Enrique Cisneros, “El Llanero Solitito”

Enrique Cisneros trabajó de forma comprometida durante más de medio siglo en acciones culturales. Foto: Tomada de Twitter @CulturaUNAM Enrique Cisneros trabajó de forma comprometida durante más de medio siglo en acciones culturales. Foto: Tomada de Twitter @CulturaUNAM

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El pasado sábado 2 de marzo murió el incansable activista, poeta y teatrero Enrique Cisneros, conocido como El Llanero Solitito, a los 70 años de edad.

Cisneros fue un gran luchador social. Su episodio quizá más conocido fue cuando en 1973, siendo un estudiante de ingeniería que vivía en Tepito, se unió al movimiento de creación del Centro Libre de Experimentación Teatral y Artística (CLETA), del que pronto se volvió líder.

“CLETA surge cuando un grupo de artistas se apodera de uno de los mejores teatros de la Ciudad de México, lanza una serie de postulados abogando por un teatro donde se logre una estrecha vinculación con la problemática del país y propone un teatro que parte de la experimentación para comunicarse con ese público ya cansado de la escena exquisita”, como describió Proceso en 1981.

El nuevo grupo comenzó ocupando el Foro Isabelino con la obra El canto del fantoche lusitano, de Peter Weiss. El apoyo a la toma del foro fue inmediato y estruendoso. A él se sumaron otros grupos universitarios, independientes y muchos profesionales de las artes escénicas.

Además de producciones teatrales, CLETA llevó a cabo una enorme cantidad de actividades artísticas (presentación de cantautores, exposiciones, cineclubs, lecturas, funciones de danza) de estilo social y jornadas de solidaridad política con causas nacionales e internacionales de oposición.

En su afán por llevar las manifestaciones creativas a la gente con menos acceso, creó un festival alternativo al Cervantino en las calles de Guanajuato, en el cual invitó a artistas nacionales e internacionales.

Asimismo, fundó el grupo de teatro Poca Madre con gente de Tepito, su barrio natal.

“Las obras que presentábamos eran parte de nuestra cotidianidad. Por ejemplo: un día, cuando terminamos de ensayar, a varios de los integrantes del grupo nos agarró ‘la razzia’. Cuando nos soltaron hicimos una obra sobre lo que nos había pasado”, contó Cisneros.

Intentó también formar otros grupos de teatro y música, como el infantil Los Desmadrosos, y el OTIPET (Tepito al revés), con una banda de jóvenes adictos a inhalantes. Con este último montó la obra El ídolo del barrio en la cual, durante los ensayos en las calles, personas que habían sido boxeadores se acercaban para corregir los movimientos de los actores. A esta reacción la llamaron “la presentación-ensayo y el ensayo-presentación”.

El Llanero Solitito –cuyo apodo hace referencia cómica al personaje de la serie estadunidense de tv El Llanero Solitario– fue el personaje que encarnó para hacer su labor. Surgió durante los domingos en Casa del Lago, donde se organizaban los montajes de distintos grupos independientes de teatro. Comenzó a dar discursos sociales para entretener a la gente mientras llegaba un grupo que se había retrasado, pero la mayoría de la gente se iba y lo dejaban hablando solo. Con el tiempo, esos discursos fueron tomando forma de textos teatrales.

Enrique Cisneros trabajó de forma comprometida durante más de medio siglo en acciones culturales y de activismo social por la gente “de a devis”, como él mismo definía al pueblo.

Gente como él, que voltee a ver a los menos llamativos, siempre se van a extrañar.

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