sin contexto ni explicación. Fue sorprendente escuchar los textos que se habían creado ahí, en ese espacio onírico, en escasos 90 minutos.

Los eventos de Red Activa” se llevarán a cabo una vez al mes. Se pueden seguir la información es su página de Facebook: Tejiendo redes, o escribir un correo a tejiendoredesdearte@gmail.com. Imperdible.

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