Derriban el Edificio Mónaco, la guarida de Pablo Escobar en Medellín (Videos)

Demolición del Edificio Mónaco, en Medellín. Foto: AP / Luis Benavidez Demolición del Edificio Mónaco, en Medellín. Foto: AP / Luis Benavidez

BOGOTÁ (apro).- El Edificio Mónaco, un símbolo del poder y la riqueza que llegó a acumular el narcotraficante colombiano Pablo Escobar, fue demolido este viernes en Medellín para construir en ese predio un parque en memoria de las víctimas de la violencia.

El inmueble, de ocho pisos, que fue construido por Escobar en 1985 con columnas de hormigón reforzadas y recubrimientos de mármol. Fue la residencia oficial del capo y su familia durante varios años y la oficina privada desde donde manejaba al Cártel de Medellín.

El bunker, ubicado el exclusivo sector de El Poblado, en Medellín, resistió el 13 de enero de 1988 un atentado ejecutado por el Cártel de Cali con un carro bomba cargado con 80 kilos de dinamita.

Ese ataque desató una cruenta guerra entre los cárteles de Medellín y Cali, las más poderosas organizaciones del narcotráfico que han existido en Colombia.

La familia de Escobar salió ilesa del atentado gracias a la estructura fortificada de la edificación y a que la esposa del narcotraficante, Victoria Eugenia Henao, y sus hijos Juan Pablo y Manuela, solo habitaban el penthouse de los pisos superiores.

Para su demolición, este viernes, fueron utilizadas 180 cargas de un explosivo de alta potencia conocido como Indugel, las cuales, al detonar, derribaron el inmueble en solo tres segundos.

El costo de la implosión, que fue organizada por la Alcaldía de Medellín, fue de unos 840 mil dólares, y el parque que se construirá en ese predio contará con una inversión de 1.9 millones de dólares.

La remoción de escombros tardará tres meses, tras lo cual se erigirá en el predio de 5 mil metros cuadrados el “Parque Inflexión”, en el que se rendirá tributo a las 46 mil víctimas que dejó la guerra narcoterrorista que desató Escobar contra el Estado colombiano para abolir la extradición.

Entre las víctimas del capo, quien cayó abatido por la policía en 1993, figuran los candidatos presidenciales Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo; los ministros de Justicia Rodrigo Lara Bonilla y Enrique Low Murtra; el procurador Carlos Mauro Hoyos y el periodista Guillermo Cano.

Además, Escobar fue responsable de la muerte de unos 5 mil policías y sus atentados terroristas dejaron miles de víctimas civiles. En 1989 hizo estallar un avión de Avianca en el que viajaban 111 personas.

En el Edificio Mónaco, el jefe del Cártel de Medellín contaba con una enorme bóveda con una puerta blindada para guardar su dinero y en el sótano del inmueble tenía una colección de autos antiguos.

Los pisos inferiores, los ocupaban sus escoltas personales y los de su familia, quienes contaban con salas de billar y cómodos dormitorios.

En la ceremonia oficial realizada este viernes con motivo de la demolición del edificio participaron el presidente colombiano, Iván Duque, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y varios sobrevivientes de la guerra narcoterrorista.

Uno de ellos, Carlos Enrique Parejo, dijo al hablar en nombre de las víctimas que rendirle culto al narcotráfico y a la cultura de la violencia hiere a Colombia y encadena a las nuevas generaciones “a un pasado sangriento”.

El presidente Duque dijo que la demolición del inmueble representa “la derrota de la cultura de la ilegalidad” y envía el mensaje de que la historia “no se va a escribir en función de los victimarios” sino de las víctimas.

Para la implosión del Edificio Mónaco, que era parte de los “narcotours” que se ofrecen a los turistas en Medellín, las autoridades evacuaron a unas mil 500 personas que habitan los edificios aledaños.

En la ceremonia conmemorativa actuaron artistas como Juanes, Yuri Buenaventura y la Orquesta Filarmónica de Medellín.

Desde que fue abandonado por Escobar y su familia, a finales de los 80, el Edificio Mónaco ha sido motivo de polémica por el uso que se le ha dado. El gobierno, que se lo confiscó a Escobar, lo cedió por periodos a una asociación cristiana y a una organización estatal dedicada a la rehabilitación de drogadictos.

También sirvió como sede de oficinas y hasta de viviendas, pero desde hace años estaba en el absoluto abandono, con sus paredes pintarrajeadas y sus acabados en ruinas.

La demolición del edificio no estuvo exenta de polémica. Académicos y activistas humanitarios pidieron preservarlo como un símbolo de una época de violencia que no puede volverse a repetir.

El profesor de la Escuela de Hábitat de la Universidad Nacional de Colombia, Luis Fernando González, dijo que los campos de concentración nazis de Alemania fueron conservados y se convirtieron en tributo a las víctimas, no a los victimarios.

“Fueron conservados como monumentos de la ignominia, y eso pudo haber sido el Edificio Mónaco”, aseguró.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, defendió el proyecto oficial y dijo que es parte de una estrategia de construcción de memoria. “Es la posibilidad de construir memoria en esta ciudad a partir de las víctimas”, señaló.

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