Empresario regiomontano se lleva subasta de blindados del gobierno

La subasta se realizó en Santa Lucia. Foto: Octavio Gómez La subasta se realizó en Santa Lucia. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).–El empresario regiomontano Enrique Herrera Martínez, salió como una estrella de rock de la “histórica” subasta organizada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador a través del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE).

Fue aplaudido por sus adquisiciones de vehículos blindados; fue seguido por los reflectores, cámaras y micrófonos de la prensa; se hizo famoso en un par de días, en siete golpes del martillo al atril que daban las buena nueva: “!vendido!”.

No era para menos, el sábado en un martillazo al final de la subasta se llevó un Audi A8, W12 Modelo 2012 De casi dos millones de pesos y al otro día sacó la billetera para adquirir una Suburban a Diesel 2014, única en México por un millón 607 mil pesos. Los dos con los más elevados niveles de blindaje.

En palabras del director de la empresa TPS Armoring, se trata de un par de autos con “blindaje VR 7, nivel 9. Para México es la norma VR6. Estos vehículos aguantan calibre Barrent calibre 50 y las otras aguantan armas de asalto AK 47 y R15”.

Los otros cinco martillazos dieron cuenta de la adquisición de otras cinco Suburban blindadas por parte de Herrera, al más alto nivel, todas obscuras, con llantas nuevas, con asientos de piel individuales, el mejor de los sonidos y detalles en madera.

En total, sacó de la billetera 4.5 millones de pesos, que calcula recuperar en dos años, de la misma renta de dichos vehículos a embajadas, a gobernadores, artistas y empresarios. Un día en la llamada “bestia”, les cuesta unos 40 mil pesos. Eso sí, con la garantía del experto en blindaje y en subastas que es Enrique Herrera Martínez.

El empresario iba con dos hombres de su confianza, quienes tomaban notas, hacían llamadas, se consultaban entre sí, mientras que el regiomontano atendía otros asuntos por teléfono, se paseaba entre los vehículos y posaba para las fotos.

Mientras, el segundo y último día de la subasta –que registro una cifra récord de 329 asistentes con garantías o recursos para adquirir algún lote– transcurrió con menor asistencia que el sábado, pero con la misma pelea de billetazos para comprar tractocamiones, tractores, motocicletas Harley Davidson y BMW, así como camionetas de carga que prácticamente volaron.

Eso sí, al SAE se le quedaron en las bodegas 20 lotes desiertos: un remolque y el resto de camionetas blindadas modelos 2013 y 2012 que a nadie le interesó por lo “viejas”, el precio y lo pesado del blindaje. Esas serán subastadas en futuras pujas.

La mayoría salieron con sonrisas, otros se quejaron de lo alto de los precios de salida, algunos militares y civiles solo observaron y se tomaron selfies en el prestigioso Audi dónde alguna vez se trasladaron algunos jefes de Estado invitados por Enrique Peña Nieto al país.

El humor del Herrera era inmejorable y pese a que confesó no haber votado por López Obrador, imploró que sea el mandatario quien le entregué los vehículos adquiridos, casi en una ceremonia. Luego lanzó:

“Gracias a Dios nuestro país va a salir hacer su guardia nacional, ese es el objetivo de nuestro señor presidente, vale la pena lo que se está haciendo en está su subasta, para que el país realice el sueño de nación que quiere el presidente y eso nos va a llevar a mejor calidad de vida de los mexicanos”.

El regio mostró su disposición para prestar sus nuevos juguetes a la presidencia, “para que cuando venga un mandatario a quien proteger, en lugar de subirlo al Jetta, lo vamos a subir a la “bestia” o en el Audi, y van estar a disposición del licenciado López Obrador”.

Y amenazó con participar en la siguiente subasta, pero ahora de aeronaves, según dijo a Apro, el ahora famoso director de TPS Armoring.

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Comunicólogo hecho por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM; reportero labrado en Proceso.

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