El #ROMAFest, un vaivén de sentimientos con final (casi) perfecto

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “¡Olé, olé, olé oleeé… Cuarón, Cuarón!”, una y otra vez coreó la gente en el Monumento a la Revolución, cuando el cineasta mexicano hizo una videollamada desde el Teatro Dolby, en Hollywood, y apareció con sus tres premios Oscar en las manos.

“¡Regresa la cámara para la banda!”, le indicó el director de Roma a la DJ que sostenía el teléfono, cuya imagen se proyectaba en las tres pantallas gigantes que se colocaron para observar la entrega del premio y el triunfo de Cuarón con su más íntima producción cinematográfica hasta el momento.

“Muchas, muchas gracias por ir al #ROMAFest y gracias a todas las causas que participaron en este festival. Les agradezco muchísimo el apoyo que han tenido con Roma. Realmente se los agradezco. ¡Les mando un abrazo enormísimo para allá!”, dijo a la cámara el premiado.

Y aunque pasaban de las 10:30 de la noche y el frío calaba los huesos, “la banda” respondió: “¡Cua-rón, Cua-rón, Cua-rón”. Una joven entusiasmada que levantaba una réplica de la estatuilla dorada en la mano, le gritó: “¡felicidadeees!”.

El cineasta mexicano dejó atrás a Spike Lee (El infiltrado del KKKlan), Pawel Pawlikowaski (Guerra fría), Yorgos Lanthimos (La favorita) y Adam McKay (Vice: más allá del poder).

Entonces la pantalla se apagó, pero en el escenario siguió la música que puso a bailar a las decenas que aun estaban en el lugar. El mismo donde, desde las 3 de la tarde, recibió a poco más de 850 personas que asistieron al #RomaFest, según policías capitalinos que vigilaron el desarrollo del evento.

La espera fue larga. Y los resultados, decepcionantes. A cada corte de la transmisión de la cadena TNT, en las pantallas se iba apagando la ilusión de que Roma se llevara los 10 reconocimientos a los que fue nominada entre lo mejor de la academia hollywoodense en su edición 91.

El momento más triste fue cuando los presentadores mencionaron a la inglesa Olivia Colman, protagonista de La Favorita, y no a Yalitza Aparicio, Cleo, en Roma, como mejor actriz.

“¡Ohhhhh que la…!”, expresaron los cinéfilos que apoyaban con fe y patriotismo a la maestra de kínder nacida en Tlaxiaco, Oaxaca. A esa joven de 25 años que, por “cubrir” a su hermana, llegó al llamado que Cuarón hizo para escoger a la protagonista de su película, a esa que interpretaría a Libo, su verdadera nana y la trabajadora del hogar que en los años 70 le marcó su niñez.

Segundos antes de esa desilusión vinieron los aplausos y vivas cuando la indígena mixteca apareció en la pantalla con su vestido menta y su sonrisa de nervios, al lado de Gleen Close, Olivia Colman, Lady Gaga y Melissa McCarthy. “¡Bravooo!”, “¡Yalitza, Yalitza!”, le gritaban los mexicanos, aunque en vano.

El “cachito” de Roma

Pero quedaba el consuelo de que Cuarón y Aparicio ya habían hecho historia al ganar como mejor película de lengua extranjera (la primera en español y mixteco), aunque en entrevistas previas, ella misma reconoció que no habla mixteco y que le costó un poco de trabajo aprenderse los pocos diálogos que tiene con su Nancy García, Adela, su compañera de cuarto y trabajo en el filme.

Ahí sí la gente se puso de pie en la explanada del Monumento a la Revolución. Tras la presentación y anuncio en español de Javier Bardem, la gente brincó, aplaudió, gritó y festejó por el segundo triunfo de Roma, minutos después de que el también director de Gravity (2013) ya se había llevado el de mejor fotografía.

Ambos momentos hicieron moverse a los cinéfilos que en la explanada de ese sitio histórico en la capital mexicana ya estaban cediendo contra el frío y la lluvia que cayó mientras el sol de iba ocultando. Y es que el ánimo se apagaba conforme anunciaban los ganadores de mejor actriz de reparto, -donde Marina de Tavira no fue electa-, actriz, edición de sonido, mezcla de sonido, guión original, diseño de producción y al final, mejor película.

La gente despertó del letargo. Con fuerza aplaudió cuando, de esmokin, Diego Luna presentó “un cachito” de Roma. Lo hizo también cuando minutos antes de las 9 de la noche, entre comerciales, Alfonso Cuarón y Yalitza Aparicio llamaron por teléfono celular para dirigir un brevísimo mensaje a los asistentes del RomaFest.

“Gracias, gracias a todos”, dijo el director de Y tu mamá también (2001), lo que ella dijo, no se escuchó, pero de todos modos, la gente aplaudió.

Entre comerciales, la transmisión de TNT proyectó en las pantallas múltiples fotografías de Roma animadas con canciones de Juan Gabriel, Angélica María y José José, que pocos asistentes coreaban.

El #RomaFest

El evento comenzó en el Monumento a la Revolución desde las tres de la tarde. Además de ver ganar a Cuarón, su objetivo fue vincular a los capitalinos con proyectos de organizaciones civiles que trabajan para mejorar las condiciones laborales de las casi 2.4 millones de Cleos, es decir, de las trabajadoras del hogar que todos los días limpian las casas de mexicanos en todo el país.

Se trata de uno de los grupos vulnerables que más padece discriminación racial y explotación laboral en el país, de acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

En seis carpas instaladas a las orillas de la explanada se colocaron integrantes del Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (CACEH), el Fondo Semillas, la Red de Mujeres Empleadas del Hogar de Guerrero, Hogar justo Hogar y PienZa Sostenible.

Sus colaboradores brindaron información sobre el trabajo que hacen en beneficio de las mujeres –en su mayoría- que todos los días lavan, plancha, barren, van al mercado y cocinan, cuidan hijos y más a cambio de un sueldo bajo, ausencia de prestaciones laborales –solo 2% está protegida de ese beneficio por sus patrones- y, en muchos casos, maltrato y hasta violencia sexual.

Y aunque algunos organizadores esperaban que muchas de estas trabajadoras del hogar acudieran por información, casi no se les vio en el lugar. Más bien, como cada domingo, su día de descanso, ellas estaban paseando y “echando novio” en la Alameda Central, no muy lejos de ahí.

La mayoría de los asistentes al #RomaFest fueron jóvenes que bailaron y cantaron al ritmo de Little Jesus, Las Luz y Fuerza, DJ Ali Gua Gua, pero sobre todo, con Sonido Gallo Negro, al que le pidieron “¡otra, otra!”.

La petición fue concedida cuando tocaron “La Cumbia del Borras”, el perro protagonista de Roma, ese que Cuarón tuvo de niño y que en la celebración del Oscar no se llevó ninguna estatuilla, pero que, con su historia de ser rescatado de la calle y luego entrenado para actuar, también se llevó los aplausos de la noche.

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